Entramos en el gobierno del cambio, esa fue la consigna por la que la mayoría de votantes entregaron su confianza en el presidente Petro. Y desde el minuto cero, incluso electo, ya se empezaron a dar visos renovadores, los cuales pusieron al país a analizar o a colapsar. Eso es normal en una democracia, máxime, en un país que nunca había estado presidido por la izquierda o el progresismo.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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