El refrito del caso Colmenares

Lo único que se ha probado científica, técnica y legalmente con relación a la muerte del joven Luis Colmenares es que fue producto de un lamentable accidente. Objetivamente no hay ninguna otra consideración. Subjetivamente y por cuenta de gente con pereza para profundizar en la investigación, los medios facilistas y las redes sociales, se construyó un imaginario totalmente interesado, falseado y tendencioso. En contra de la verdad y la justicia.

Hasta la saciedad se demostró la manipulación con testigos falsos por parte del fiscal González, todos condenados y él mismo en graves problemas. En buena parte de los medios era notorio que tomaron partido, adrede o culposamente. Ni que decir de las redes sociales. Todos contribuyeron a construir una de las más grandes Fake News de este país.

La mayoría del público se convirtieron en fanáticos cuasi religiosos en contra de tres jóvenes estudiantes hoy a todas luces totalmente inocentes. Pero además innecesariamente le hicieron un profundo daño también a su familia (del fallecido) quienes desde un principio era notorio que defendían un libreto conveniente.  La mejor justicia es la verdad, y por ahora no hay otra debidamente probada.

A las dos señoritas señaladas el grueso del público las trataba de asesinas, como en la época de los romanos, solo por ver más sangre en la arena, no importaba de quién fuera. El morbo se alimenta todos los días, hasta hoy, 10 años después persisten despistados y frustrados que a pesar de toda la evidencia no quieren creer en la verdad sino en aquello que quisieran que así fuera y diseñaron un veredicto postizo.

Obviamente era totalmente improbable que estas dos estudiantes tuvieran algo que ver la muerte de su compañero y amigo. Mucho menos que fueran autoras hasta materiales como así lo siguen creyendo y apostando un montón de confundidos o con enormes resentimientos contra un sector de la sociedad.

Cada octubre es la misma historia y se revive inoficiosamente el tema. Ahora hasta connotados medios publicaron una supuesta foto que “cambiaría” el caso. Pero no reparan que ese tema se debatió con suficiencia en el juicio y la investigación. La foto es un total refrito. Lo que sorprende es que hasta los medios serios no se dan el trabajo de investigar un poco antes de emitir semejantes conceptos y señalamientos.

Pero la pelea por el rating gana a la profundidad y seriedad. triunfa la mediocridad y superficialidad para “vender” más. El ingenio, la creatividad, y sobre todo la evidencia científica para ciertos “informadores” no demuestran es prioridad. Luego nos quejamos de la calidad del periodismo contemporáneo (no de todo)

Me permito recordar que un año antes del veredicto publicamos las conclusiones científicas totalmente corroboradas en el dictamen final del juicio, ver aquí https://www.las2orillas.co/colmenares-caso-resuelto-cientificamente/

Pero hoy cuando se vuelve el caso un refrito, las publicaciones buscan sin fundamento tratar de torcer o tergiversar el dictamen del juicio y en general atacan o se solazan con el supuesto sufrimiento (de los tres jóvenes injustamente señalados), que aún cargan, por cuenta de una enorme mentira. Solo miremos este par de notas, que la mayoría son por la misma línea: “El calvario de Jessy Quintero en España”. “A Carlos Cárdenas se le arruinó la vida después de la muerte de Luis Andres Colmenares”. Solo los titulares amargan la vida o le hacen daño a unos inocentes.

En fin, los fanáticos y radicales decepcionados (entre medios y público) se sienten viudos o huérfanos por cuenta del amarillismo que quieren mantener. Muchos medios no pueden seguir siendo tan tendenciosos, porque contribuyen a mantener una herida abierta. Hoy hasta desesperados vuelven a buscar a los familiares Colmenares. Pero gracias tal vez a ese poder de victimización lastimero ya eligió nada menos que concejal de Bogotá a su hermano menor. Un fenómeno muy parecido a lo acontecido con el Concejal Lucho. ¿Será esto justo y beneficioso para la ciudad entregar ese tipo de premios o compensaciones?

Pero esos son los réditos que aún quieren sacar, quienes aún hoy una década después, no han aceptado una realidad y más que ello la verdad.

Apostilla: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. (Albert Einstein)

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