Escribir implica un ejercicio mental que nos advoca al origen de una subjetivación que permitió dejar la palabra hablada inscrita en un espacio y lugar determinados; esto le ha permitido al ser humano trascender en el espacio y el tiempo, ya que dicha constancia, cuando hay quien la reciba, nos habla de lo que hemos sido, pero aún más, también permite entender nuestros derroteros dentro del mundo.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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