Por: Luis Efrén Delgado Eraso
Presidente ASOINAGRO
En los últimos meses hemos visto cómo el precio del café, tanto en los mercados internacionales como en algunos contextos locales, ha experimentado una corrección luego de periodos de picos elevados y alta volatilidad.
Para entender este comportamiento es clave analizar qué está moviendo realmente el mercado global. El café es un producto que se cotiza y negocia en bolsas internacionales como Nueva York y Londres, y esas dinámicas terminan afectando —o beneficiando— directamente lo que recibe el productor en el campo.
Después de varios años marcados por sequías, heladas, lluvias excesivas y menores cosechas durante 2024 y parte de 2025, las condiciones climáticas han mejorado en países como Brasil, principal productor mundial, y Vietnam, líder en la variedad robusta. Esto ha generado expectativas de mayor producción y cosechas más abundantes, incrementando la oferta de café en el mercado internacional.
Las últimas proyecciones de producción global indican que el mundo podría producir entre 174 y 179 millones de sacos de café en la temporada 2025–2026, un nivel elevado que supera la demanda estimada. En el caso de Colombia, por factores climáticos, se proyecta que la cosecha 2025–2026 alcance alrededor de 13,5 millones de sacos, una cifra inferior a la del periodo 2024–2025, que fue de 14,9 millones de sacos.
Países como Brasil y Vietnam están exportando mayores volúmenes de café y compiten por los mismos mercados. Esta presión competitiva obliga a reducir precios para lograr ventas, lo que impacta las cotizaciones internacionales y, en consecuencia, los ingresos que percibe el agricultor.
El precio internacional del café se expresa en dólares y, cuando esta moneda se fortalece, se genera volatilidad cambiaria. Esto puede afectar qué tan atractivo resulta el café para compradores que operan en otras monedas, presionando los precios a la baja. No obstante, es importante recordar que el precio interno del café colombiano alcanzó niveles altos, e incluso históricos, en algunos momentos de 2025, con cargas por encima de los $3.000.000 gracias a primas y mercados específicos. Esto demuestra que existen mecanismos para que el productor capture mayor valor, aunque estos precios no se sostienen durante todo el año.
En el caso del café de Nariño, aunque ha habido momentos de caída en los mercados internacionales y episodios de volatilidad en 2025, el departamento ha mostrado señales sólidas de valor agregado y oportunidades diferenciadas de mercado.
En el evento La Mejor Taza Nariño 2025, que contó con la participación de compradores nacionales e internacionales, un café de la variedad Geisha se vendió en subasta internacional a 150,5 dólares por libra, un precio excepcional que posiciona al café nariñense entre los cafés de especialidad más cotizados del mundo.
Además, varios cafés de Nariño alcanzaron valores cercanos a los 80 dólares por libra en subastas internacionales como Selection 2025, un evento que resalta cafés de origen premium. Esto confirma que cuando el café se comercializa como un producto de alta calidad y especialidad, puede alcanzar precios muy superiores a los del café comercial.
Ante este vaivén en los precios del café, lo ideal es que, aprovechando coyunturas como las dificultades productivas en Brasil y Vietnam, la institucionalidad cafetera y los propios productores hayan capitalizado conocimientos técnicos y recursos financieros para mejorar la calidad y la productividad, y así ser realmente competitivos en el mercado global.



