Hoy el café es la bebida más poderosa e influyente del mundo. El agua es inherente a la vida, un componente vital, mientras el té es una respetable infusión de culto oriental y ritual a pesar de la gran colonización de un sector de la sociedad occidental. Pero es el café el fluido por excelencia más atractivo y consumido en el planeta por sus efectos fisiológicos, psicoactivos y sus seductoras características organolépticas.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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