“La tierra es para quien la trabaja”.
El reconocimiento del campesino como sujeto de derechos y de especial protección constitucional consagrado mediante el Acto Legislativo 01 de 2023 que modificó el artículo 64 de la Constitución Política marca un hito histórico en Colombia, Durante décadas, el marco legal colombiano trató al campesino únicamente bajo una dimensión económica de trabajador del campo o explotador de la tierra. Este cambio constitucional implica una transformación de fondo en el trato que el Estado y la sociedad deben darle a las comunidades campesinas.
La lucha por la tierra en el país es el eje estructural alrededor del cual se ha configurado la historia social, política y conflictiva del país, Colombia ha registrado uno de los índices de concentración de la propiedad rural más altos de América Latina, donde la inequidad en la tenencia del suelo ha alimentado continuas disputas por el control territorial y el reconocimiento campesino, gran parte de la tierra productiva se ha dedicado históricamente a la ganadería extensiva o al monocultivo, postergando la titulación y formalización para pequeñas familias campesinas.
El conflicto armado ha propiciado el despojo masivo de millones de hectáreas, alterando la demografía rural y desplazando a las comunidades hacia las ciudades o hacia la frontera agrícola, la brecha entre los intentos estatales de reforma agraria (como la Ley 200 de 1936 o la Ley 160 de 1994) y la resistencia de los sectores terratenientes ha postergado soluciones definitivas, Las apuestas recientes se centran en la implementación de la Reforma Rural Integral, la jurisdicción agraria y la compra masiva de tierras para dotar de activos productivos al campesinado, donde su larga lucha ha sido uno de los motores centrales del desarrollo político, social y del conflicto armado que vive el país, el principal problema histórico ha orbitado alrededor de la tenencia desequilibrada de la tierra, la falta de garantías para la economía campesina y la constante exclusión política.
Líderes como Manuel Quintín Lame y María Cano impulsan la resistencia indígena y campesina contra el sistema de terrazgueros y el latifundismo. Se consolida la demanda histórica; en el gobierno de Alfonso López Pumarejo se intenta formalizar la propiedad y sancionar la tierra improductiva. Sin embargo, la reacción latifundista neutraliza gran parte de los avances, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo se crea la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). Se promueve la Reforma Agraria, impulsando tomas masivas de tierras y la movilización nacional, sectores terratenientes y políticos firman un acuerdo informal que frena drásticamente el reparto de tierras y desarticula la Reforma Agraria de la ANUC, postergando la solución estructural al problema del campo, el auge del paramilitarismo y el narcotráfico desencadena el despojo masivo de tierras. Millones de campesinos son desplazados hacia las grandes ciudades, concentrando aún más la propiedad rural.
El campesinado en gestas de lucha histórica se han movilizado y acciones impulsadas desde nacional impulsada desde la Cumbre Agraria, desarrollaron exigencias de protección frente a los Tratados de Libre Comercio (TLC), insumos accesibles y soberanía alimentaria.
La declaratoria del campesinado como sujeto de derechos es en esencia, para el reconocimiento significa dejar de ser un actor invisibilizado o subordinado para convertirse en un ciudadano con capacidad política plena, cuya relación con la tierra y la naturaleza debe ser protegida y valorada legalmente por el Estado y se constituye en una agresión hacia el campesinado del país, la pretensión del gobierno del Sr Abelardo de la Espriella y su ministro de agricultura Indalecio Dangond, terrateniente confesó cuando pretende con su intención de desaparecerlos cuando, “Dijo ante el Congreso que “no se van a llamar campesinos, se van a llamar pequeños empresarios del campo. Campesinos es despectivo. Aquí vamos a elevarle el estatus a los que producen los alimentos del país.
Agentes del estado y todos los actores armados se han ensañado históricamente contra el campesinado colombiano y hoy como ayer, su organización, capacidad de organización y lucha enfrentarán la arremetida de este gobierno del Sr de la Espriella quien en campaña se abrazaba con algunos y hoy ya en el gobierno pretende desaparecerlos.




