La palabra aco procede del quechua: acu que significa harina. Es un comestible que se prepara con uno de los siguientes cereales: maíz tostado, cebada o trigo que son molidos finamente y a los que se le adiciona panela molida, o azúcar. Por eso se hablaba de “aco de maíz” o “aco de cebada”. Los nariñenses lo consideran un comestible dulce. En la colonia y hasta aproximadamente 1960, para obtener una harina tan delicada, los cereales se ponían en el fondo de un caquero, recipiente elaborado con un tronco ancho al que se le abría un amplio hueco. Los cereales eran pulverizados gracias a los golpes uniformes de manos expertas. Otras personas, usaban las piedras de moler, o compraban la harina que se obtenía de los molinos que eran agitados por las corrientes de las quebradas de Chapal o Mijitayo, entre otras. Ya en el siglo XX, empleaban el molino manual. Desde un punto de vista nutricional, el alimento provee de proteínas vegetales, calorías y sal; agregándole agua puede ser suficiente para sobrevivir por varios días.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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