El antes y el después, del 24 de diciembre de 1822 en Pasto

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Por Walter Benavides Antía

 

Resumen

No es pertinente relatar hechos de nuestra historia de manera aislada y comprometida. Este escrito tiene la intención de entregar argumentos del antes y el después de los hechos del 24 de diciembre de 1822, para entender acciones y omisiones de los dos bandos enfrentados.

 

Abstrac

It is not pertinent to relate facts of our history in an isolated and committed way. This writing intends to deliver arguments before and after the events of December 24, 1822, to understand actions and omissions of the two opposing sides.

 

Keys

Tratado, armisticio, Bolívar, Sucre, Sandes, Boves, Agualondo, Merchancano, Pasto.

 

1820

Nov 27. El tratado de Santa Ana en Venezuela. Regulación de la guerra.

 

1821

 

Feb 2. La batalla de Genoy. Son derrotados los republicanos. El General venezolano Juan Manuel Valdés de Yarza (1780-1845), obedeciendo órdenes de Santander, avanza desde Popayán hacia Pasto. Parte de la tropa republicana ha sido recién reclutada en Cali, Cartago y Anserma. En Genoy (al norte y cerca de Pasto), le hace frente una división realista pastusa, donde es derrotado por falta de conocimientos del territorio, dando buena cuenta de los batallones Cundinamarca, Cauca, Neiva, Guías de Apure y El Albión (integrado por mercenarios ingleses). Pierden la vida al menos 20 oficiales, entre ellos el Teniente Coronel Lucas Carvajal; el capitán Isidoro Ricaurte; los tenientes Pedro Vélez, José Barea y Juan José Rebolledo, de Popayán; los subtenientes Castro y Benjumea, algunos ingleses del Batallón Albión; herido el subteniente Hermenegildo Correa…etc. A las cinco de la tarde, caballería e infantería republicanas huyen hacia el norte y se reúnen en el sitio el Trapiche (hoy Bolívar, Cauca). En el campo de batalla quedan muchísimos muertos (los que son ejecutados sin piedad por realistas enruanados) y parte del armamento que se había comprado en Cali al inglés Benjamín Hatton, por 82 mil pesos de la época, suma que se canceló con tabaco del Valle del Cauca.

 

El resto de las armas fueron entregadas a los milicianos que viajaron por Buenaventura con Sucre hacia Guayaquil.

 

Basilio García le escribe al general Sucre, jefe del Ejército del Sur, que tiene en su poder 70 militares patriotas, varios de los cuales eran desertores.[1]

 

Feb. Llegan a Pasto responsables de hacer cumplir el Tratado de Santa Ana. Días después de la batalla, arriban a Pasto el español José Moles y el republicano Antonio Morales, para comunicar el armisticio de regulación de la guerra firmado en Santa Ana (Venezuela). Gracias a este tratado, salvan sus vidas varios militares entre ellos, el mayor León Galindo, el alférez José Silva y José Gregorio Buendía, cabo 1º del batallón de Neiva y otros.

 

Oct 6. Bolívar sanciona la Constitución de Cúcuta

 

Oct 9. Nace el Decreto del 9 de octubre, con tinte santanderista. Este decreto, le concede a Bolívar Presidente facultades extraordinarias en las provincias en guerra, o en las recién liberadas, pero limita su poder, que queda en el Congreso, (que podía delegarlas en todo, o en una parte, con las restricciones que juzgara conveniente). Es el freno de mano, que los santanderistas aprueban en la Constitución de Cúcuta, frente a posibles futuras acciones militares de Bolívar.

 

1822

 

Abr 7. Batalla de Bomboná y el papel del Batallón Rifles. Bomboná fue una victoria republicana. Bolívar desarrolla su estrategia: mientras avanza por las montañas hacia Quito (por Sandoná y Consacá, evitando entrar a Pasto), Sucre debe marchar tierra adentro desde Guayaquil, para reunirse en Quito. El camino que pasa por la hacienda de Bomboná (camino a Yacuanquer), atraviesa el río Cariaco por un pequeño puente. En horas de la mañana, el coronel realista Basilio García establece defensivamente su fuerza (1.055 combatientes) constituida por 3 batallones de infantería (Aragón, Cataluña y Milicias de Pasto) y 2 cañones. Bolívar antes de ir a Quito, quiere su encuentro con San Martín en Guayaquil, y comprueba que la posición de los realistas es inabordable por el frente y por la izquierda, pero por la derecha hay un sendero que puede ser utilizado. Ordena que el general Manuel Valdés de Yarza, con el batallón Rifles (coronel Arthur Sandes), José Gabriel Pérez, Juan José Flores, ataquen el flanco derecho enemigo, en tanto que el general Pedro León Torres, con 2 batallones de infantería y 2 escuadrones de caballería, atacarían por el frente. A las 3:30 p.m. se inicia el choque. Torres es rechazado con grandes pérdidas; pero el batallón Rifles, protegido por las sinuosidades del terreno y la niebla, cumple con éxito su cometido. La victoria es republicana, aunque a costa de muchas bajas. De pronto, Basilio García, y sus tropas evacuan sus posiciones y regresan a Pasto, ante el rumor que fuerzas patriotas de Guayaquil marchan hacia la toma de Pasto.

 

Después de la batalla, Bolívar recompensa al Rifles, ascendiendo a Sandes, de Capitán a Coronel. El Regimiento es rebautizado, “Rifles de Bomboná, primero de la Guardia”, y sus miembros galardonados con la “Orden de los Libertadores”. Sandes, de 29 años de edad, pasa de Capitán a Coronel, en sólo 4 años.

 

Bomboná, tiene un valor estratégico, porque evitó que el coronel Basilio García y sus tropas se desplazaran a Quito para auxiliar a Aymerich, en la batalla de Pichincha. Al tiempo, la tropa de Sucre en Guayaquil se ve reforzada, con la llegada de mil soldados argentinos y peruanos. Al frente del batallón Magdalena, se encuentra el coronel José María Córdoba.

 

Basilio García escribe a su jefe, Juan de la Cruz Mourgeon y Achet Presidente de la Audiencia de Quito: “el 9 de abril, tuve que abandonar las posiciones principales a las dos de la mañana, porque el enemigo se había introducido por mi flanco derecho arrollando las compañías que guarnecían la altura de Bomboná en términos de que al anochecer ya tenía al enemigo de retaguardia, y quedó en aquella madrugada el campo de batalla por los enemigos”[2].

 

Para profundizar el paso de Simón Bolívar entre los años 1822 y 1824 en territorio nariñense, recomiendo el libro “Rastros y rostros del poder en la Provincia de Pasto. Primera mitad del Siglo XIX, “Leales a sí mismo”, de Dumer Mamián Guzmán, para entender el comportamiento y movimientos de lo que él denomina, “nobleza pastusa”.

 

May 24. La Batalla de Pichincha. Sucre entra a Quito.

 

May 24. Bolívar retrocede al Trapiche, pero quiere la Paz con el cabildo de Pasto. Después de Bomboná y sin conocer los sucesos de Pichincha, Bolívar retrocede a su cuartel general en el Trapiche en espera de refuerzos, y le escribe al comandante general de la segunda división española del sur, coronel Don Basilio García: “Tengo la satisfacción de incluir a V. S. una nota original del señor secretario de Estado de Colombia, ciudadano Pedro Gual, por la cual se impondrá V. S. del estado favorable en que se halla el gobierno español con respecto a la paz con los pueblos independientes de América. Tenemos las más fundadas esperanzas por todos los antecedentes muchas comunicaciones oficiales de que el gobierno español ha reconocido ya en este momento la independencia y la soberanía del gobierno de Colombia; y sin duda habrán llegado ya los plenipotenciarios de España o algunos de los puertos de Colombia, dirigidos al sano objeto de concluir la paz. Yo creo que es una demencia cruel la continuación de las hostilidades por esa parte. Por la nuestra es una necesidad que no podemos evitar, porque la permanencia de nuestras tropas en es de recursos, no nos permiten quedar en la inacción a esperar una muerte inútil pero infalible. Así señor coronel, V. S. debe desechar todas las sugestiones de las personas mal aconsejadas que pretenden continuar esta lucha sanguinaria y feroz. Baste!, generosos nos mostramos con nuestros enemigos: tiempo es aún de evitar los torrentes de sangre que vamos a derramar, porque nuestro partido está tomado y no retrocederemos jamás los que siempre hemos sabido triunfar o perecer. Yo insto a V. S. todavía, señor coronel, a que oiga los acentos de la razón y de la justicia para que conjure la negra y terrible tempestad que va a descargarse sobre la infeliz Pasto; tempestad que arrojará más rayos, más fuegos y más estragos que todos los volcanes de los Andes, que con sus bocas infernales vomitan la muerte desde Pasto a Quito. Dios guarde a V. S. muchos años, Bolívar”.

 

May. Desde Trapiche, Bolívar continúa con vía diplomática. Bolívar continua su estrategia de la vía diplomática. Escribe nuevamente a Basilio García la posibilidad de su entrada a Pasto o cuando menos le permita continuar a Quito sin hostilidad. Su solicitud es negada de plano por el Cabildo de Pasto. Es cuando recibe un refuerzo de tropa enviado desde Popayán y Cali.

 

May 28. Don Basilio García, resuelve la rendición. Cuando menos lo espera, García le anuncia la rendición (mientras el uno guarda silencio sobre la victoria de Sucre en Pichincha, el otro la ignora) y se nombran los encargados de redactar la capitulación. Una carta del Obispo Salvador Jiménez de Enciso es entregada a Bolívar:

 

“Mi Provisor y Secretario van encargados de conferencias con Vuestra Excelencia acerca del ceremonial con que, por parte de los eclesiásticos, debe ser recibido, para que en un todo sea complacido y obsequiado cual es debido a su alta representación…”.

 

Jun 6. La Capitulación de Berruecos. Ese día, queda concluida la rendición, con la promesa que se respetaría la vida de los españoles presos, incluida una amnistía al Obispo de Popayán y sus clérigos.

 

Jun 9. Pasto se rinde a Bolívar y firma la capitulación. Bolívar entra a Pasto, y se firma un Tratado que juzgó de mayor valor que diez victorias, según recordó José Manuel Restrepo: “la ciudad sería tratada como una de las más beneméritas de Colombia y sus habitantes no serían reclutados para la guerra del sur”[3]. Da inicio a una estrategia conciliadora con el poder pastuso. Seduce al Obispo y al cabildo comprometiéndose a respetar sus privilegios. Lo reciben bajo un palio los presbíteros José de Paz y Burbano, (capellán de monjas); Aurelio Rosero; Miguel de Rivera, Toribio Rosero de Zúñiga, Vicente Guerrero; Estanislao Martínez; Fernando Zambrano; Francisco Villota; Juan Ignacio Astorquiza; Francisco Bucheli; Manuel de Pazos; Julián de Rojas; Ignacio Figueroa; Fernando Burbano y Gaspar Martínez y el fraile Antonio Burbano de Lara, el Provisor José María Grueso y su secretario Félix Liñán, el obispo y autoridades como el Notario José María de la Torre. Su encuentro con las autoridades militares encabezadas por Don Basilio es amistoso, devolviéndole su espada y su insignia de mariscal (que no acepta). Es apenas cuando se entera de la liberación de Quito por parte de Sucre. Después hay Te Déum. No hubo alegría civil, ni corrida de toros, ni pólvora, pues la opinión pública no estaba de acuerdo con la capitulación. Esa misma noche Bolívar le escribe a Santander:

 

“La victoria de Bomboná es mucho más bella que la de Pichincha”, le escribe Bolívar a Santander. “Abrió la puerta para que ejércitos republicanos del norte pudieran llegar a Quito”.

 

“Lo hago lleno de gozo, porque la verdad hemos terminado la guerra con los españoles y asegurado para siempre la suerte de la República. La capitulación de Pasto es obra afortunada para nosotros, porque estos hombres, son los más tenaces, más obstinados. Y lo peor es que país es una cadena de precipicios donde no se puede dar un paso sin derrocarse. Cada posición es un castillo inexpugnable y la voluntad del público está contra nosotros… Pasto era un sepulcro nato para nuestras tropas”.

 

“La voluntad del pueblo está contra nosotros, que habiéndoles leído públicamente aquí mi terrible intimación, exclamaban que pasaran sobre sus cadáveres, que los españoles los vendían, y que preferían morirá a ceder. Esto lo se hasta por los mismos soldados nuestros que estaban aquí enfermos. Al Obispo le hicieron tiros porque aconsejaba la capitulación. El coronel Basilio García tuvo que largarse de la ciudad huyendo de igual persecución. Nuestra División está aquí y no hace una hora que me ha pedido una guardia de Colombia por temor a los pastusos…”.

 

Firman la capitulación los siguientes realistas, el Comandante General, Ramón Zambrano Villota[4], el Teniente Coronel y Jefe del Estado Mayor, Pantaleón Hierro, el Teniente Coronel Miguel Retamal, el Teniente Coronel Ramón Castilla, el Teniente Coronel Estanislao Merchancano y el Capitán Francisco Alen, quien actúa como Secretario. El ayuntamiento que firmó estuvo compuesto por don Ramón Zambrano Villota, Jefe Político y militar, don Juan Ramón Bucheli, alcalde constitucional, don Juan Santacruz, alcalde de 1ª nominación, don Pedro José Guerrero, alcalde de 2ª nominación, don Francisco Santacruz y Baraona, don Blas María Bucheli, don Salvador Ortiz y Rosales, Regidor y Fiel ejecutor, don Mariano de Guevara, don Manuel Guerrero, don Pedro María Villota, don Francisco Delgado, don Juan Bautista Zarama, don Lucas de Soberón, regidores, don Manuel de Benavides, procurador, y don Juan Ramón de la Villota, Secretario.

 

Jun. “Pastusos, sois colombianos, sois mis hermanos”. Bolívar escribe una proclama conciliadora: “Una transacción honrosa acaba de estancar la sangre que vertía de vuestras venas… vuestro valor y constancia os han hecho acreedores a la consideración del ejército libertador y de pueblo colombiano. Pastusos, vosotros sois colombianos y por consiguiente sois mis hermanos. Para beneficiaros no sólo seré vuestro hermano, sino también vuestro padre. Yo os prometo curar vuestras heridas antiguas, aliviar vuestros males, dejaros en el reposo de vuestras casas, no emplearos en esta guerra, no gravaros con exacciones extraordinarias ni cargas pesadas. Seréis, en fin, los favorecidos del gobierno de Colombia. Ya toda vuestra hermosa tierra está libre; las victorias de Bomboná y Pichincha han completado la obra de vuestro heroísmo… Regocijáos de pertenecer a una gran familia que ya reposa a la sombra de bosques de laureles. Participad del océano de gozo que inunda mi corazón”.

 

Jun 8. El Obispo de Popayán también se acomoda a Bolívar. La undécima capitulación ofrece al obispo, provisor y secretario, las mismas prerrogativas ofrecidas a los pobladores de Pasto, respetando sus altas dignidades. Entonces el obispo le solicita pasaporte para regresar a España. Bolívar le contesta recordándole que, “el mundo es uno, la religión otra”, y le recuerda la gravedad de abandonar sus deberes pastorales, “abandonando la iglesia que el cielo le ha confiado, por causas políticas y de ningún modo conexas con la viña del Señor”. Le aconseja escuchar “el balido de aquellas ovejas afligidas, y la voz del Gobierno de Colombia que suplica a V.S.I. sea uno de sus conductores en la carrera del cielo”. Y agrega una sólida razón para convencerlo de quedarse en Popayán:  “V.S.I. sabe que los pueblos de Colombia necesitan de curadores y que la guerra les ha privado de estos divinos auxilios por la escasez de sacerdotes. Mientras Su Santidad no reconozca la existencia política y religiosa de la nación colombiana, nuestra iglesia ha menester de los ilustrísimos obispos que ahora la consuelan de esta orfandad, para que llenen en parte esta mortal carencia. Sepa V.S.I. que una separación tan violenta en este hemisferio no puede sino disminuir la universalidad de la Iglesia Romana, y que la responsabilidad de esta terrible separación recaerá muy particularmente sobre aquellos que, pudiendo mantener la unidad de la Iglesia de Roma, hayan contribuido, por su conducta negativa, a acelerar el mayor de los males, que es la ruina de la Iglesia y la muerte de los espíritus en la eternidad”[5] …. y “predicar nuestra causa con el mismo fervor que lo hizo en favor de Fernando VII”[6].

 

Temiendo por su seguridad, pues son acusados de traidores, el Obispo Salvador Jiménez de Enciso y Don Basilio García, salen protegidos por Bolívar y se refugian en Tasnaque (Yacuanquer).

 

En “El Diario de Bucaramanga”, respecto al Obispo Salvador Jiménez de Enciso, Bolívar expresa: “…es el criminal autor de toda la sangre que ha corrido en Pasto y en el Cauca, es un hombre abominable y un indigno ministro de una religión de paz; la humanidad debe proscribirlo…es hipócrita y sin fe…”.

 

Jun. El trato a los prisioneros. Cuenta el oficial irlandés Daniel Florencio O’Leary, que Bolívar mantuvo un firme apego a los acuerdos firmados con Morillo para regularizar la guerra y evitar el fusilamiento innecesario de los prisioneros de ambos bandos y de los heridos en combate.

 

Cuando el coronel Antonio Ramos fue fusilado en Caracas en 1822 por haber vuelto al bando realista, Bolívar reprochó abiertamente la decisión de los oficiales republicanos e hizo publicar en la gaceta oficial su descontento para poner a cubierto su honor. Cuenta que un médico pidió a Bolívar su nombramiento oficial con el grado de teniente coronel. Pero al conocer que el mencionado médico había aprovechado la anarquía en que quedó Bogotá tras la fuga del virrey Sámano para saquear algunos almacenes, Bolívar escribió como respuesta al margen de su petición: “Conténtese usted con lo robado”.

 

Jun 12. Ramón Zambrano Villota y Antonio Obando, autoridades del sur. Antes de salir de Pasto hacia Quito, Bolívar nombra como Teniente Gobernador de Pasto, al coronel pastuso y realista Ramón Zambrano Villota, y desde Tulcán por decreto nombra al coronel santandereano Antonio Obando (1788-1849) como jefe militar entre el río Mayo y Barbacoas, con sede en Túquerres.

 

Ramón Zambrano Villota y Antonio Obando, debían ejercer de acuerdo a las leyes españolas a excepción de los casos que encontraran en contradicción con la Constitución de Cúcuta de 1821.

 

Oct. Es pastusa la primera rebelión antirepublicana. Se pueden encontrar otras razones para justificar su oposición a los republicanos. Pero hay una en particular. La defensa de la propiedad comunal de la tierra, motivo principal de su rebeldía y preocupación. Conocida la decisión del camaleón José María Obando, de pasarse a la causa independentista, y la posición de Bolívar frente a la democratización de la tierra, surge la primera rebelión antirrepublicana, dirigida por el Teniente Coronel español, Benito Remigio Boves[7], respaldada militarmente por Agustín Agualongo y Estanislao Merchancano.

 

Oct 28. Boves y Agualongo rompen el armisticio. Después de Pichincha, Benito Remigio Boves escapa de los patriotas de la cárcel del Panecillo en Quito y Agualongo ha sido licenciado por su condición de natural. Al llegar a Pasto encuentran una población descontenta con el armisticio firmado, encontrando una situación ideal para iniciar una rebelión, rompiendo el tratado firmado por el cabildo de Pasto y Bolívar, (rechazada tanto por el cabildo como por el clero), formando una guerrilla, al grito de “¡Viva el rey!”. Nombra al teniente coronel Estanislao Merchancano Teniente de Gobernador y un nuevo ayuntamiento fue integrado con partidarios de la Monarquía. Para ganar los indígenas a su causa, suspenden inmediatamente el cobro de sus impuestos.

 

Benito Remigio Boves es sobrino del célebre José Tomás Boves, “el Urogallo”, quien asoló los llanos venezolanos entre 1813 y 1814.

 

Oct 28. Antonio Obando da parte a Quito, del complot “de autoridades con Boves”. “Son las seis de la noche, en que acaba de llegar de Pasto el teniente coronel Valentín García, y me comunica que en esta mañana, a las cinco, o seis de ella entraron a dicha ciudad como cien hombres comandados por el prófugo y criminal Boves, que ha ido bajo las interioridades y comprometimientos de Pasto a aparentar que viene con aquella reunión desde Patía, ello es que la entrada la hizo sin que nadie de la revista, lo mismo que la aclamación del Rey, y prisiones que han hecho del comandante García, y oficiales que habían en aquella plaza por enfermos avista y paciencia de todo el vecindario de Pasto que puede vuestra señoría considerarlo todo reunido con Boves, sin que alguno de sus magistrados, jueces, o notables, se haya movido a nada absolutamente comprobándose de aquí el complot formado de que hay todas las ideas y antecedentes que he manifestado a vuestra señoría, y también a Su Excelencia el Libertador Presidente. Yo me pongo sobre las armas y obraré según lo exijan las circunstancias mientras vuestra señoría me remite un numero de tropa veterana que forme la necesaria fuerza para con ella obrar y sujetar a ese pueblo, haciéndole todas las hostilidades de la guerra”.

 

Nov 5. Antonio Obando se enfrenta a Boves, pero es derrotado. El coronel Antonio Obando, ocupa la margen meridional del rio Guáitara con 40 veteranos 200 milicianos, cuando son embestidos por 500 pastusos mandados por Boves. A pesar de los esfuerzos de Obando para sostener su posición, tiene que ceder ante la superioridad numérica del enemigo, retirándose hacia Tulcán.

 

Nov 10. En Ipiales es asesinada la patriota, Antonia Josefina Obando. Las tropas de Boves, Agualongo y Merchancano, después de pasar el Guáitara derrotando al coronel Antonio Obando, pronto dominan desde Tulcán hasta el Juanambú. A sangre y fuego reconquistan Túquerres, desde donde envían una improvisada patrulla campesina, recogida en los resguardos indígenas de Genoy y Catambuco a saquear Ipiales y Tulcán, tropa comandada por Agualongo y Eusebio Mejía (alias Calzón, vecino del municipio de Gualmatán, Nariño), asesinando hombres y mujeres, quemando archivos, robando y saqueando, además de imponer contribuciones sin aceptar excusas ni excepciones. En esta acción es asesinada la patriota ipialeña, Antonia Josefina Obando, acusada de haber colocado una corona de laureles en la sien de Bolívar, cuando en su recorrido reciente de Pasto a Quito (12 de junio), pasa por Ipiales.

 

José Manuel Restrepo escribe: “la provincia de Los Pastos, un tradicional refugio de patriotas, fue devastada por los neo-realistas: todos los hombres útiles para las armas fueron reclutados, se recogieron cuantas armas se pudo conseguir y se extrajeron, más de tres mil reses de ganado vacuno, dos mil quinientos caballerías y otros varios efectos de valor que pasaron al lado septentrional del Guáitara, dejando de esta manera desbastado la provincia de Los Pastos”[8].

 

Sep 22. El Obispo de Popayán, jura obediencia a la Constitución de Cúcuta. Ese día en Popayán, obispo Salvador Jiménez de Enciso, ante el Cabildo, su obediencia a la Constitución colombiana de Cúcuta, permaneciendo fiel hasta el 13 de febrero de 1841 cuando muere.

 

Nov 24. Los rebeldes Boves y Agualongo derrotan a Sucre y Arthur Sandes. Enterado Bolívar del levantamiento, envía a Sucre con un ejército de dos mil soldados. Mientras tanto en Pasto, Boves, Agualongo y Merchancano, cobran impuestos y exigen la entrega de armas, generando un descontento entre sus pobladores, entre quienes estaban a favor de los patriotas y creían sería perjudicial para la ciudad. Bajo la dirección de Benito Remigio Boves, Agualongo y Merchancano, los pastusos derrotan a Sucre y a Sandes en la 1ª Cuchilla del Taindalá. Sucre se retira perseguido por Boves. Sandes entonces, “solicita de Sucre el honor de vencer donde habían sido rechazadas tres de sus compañías”[9].

 

Dic 22 y 23. Sucre y Arthur Sandes derrotan a Boves y Agualongo. Sucre y Sandes regresan y derrotan a Boves y Agualongo en la 2ª Cuchilla del Taindalá. Boves derrotado regresa a Pasto y prepara la ciudad para resistir. El 22 de diciembre se ubican en las goteras de la ciudad por el sur, los batallones Rifles, compuesto de voluntarios británicos y reclutas de Colombia y Venezuela, Bogotá y Vargas, así como un batallón formado por patriotas de Quito, Ibarra, Tulcán y de Los Pastos. Se enfrentan en Yacuanquer el 23 de diciembre, avanzando las tropas republicanas hacia la ciudad el 24, apareciendo el Rifles a medio día por el sur de la ciudad, de tal manera que en horas de la tarde la ciudad es vandalizada, en tanto que Boves huye por Mocoa hacia el rio Amazonas, mientras Agualongo y Merchancano se ocultan en los montes, dejando a merced de los invasores a la ciudad.

 

Dic 24. La navidad negra de los pastusos. La noche del 24 de diciembre, es desastrosa, pues la población civil es sometida por los dos días siguientes, a “sangre y fuego”[10], por las tropas del General Sucre, y del Primer Soberano Gran Comendador de Colombia, el coronel masón, José María Vesga y Santofimio (1800-1841), prócer de la independencia y Grado 33, el capitán alemán Felipe Brawn, el irlandés Tomás Carlos Wright, el venezolano José Trinidad Morón, Hermógenes Maza Loboguerrero y William Ferguson. Al frente del Batallón Rifles, está Arthur Sandes[11]. Para no olvidar el hecho, existe la calle de la contienda, llamada “el Colorado”, antiguo camino que comunicaba el sector de Caracha con Quito. Veamos una de las tantas descripciones de los hechos, similares a las muchas escritas.

 

“En la noche del 24 de diciembre de 1822, el mariscal Sucre toma por asalto la ciudad, aprovechando la aparente calma de navidad. Los habitantes de Pasto no se encuentran preparados para dicho combate, y de forma despiadada el Batallón Rifles comete todo tipo de excesos, asesinando a más de cuatrocientos civiles, entre mujeres, ancianos y niños, y recluta por la fuerza a mil trescientos hombres”.[12]

 

“El movimiento no fue popular, apenas unas 13 familias lideraban el grupo reaccionario: los Polo, Enriquez, Terán, Insuasti, Astorquiza, Guerrero, Medina, Soberón, Bucheli, Ibarra, Folleco, Santacruz y Torres. Es de anotar que su comportamiento sexual en Pasto, fue tan inhibido, que el Mariscal dejó allá fama de invertido”.[13]

 

Dos historias recientes y bien documentadas fueron publicadas por Jairo Gutiérrez Ramos, Los indios de Pasto contra la República, 1809-1824 (Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2007) y Rosa Isabel Zarama Rincón, Pasto: cotidianidad en tiempos convulsionados, 1824-1842 (Bucaramanga: Universidad Industrial de Santander, 2012). Así mismo, los libros de Sergio Elías Ortiz, Agustín Agualongo y su tiempo (Bogotá: Academia Colombiana de Historia, 1987), Edgar Bastidas Urresty, Las guerras de Pasto (Cali: Revista Logos, Universidad del Valle, 1973), y Rebecca Earle, “Regional Revolt and Local Politics in the Province of Pasto, 1780-1850” (M. A. Dissertation, University of Warwick, Warwick, 1989).

 

El camaleón José María Obando escribe: “No sé cómo pudo caber en un hombre tan moral, humano e ilustre como Sucre el entregar aquella ciudad a muchos días de saqueo, de asesinatos y de cuanta iniquidad es capaz la licencia armada. (…) La decencia se resiste a referir por menor tantos actos de inmoralidad ejecutados en un pueblo que de boca en boca ha transmitido sus quejas a la posteridad”. Los hogares fueron saqueados, los hombres asesinados, las mujeres ultrajadas, de ahí que la noche buena de 1822 fue noche de terror para los pastusos”.

 

(José Rafael Sañudo, con sus Estudios sobre la vida de Bolívar (1925), inició la tarea de deformar la figura de Bolívar. Siguió este camino, Evelio Rosero con la “novela”, La carroza de Bolívar (2012)). Novela, no historia.

 

1823

 

Ene 3. Bolívar regresa a Pasto. Obligado por los acontecimientos y dando cumplimiento a la Constitución de Cúcuta, sobre el trato a las provincias rebeldes, Bolívar parte de Guayaquil, pasa año nuevo por Ipiales y se une a Sucre el 3 de enero en Pasto, e impone cargas altas de impuestos, decomisa los bienes de valor, recluta más de mil hombres para ser conducidos a la campaña del Perú, confisca el ganado y destierra varios ciudadanos, dejando la ciudad desierta y los campos destruidos. Deja el territorio al mando del general venezolano Bartolomé Salom, quien actúa con severidad desmedida, siendo reemplazado pronto por sus excesos, por otro igual o peor que él: Juan José Flores.

 

A Ramón Zambrano Villota, Bolívar le impuso el embargo de todos sus bienes por traición a la patria y negligencia pues lo sindica de no haber tomado las medidas necesarias para conjurar la revuelta. En su reemplazo, fue nombrado como jefe civil y militar el general de Pasto, el venezolano Bartolomé Salom (1780-1863).

 

Ene. El precipicio sobre el rio Guáitara. En el sitio Tacuayá, municipio de Yacuanquer, se encuentra un puente sobre el rio Guáitara[14], siendo el sitio, donde el General venezolano republicano Bartolomé Salom, ordena al Teniente Coronel Juan de Dios Cruz Paredes, arrojar atados por la espalda y con vida, 14 ilustres personajes de la ciudad de Pasto, y otros tantos indios al precipicio.

 

“Además, se dio la orden de ejecutar secretamente a catorce ilustres personajes de la ciudad, siendo capturados, atados por la espalda y arrojados por un precipicio al río Guáitara, siendo este uno de los episodios más oscuros y menos conocidos en las guerras de independencia. De esta manera, el antiguo fortín de la región de Pasto queda doblegado, y la rebelión se ve aplastada de forma casi definitiva”[15].

 

“sorprendieron (los pastusos) una contestación del Sr. comandante Aguirre sobre la remisión de esposas que yo le pedía para mandar asegurar a los que se me presentaran según instrucciones de su Excelencia, y sacaron del Guáitara los cadáveres de dos pastusos, que con ocho más entregué al comandante Cruz Paredes con la orden verbal de que los matara secretamente…”[16].

 

Entre los arrojados al río Guáitara se menciona a don Matías Ramos[17], a don Pedro Antonio Santacruz Ibarra[18] y a los hermanos Pedro María, Joaquín y al presbítero Manuel de la Villota y Barrera. Esta información puede no ser cierta, pues hay constancia de su anterior participación como simpatizantes activos en favor de la república.

 

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[1] Biblioteca Nacional de Colombia (BNC). Bogotá-Colombia, Fondo Archivo Histórico Restrepo, Fondo I, Vol. 15, pieza 8, f. 222v.

[2] Memorias de Basilio García. La Habana. 1823.

[3] RESTREPO José Manuel. 1827. “Historia de la revolución de la República de Colombia. Editorial. Paris: Lib. Americana.

[4] Hijo de doña María Josefa Villota Guerrero y don Salvador Zambrano Santacruz.

[5] [5]Simón Bolívar, “Carta al obispo de Popayán desde Pasto, 10 de junio de 1822” (en Obras completas, tomo III), 502-504.

[6] Simón Bolívar, “Carta al vicepresidente Santander desde Pasto, 10 de junio de 1822” (en Obras completas, tomo III), 504-505.

[7] Sobrino de “José Tomás de Boves y de la Iglesia”.

[8] Ibíd. RESTREPO José Manuel. 1827.

[9] MÁRQUEZ Ricardo: El Gral. Arturo Sandes, Rev. El Ejército Nacional, 44, Quito, pgs. 157-167.

[10] Eliphas Lévi llama al fuego “Cuerpo del Espíritu Santo”, la “luz astral”.

[11] 1793-1832. General irlandés de Dublín; se enroló en el ejército británico y estuvo en la “Batalla de Waterloo” en 1815. Pidió la baja y en 1818 aparece en Angostura con un contingente irlandés contratado por Luis López Méndez.

[12] BASTIDAS URRESTY, Édgar. Historia de San Juan de Pasto. Ibíd. Ob. cit.

[13]  Archivo del Dr. Edgar Dávila Muñoz, Pasto.

[14] Antiguo río Angasmayo.

[15] BASTIDAS URRESTY, Ob, cit.

[16] Carta de Salom a Bolívar.

[17] Alcalde ordinario en 1815 y del ayuntamiento en 1816 y 1819. Los españoles le expropiaron sus bienes en agosto de 1812. Desde la expedición quiteña estuvo con los insurrectos.

[18] Sobrino del poderoso Don Tomás de Santacruz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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