El derecho a dar teta en público

750 visitas

Compartir artículo en:

Por Tirso Benavides Benavides

Aunque lactar es un acto tan natural como respirar no falta quien se admire, se espante, vea con morbo, juzgue, señale, considere antihigiénico y hasta inmoral que una mujer le dé teta a su bebé en un espacio público.

El Congreso, de donde de vez en cuando salen cosas buenas, promulgó el año pasado la Ley 2306 que les da a las mujeres el derecho de dar pecho en público sin que las autoridades o la ciudadanía puedan censurarlas, limitarlas o vulnerarlas por el hecho de brindar a sus hijos el mejor alimento que existe durante los primeros meses de vida.

Adicionalmente esta norma deja en manos de alcaldías y gobernaciones la tarea de crear áreas de lactancia materna en los sitios con alta afluencia de público y en las zonas comerciales, lo que en la práctica significa la implementación de espacios adecuados para tal fin al alcance de todas las madres que opten por dar teta, que es lo que recomiendan los que saben de crianza, y no teteros de leche en polvo,

Las IPS cuentan con salas de lactancia a disposición de todos sus afiliados. Las madres pueden hacer uso de estas instalaciones en donde además el personal asistencial orienta sobre el tema, colabora con la extracción y la conservación refrigerada de este invaluable alimento, el óptimo para un bebé.

Por otra parte esta norma extendió, con algunas condiciones, el lapso de tiempo durante en el cual las trabajadoras tienen derecho a dedicar un espacio de su horario laboral a la lactancia.

Antes las madres gozaban de un descanso remunerado de una hora diaria para alimentar a sus hijos hasta que cumplieran los seis meses de edad, ahora este beneficio se amplía, permitiendo que las mujeres tengan este derecho hasta los dos años, reduciéndose a media hora, siempre y cuando se mantenga de manera comprobada una lactancia continua y adecuada.

Un periodo extenso, en el que no existe la seguridad de que las trabajadoras usarán ese tiempo para amamantar. La solución, sugerida desde el Ministerio de Trabajo, ha sido que tras los primeros seis meses se lleve un registro escrito sobre los tiempos de alimentación y que se haga en las salas de lactancia con las que debe contar o contratar cada empresa.

En cuestiones de lactancia no hay lugar para moralismos. Qué más inmoral que ver a un chiquito llorando por hambre cuando tiene la mejor comida del mundo al alcance de su mano, o de su boca, para ser precisos.

Si tu hijo tiene hambre, te llora con ese llanto que solo tú conoces, sin importar donde estés, saca tu teta y dale. Estás en todo tu derecho.

 

 

 

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES

PAUTE CON NOSOTROS