El discurso del rey

El discurso que hizo el presidente Duque pinta una nación que no corresponde a la nuestra. Nada tan mentiroso como lo expresado por el mandatario en la 75º. Asamblea General de las Naciones Unidas. Ese discurso no fue más que una cortina de humo frente a lo que está aconteciendo en Colombia. Nuestro país está pasando por la más honda crisis de gobernabilidad, económica y social, y no la orquesta prefabricada que presentó Duque ante el organismo multilateral.

Lo que se observa es una serie de ‘parches’ añadidos y bien ensamblados, en una grabación que se hizo párrafo a párrafo por separado, para dar como resultado un discurso que para algún desprevenido lo asimilará como fluido, pero que en realidad carece del sentido semántico porque en su afán de mostrar gestiones de su gobierno, lo que deja ver es un listado de mentiras e incoherencias que un colombiano sensato sabe que no hay cosa más alejada de la realidad.

En lo único que acierta es al afirmar que Colombia es un país maravilloso por su gente, pero afirmar que se están cuidado los bosques y los páramos como fábricas naturales de agua es una aberración. El páramo de Santurbán está siendo negociado con firmas extranjeras para la explotación minera. Siendo una de las mayores riquezas hídricas del país, se está poniendo en riesgo la subsistencia de miles de colombianos.

Entonces, por qué le miente el Presidente a la comunidad internacional; cuando se ha avanzado en la deforestación y la ampliación de la frontera agrícola en zonas de reserva, sea para cultivo de alimentos o para cultivos de uso ilícito. No obstante dice que su gobierno ha protegido las reservas forestales.

Le miente al mundo cuando se comprometió en campaña a no usar sustancias nocivas para el ambiente y la salud de los seres humanos, si a sus ministros les da la orden de asperjar con glifosato y por su propia boca dice que se autoriza la aplicación del fraking en la explotación petrolífera.

Qué falto de sensatez cuando expresa solidaridad con las familias de las de líderes sociales asesinados en Colombia, cuando en la gran mayoría todos sabemos que han sucedido por negligencia del Estado o por las manos criminales de agentes a su servicio. Una cosa es lo que se hace y se predica en casa y otra cosa, totalmente contraria, lo que se le muestra a la comunidad internacional.

Ahí está indicada la falta de gobernabilidad de la nación. Cuando el mandatario no puede mantener el orden constitucional por la vía civil, emplea mecanismos represivos para contener la inconformidad de un pueblo. Y esta es la plena demostración de que estamos ante un mandatario incompetente.

Gran desfachatez cuando por mostrar buenos resultados al mundo se esconde al hijo discapacitado, al perro bravo y la basura debajo de la alfombra. Pero el mundo entero sabe que el país no marcha de la manera como lo muestra el Presidente, ahora, con los medios de comunicación alternativos, se conoce en la China y en la Conchinchina que el pueblo se mantiene en las calles exigiendo cumplimiento de una misión constitucional y políticas al servicio de los más necesitados.

Pero como chivo expiatorio toma al Gobierno de Nicolás Maduro como responsable de todos los males de la región, desconociendo que es el propio Duque el que viene ejerciendo un gobierno de facto al imponer la voluntad del ejecutivo por encima del orden constitucional.

Nada tan parecido al rey Jorge VI de Inglaterra que en 1939 tuvo que asumir el poder ante la abdicación de Eduardo VIII, pero ante su incapacidad para poder hablar por su tartamudez, acude donde el fonoaudiólogo Lionel Logue a que le ayude a hacer sus transmisión de radio sobre la declaración de guerra a Alemania, y que es magistralmente recreada en la película El discurso del rey.

En la película el discurso es ensayado varias veces, y el rey es sometido a ejercicios de vocalización con bolitas de cristal; en el caso de Duque cuando habla sin la ayuda del telepronter mete la pata diciendo “¿De qué me hablas, viejo?” o invita a escribir “Colombia con P mayúscula.” Me pone nervioso que un inexperto gobierne nuestro país.

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