En Nariño invertir en infraestructura: es impactar socialmente en su desarrollo

Por: Manuel Enríquez Rosero
Senador de la República
 
Para ninguno de los habitantes del departamento de Nariño, los estudios público-privados que dan cuenta que la ausencia de una infraestructura adecuada, se han constituido en un obstáculo de primer orden para la implementación eficaz de políticas de desarrollo, ha impedido a la región la obtención de un crecimiento económico acorde a la demanda nacional e internacional.

 
Bajo ese antecedente, el inicio del segundo semestre de 2013, debe ser la puerta para un compromiso del sector público y privado (gremios, academia, autoridades municipales y departamentales) de trabajar frente a la modernización de la infraestructura de esta zona de Colombia, que se traduzca –a través de su implementación- en una ventaja comparativa, un ascenso de su competitividad y alcanzar un mayor grado de especialización productiva. (zona franca agroindustrial)
 
Si se observa con detenimiento, desde el punto de vista social, la construcción de infraestructura supone una serie de repercusiones a las actividades económicas, la calidad de vida y la morfología territorial. De entrada, provocará  una reacción positiva de la población afecta por años por la incomunicación vial, salvaguardará la seguridad alimentaria e impactará en la escala urbana en ciudades como Ipiales, Tumaco y Pasto.
 
Esa es nuestra bandera: Nuestra acción legislativa en calidad de presidente de la comisión infraestructura de Nariño, que ha alcanzado eco en el Gobierno colombiano y en el exterior,  necesita del apoyo de todos y cada uno de los nariñenses.
 
Ampliar y modernizar la infraestructura de Nariño de acuerdo a los estándares tecnológicos internacionales, le permitirá al departamento su ingreso con éxito a las oportunidades que ofrece la economía de América Latina y de otras latitudes del mundo como el Asia, donde el puerto de Tumaco debe ser protagonista con una investigación permanente, una adecuación de sus servicios, que más temprano que tarde, permitirá erradicar la violencia, gracias a la generación de empleo.
 
Estoy convencido que la modernización de la infraestructura del Departamento, derivará en la gestación y puesta en marcha de un empleo productivo que dará paso a la estabilidad ciudadana y la seguridad ciudadana.
 
La palabra clave para el futuro del sur de Colombia es: ¡Llegó la hora de infraestructura! Solamente a través del desarrollo de este sector, los esfuerzos del Estado por erradicar al delito y los violentos (en la costa y la sierra) se  armonizarán en la actividad productiva y social, más allá de un Gobierno o un mandato de un Alcalde municipal o de su mandatario seccional.

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