El Canal Naranjo: una tragedia social y ambiental

Por: German Ponce Cordoba

 

El municipio Olaya Herrera se encuentra ubicado en el suroccidente de Colombia, al noroccidente del departamento de Nariño, en el andén de la Costa Pacífica, en la confluencia de los ríos Satinga y Sanquianga.

Está habitado mayoritariamente por comunidades afrodescendientes, algunas comunidades indígenas (Eperara Siapidara) y poca población mestiza, según el CENSO del 2005 un total de 27.225 habitantes. El Gobierno nacional entregó títulos colectivos sobre el territorio que habitan históricamente las comunidades negras e indígenas, respetando el manejo tradicional de los recursos y garantizando su sostenibilidad.

 

Tradicionalmente las actividades económicas se centran en la agricultura (entre otros plátanos, cacao, coco y algunos frutales), la pesca, la ganadería y la explotación forestal, siendo ésta la actividad de mayor relevancia.

 

Este municipio está ubicado geográficamente en una zona de difícil acceso, la comunicación con el exterior y el interior del territorio depende prácticamente del mar, los esteros y los ríos.

 

Siempre ha tenido que soportar los graves problemas estructurales que padece Colombia.

 

Al mismo tiempo es un sitio estratégico, en los últimos veinte años se ha convertido en escenario de disputa territorial por los intereses que defienden los diferentes actores que hacen presencia en la zona (intereses forestales, siembra de cultivos de uso ilícito, narcotráfico).

 

1. El Canal Naranjo

 

Entre 1972 y 1973, la sociedad Maderas Naranjo, de Enrique Naranjo, construyó, sin contar con una respuesta a la solicitud de permiso al INDERENA el llamado « Canal Naranjo », un canal de 1.5 metros de ancho y 1.2 metros de profundidad por 1.3 kilómetros de extensión para unir el Rio Patía Viejo, afluente del Río Patía, con la quebrada La Turbia, afluente del  rio sanquianga para agilizar el transporte de maderas.

 No se tomó en cuenta el peligro del desnivel de dos metros entre los ríos Sanquianga y Patia. La creciente del Rio Patía en mayo de 1974 rompió el dique, que lo separaba del canal, quedando un canal directo entre el Sanquianga y el Patía. Se hicieron varios intentos de cerrar el canal, pero las obras fueron destruidas, o por el rio o por los interesados en mantener un flujo por el canal.

 

El canal comenzó a ensancharse inmediatamente y en 1977 ya tenía un ancho de 20 metros aproximadamente y una profundidad de siete metros, luego pasó a 200 metros y ya sobrepasa los 350 metros. Igual ha sucedido con el cauce del rio Sanquianga, que normalmente no superaba los 50 metros de ancho, actualmente en algunos tramos, alcanza los 800 metros. (Defensoría del Pueblo, Informe Defensoría: Canal Naranjo. Impactos y situación actual, Bogotá D.C. septiembre 2009, p. 6-7.).

 

En Colombia, el entendimiento de la dinámica geofí­sica de los deltas está todaví­a por comenzar. Muchas de las preguntas y objetivos cientí­ficos”de punta” que actualmente se desarrollan en estudios mundiales sobre los factores naturales y antrópicos que alteran los deltas apenas comienzan a ser atendidas por algunos grupos de investigación. De todo el litoral Pací­fico, el delta del rí­o Patí­a tiene una importancia especial, ya que es el sistema deltaico con mayor influencia antrópica. Desde inicios de los años 70, el curso del Patí­a fue desviado artificialmente hací­a el norte y conectado con el cauce del rí­o Sanquianga (Caso Patianga-Canal Naranjo), pasando este último a ser el principal brazo del delta actual del Patí­a. Este nuevo distributario deltaico, llamado ”Patianga”, ha formado un nuevo lóbulo deltaico durante los últimos 35 años y ocasionado fuertes procesos de sedimentación en las bocanas del sector de Sanguianga y drásticos procesos de erosión en el lóbulo sur de Salahonda. Para el Patí­a no se han analizado las consecuencias de estos efectos de canalización en la oceanografí­a y morfodinámica del delta. El Patí­a permanece aún como una ”caja negra” en cuanto a su conocimiento fí­sico-dinámico.

  

2. Impactos

 

A pesar de una serie de estudios sobre los impactos generados por el Canal Naranjo, en varios aspectos son desconocidos los verdaderos efectos, entre otros el impacto ambiental y el impacto socioeconómico.

 

Los diez municipios que conforman esta región del país, entre ellos Olaya Herrera, están afectados por grandes inundaciones, desplazamientos hacia la cabecera municipal y desaparición de personas (ahogadas). Sufren de los efectos sobre las actividades productivas (p.e. devastación de aproximadamente 3000 Ha a lo largo del río Sanquianga por la erosión; pérdidas en los cultivos agrícolas de pancoger provocadas por las continuas inundaciones; disminución de la pesca por el cambio en las condiciones de salinidad y aporte de sedimentos en los dos deltas). Además ha cambiado la distribución de la malaria por la extensión del área inundada y hay efectos sobre la alimentación (disminución de la oferta de productos como plátano, chontaduro y otros frutales en Bocas de Satinga); amenaza sobre la seguridad alimentaria por la incomunicación en las épocas de sequía).

 

Los municipios están afectados por la erosión de orillas y sufren de los efectos sobre el transporte y las comunicaciones (se dificultó la comunicación de Tumaco, Francisco Pizarro y Mosquera con los restantes municipios y la navegación de los barcos que salen y llegan de Buenaventura). Los efectos sobre el medio ambiente que se conocen hasta ahora son por ejemplo, los cambios en casi todos los aspectos bióticos de la región; todos los ecosistemas de agua dulce, estuarios, marismas y manglares serán modificados así como la vida asociada a ellos; el cambio de ecosistema del agua dulce a salado y viceversa genera la muerte de los manglares, natales y la ictiofauna asociada a ellos; sedimentación en toda el área de influencia del río Sanquianga.( Defensoría del Pueblo, Informe Defensorial: Canal Naranjo. Impactos y situación actual, Bogotá D.C.septiembre 2009, p. 9-13.).

 

2.1 Impactos a las viviendas en el casco urbano y zona rural del Municipio Olaya Herrera.

 

a) En el casco urbano Bocas de Satinga

 

Debido a la erosión – el retroceso de la orilla derecha a la altura de Bocas de Satinga ha sido de aproximadamente 400 metros – y las continuas inundaciones, se han destruido varios barrios completos del casco urbano de Bocas de Satinga (La Pista, 14 de Enero, Policarpa, San Miguel, El Balso, parte del barrio El Comercio, entre otros) y está amenazado todo el pueblo.

 

Según el plan de desarrollo actual, a marzo de 2009, el canal es culpable de la destrucción de 730 viviendas en Bocas de Satinga. Según la parroquia el Señor de la Misericordia durante el año 2008 fueron desarmadas aproximadamente 400 viviendas. También se afectaron la Biblioteca Municipal, la Casa del Adulto Mayor y la tubería del acueducto municipal. En febrero 2009 se hundieron las oficinas y la planta de tratamiento de agua potable del acueducto municipal, quedando desde ésa fecha la población sin servicio de agua potable.

 

Se hundió también la mitad del parque principal y quedó próximo al templo católico, al centro de salud Camilo Hurtado y a las dos únicas instituciones escolares que tiene el pueblo. Están en peligro además el edificio de la administración municipal y la zona comercial, que ha sido fuertemente afectado ya, muchos negocios han sido trasladados o simplemente rematados por falta de otro lugar donde ubicarse. (Información de la Parroquia Señor de la Misericordia, Bocas de Satinga; Defensoría del Pueblo, Informe Defensorial: Canal Naranjo. Impactos y situación actual, Bogotá D.C. septiembre 2009, p. 16-17.)

 

b) En la zona rural

 

Las veredas ubicadas en las márgenes del río están siendo devastadas. No hay sitios seguros en las riberas del rio Sanquianga-Patía para el desarrollo de centros poblados.

 

Las veredas del río Sanquianga – Bocas de Canal, San José la Turbia, Orital, Naranjal, Soledad, Vuelta Larga, Bocas de Prieta, La Herradura, La Loma y La Villa, se encuentran en inminente peligro de desaparecer. La mayoría de estas veredas ya habían sido reubicadas sin contar con ayuda ninguna del Estado Colombiano. Se siguen presentando pérdidas de cultivos y de animales domésticos, aumentando el empobrecimiento de estos campesinos.

 

En algunas veredas de la zona mar como Cocal Payán, la Tolita y Garcero, las orillas van erosionando y las casas están siendo trasladadas a lugares lejos del rio por las mismas habitantes. Han sido afectadas las concheras porque los raiceros ya no reciben las conchas debido a que el agua se ha endulzado. (Información de la Parroquia Señor de la Misericordia, Bocas de Satinga.PGOF.CORPONARIÑO.2010).

 

3. Acciones jurídicas

 

– La junta de damnificados del Rio Sanquianga iniciaron acciones para la suspensión de la obra antes de su terminación a partir del año 1973 y luego tratando de taponarla, al igual que empresarios madereros de Tumaco iniciaron acciones de tipo judicial y administrativas para la cancelación del canal. El INDERENA envió tres comisiones entre 1973 y 1977 a la zona, nunca cancelaron el canal, siempre se hicieron recomendaciones que tampoco o solo por parte se cumplieron.

 

– En 1995 Fundepúblico, a nombre de algunos pobladores del municipio de Olaya Herrera, interpuso una acción de tutela contra Corponariño y el Inderena. Fue concedida y ordenó a los demandados crear un grupo de trabajo interinstitucional, bajo la coordinación del Ministerio del Medio Ambiente, para que se adelantara un plan de manejo ambiental y se adoptaran soluciones al problema. (Sentencia T-621 de 1995)

 

– Fundepúblico interpuso una Acción de Cumplimiento – por medio de un fallo de julio de 1996, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, confirmado por el Consejo de Estado, dejó sin efectos la sentencia de la tutela No. T-621 de 1995.

 

– CoSinergia – la Corporación de Ordenamiento Territorial – interpuso una Acción Popular contra el Ministerio del Medio Ambiente, la Corporación Autónoma Regional y la Gobernación en aras de proteger los derechos de las personas afectadas por el Canal Naranjo. El Tribunal no falló a favor del actor popular.

 

– En el año 2000 vecinos del Municipio Olaya Herrera y Fundepúblico interpusieron una Acción de Grupo contra la Nación: ministerios del Interior y de Justicia, del Medio Ambiente y de Transportes y contra Corponariño. La sentencia del 11 de marzo de 2005 negó las pretenciones porque no se probó el daño. En segunda instancia se confirmó la negación. Una acción de tutela contra la Sección Tercera del Consejo de Estado y la Sala Tercera del Tribunal Administrativo del Nariño fue negada por improcedente. En Septiembre 2006 la Defensoria del Pueblo solicitó ante la Corte constitucional la revisión del fallo de tutela, en la sentencia T-1056/08 del 2008, se negó el amparo reclamado por el actor.

 

4. La respuesta de los diferentes organismos del Estado frente a la problemática.

 

En mayo 2000 la Defensoría del Pueblo coordinó una reunión con la Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios, de donde resultó la conformación de un comité técnico (Ministerio de Transporte, Oficina de Prevención y Atención de Desastres, Corponariño y la Gobernación de Nariño) para evaluar las alternativas técnicas para la solución del problema.

 

Hubo varias reuniones con las diferentes instituciones comprometidas, pero no se concretaron las acciones necesarias para afrontar el problema. Debido a esa falta de respuesta de las autoridades nacionales, las autoridades locales y la propia comunidad han implementado obras de protección sin mayores estudios técnicos y sin los permisos pertinentes. Todas las obras realizadas se han perdido en el río.

 

En febrero 2007 la Dirección de Prevención y Atención de Desastres del Ministerio de Interior y de Justicia declaró la situación de calamidad pública en el municipio de Olaya Herrera. En febrero 2008 la Gobernación de Nariño declaró la urgencia manifiesta y se contrató a la universidad Nacional de Medellín para plantear posibles soluciones.  (Los diferentes estudios que se han realizado desde varios años proponen alternativas para la solución de la problemática del Canal Naranjo, entre ellas casi siempre la reubicación de la población de Bocas de Satinga, la regulación de los caudales del río Patía de la manera que se permita una derivación hacia el antiguo cauce del Patía y la construcción de un canal de alivio para cortar el meandro frente a Bocas de Satinga.)

 

La Universidad definió tres proyectos prioritarios: la construcción de un canal de excesos; el dragado de la barra de sedimento frente al casco urbano; la construcción de protección marginal en la orilla del casco urbano.

 

La Gobernación inició de inmediato las obras para la construcción del canal de alivio, conocido como ‘Canal Navarro’. Al parecer, no se utilizaron las quebradas propuestas en el estudio de la Universidad Nacional y se construyó sin los permisos ambientales correspondientes, lo cual implica, además de la violación de las normas ambientales, un alto riesgo por los posibles impactos que se puedan generar y que son inciertos hasta el momento.

 

El canal comenzó a erosionar sus orillas y amenaza con llevarse las fincas por las cuales atraviesa. Las veredas afectadas son Carolina, Boca de Guaba, Boca de Brazo  (prácticamente desaparecida), Miel de Abeja, El Recodo, Playa Blanca y El Sajo – están por desaparecer – así mismo el aserradero Samaritano.( Información de la Parroquia Señor de la Misericordia, Bocas de Satinga.)

 

Es posible que el río desvié la mayor parte de su caudal por el canal Navarro, lo que implica la disminución de la amenaza sobre Bocas de Satinga. No obstante, en la primera época de invierno del presente año, el río se llevó varias viviendas e instalaciones públicas y amenaza con seguir su proceso destructivo en el pueblo. Al otro lado afecta negativamente la zona por donde fue construido y no hay claridad sobre los impactos en la zona mar, el río seguirá su acción de acomodación y reconfirmación del cauce. (Defensoría del Pueblo, Informe Defensorial: Canal Naranjo. Impactos y situación actual, Bogotá D.C.septiembre 2009, p. 22-28.)

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