Algunos ingenuos creen que porque Colombia se urbanizó vertiginosamente desde mediados de la década de 1970 -incluyéndose la vía forzada-, el conflicto agrario en nuestro país pasó a un segundo plano. Organizaciones políticas que afirman haber nacido en defensa del campesinado hoy traicionan sus raíces bajo el argumento espurio de que los votos se concentran en las grandes ciudades. Que los reflectores y la atención política se alejen de la ruralidad es lo más querido por quienes detentan el poder en este espacio.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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