¿En Chía, un concejal, con licencia para violar la ley?

Fotografía: El Espectador

Este fin de semana los colombianos observamos con asombro, como el concejal del municipio de Chía Carlos Enríquez Martínez era protagonista –por quinta vez- de un hecho que viola la ley, deja en tela de juicio la seguridad de la Escuela Militar y deja varios interrogantes entre la opinión pública, si su investidura, es la plataforma para agredir a las autoridades, burlarse de sus electores y convertirse en un mal ejemplo para los habitantes del departamento de Cundinamarca.

Sus actuaciones fuera de lugar, no solo invitan a que la Procuraduría General de la Nación lo destituya de su cargo, sino que además, la ley electoral, sea más fuerte a la hora de exigir los requisitos para quienes por vía del sufragio, buscan una curul en una corporación pública.
 
Martínez como Concejal del municipio de Chía, representa a una comunidad. Su comportamiento compromete el buen nombre de un lugar del país, que fue cuna de la cultura Muisca. Donde residen hombres y mujeres trabajadores, que hoy lo declaran persona no grata e incluso, solicitan su retiro inmediato de la Corporación.
 
Es decir, los habitantes de Chía, el Alcalde, los colegas de Carlos Enríque Martínez no soportan más sus apariciones en la prensa por cuenta de sus escándalos, sus salidas fuera de lugar y sus argumentos para violar la ley en reiteradas oportunidades, sustentada en una investidura que se la entregaron los ciudadanos y ciudadanas del municipio Cundinamarques.
 
Este caso, debe servir de ejemplo para todos y cada uno de los Concejales de Colombia. Al asumir la representación de la comunidad deben ser ejemplo a seguir, gracias a sus actuaciones públicas y privadas, en el ejercicio de la su trabajo emanada de la Constitución. Personas con un liderazgo y una vida intachable.
 
En pleno siglo XXI, es vergonzoso que un Concejal –que en campaña- busca a sus electores con promesas de transformación y cambio, sea quién protagonice hechos al margen de la ley, trate de atropellar a una integrante de la Policía e ingrese con su vehículo, a uno de los lugares más protegidos del país como la escuela Militar, y no reciba un castigo, sino que salga en libertad, como sino hubiese pasado nada.
 
En otros países del mundo, Martínez hubiese sido despojado de su investidura. Estaría en la cárcel e inhabilitado para hacer parte de la administración pública. Los habitantes de Chía están indignados. Acompañamos su malestar y solicitamos a la Procuraduría pronunciarse en torno al comportamiento del Concejal Martínez a la mayor brevedad. 

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