Honey: apuesta de comida y entretenimiento en Pasto (1972-2007).

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Por: Rosa Isabel Zarama Rincón.

En 1972, el joven matrimonio formado por Marlene Cabrera Ponce y Vicente Gómez Bucheli, establecieron en la ciudad de Pasto, un negocio de helados caseros en el barrio san Ignacio, ubicado en la esquina de la carrera 32 con calle 13. Los “cholados” artesanales de crema y pasas eran deliciosos, se destacaban por su suavidad y color amarillo pálido. Con rapidez, el producto conquistó el paladar de los vecinos y particularmente de los estudiantes de los colegios cercanos. Gracias a los clientes satisfechos, la noticia se esparció y los habitantes de otros barrios de la ciudad golpeaban en la puerta del garaje, en busca de los “cholados”. Los domingos se veía una larga fila de niños, jóvenes y adultos, dispuestos a pagar treinta centavos por cada uno. El valor era razonable, pues en esos años a muchos colegiales los progenitores les daban cincuenta centavos diarios para que compren golosinas durante el recreo escolar.

Buena parte de los ingredientes para los helados llegaban de la finca ganadera que en San Francisco (Sibundoy – Putumayo) tenían los padres de Marlene: Gerardo y Angelita.  Ellos habían fundado allí una fábrica de queso y mantequilla. Ese conocimiento familiar sobre el procesamiento de los lácteos facilitó la elaboración de la exitosa receta de “cholados” que Marlene y Vicente fabricaban en el garaje de su casa. Los palitos de madera para sostener el helado los hacían carpinteros pastusos.  Se esmeraron en la decoración, pintaron las paredes de naranja y amarillo, con líneas de esos colores que hacían juego con las mesas y las sillas.  Así nació Honey Heladería, como un negocio de barrio.

Anteriormente, el 23 de abril de 1971, se lanzó el disco Sticky fingers de la banda de rock The Rolling Stones, cuya portada tenía el diseño de una lengua afuera. Cincuenta años después de ese momento, esa imagen, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los íconos más representativo del rock. Vicente Gómez Bucheli se sintió cautivado al observar esa carátula y a partir de ese concepto, le surgió la idea de crear la imagen publicitaria de su heladería. De esa manera, creó el logo que consistía en una lengua en medio de un círculo. Posiblemente, fue uno de los primeros negocios que se establecieron en Pasto con nombre extranjero y con un logo atrevido. Fue una innovación para la ciudad.

A la izquierda carátula del disco Sticky fingers de los Rollings Stones, a la derecha la imagen publicitaria de Honey.

 

Al principio el trabajo de administración y producción lo hacían Vicente y Marlene. Ante la alta demanda de helados, el matrimonio debió contratar personal. Ampliaron la oferta de alimentos con conos y paletas, que los empleados les entregaban a sus clientes, directamente en sus automotores. El éxito de Honey Heladería animó a los dueños a buscar un local más amplio y comercial cerca al centro de Pasto. Lo encontraron en la calle 16 entre las carreras 24 y 25. En 1975 fundaron allí Honey Bar en donde se vendieron otros productos como: helados en copa, banana Split, duraznos a la Melba (Peach Melba) y sánduches de pollo. Este era un negocio formal diferente a la Heladería de San Ignacio, que tenía un carácter juvenil y que fue cerrada para concentrar su trabajo en Honey Bar, decisión que entristeció a sus vecinos.

La heladería familiar se convirtió en un establecimiento para adultos, en donde además de los tradicionales helados se vendía licores y había una pista para bailar.  Vicente se encargaba de administrar el lugar, atendía el bar y también era el DJ que escogía la música ambiental.  Además, con su don de gentes era un buen anfitrión y  le decían “el negro Gómez”. Marlene supervisaba el funcionamiento y especialmente toda la labor de cocina. Vendían unos excelentes hervidos (bebida caliente hecha con aguardiente anisado y jugo de frutas).  Cuando empezó a generalizarse la celebración del Halloween, el 31 de octubre, los colegiales llegaban donde Vicente cantando: “Triqui, triqui Halloween, quiero helados para mí”, y la pareja no dudaban en regalarles su querido helado.

Marlene Cabrera y Vicente Gómez en Honey Bar.

 

El negocio siguió creciendo y en 1979 le compraron a Maurizio Mossali un restaurante de comida italiana llamado: Picollo café, localizado en la calle 19 entre carreras 25 y 26, al frente del hoy Centro Comercial Sebastián de Belalcázar, que se convirtió en Honey Taberna Pizzería. La transacción comercial contempló que el señor Mossali les enseñara las recetas y el manejo de la máquina para preparar el capuchino.  En la pizzería continuaron las empleadas que ya eran expertas en la elaboración del producto. El espacio del negocio se amplió y la decoración del lugar era acogedora gracias al trabajo que realizó el decorador Álvaro Enríquez Ocaña, quien creó un espacio en tonos azul petróleo y beige.

Los productos que vendían eran deliciosos porque trabajaban con ingredientes de óptima calidad. Algunas de esas preparaciones eran: pizza, capuchino, pasta, lasaña, entre otros productos. Para muchos nariñenses ese fue el lugar donde probaron por primera vez pizza y degustaron capuchinos. La alegría de la inauguración del local se ensombreció al poco tiempo con la repentina muerte de Vicente Gómez Bucheli. A pesar de la dolorosa pérdida de su esposo, Marlene siguió adelante con su emprendimiento: Honey Taberna Pizzería. Luego, cambió de razón social y se convirtió en una discoteca llamada Honey Disco Bar.

En 1982 entraron al negocio los hermanos de Marlene, Lucy Cabrera compró Honey Taberna Pizzería, quien en 1993 lo vendió.  Sus hermanos Eduardo y Jaime Cabrera se encargaron de la administración de Honey Bar y posteriormente lo adquirieron. En 2007, se cerró el establecimiento, así el nombre de la marca desapareció.

Los negocios contaron con una clientela fiel que conocía la buena calidad de los servicios. Los helados y la comida italiana con que Honey deleitó a los clientes nariñenses y foráneos permanecen en la memoria gustativa y en la memoria colectiva de miles de clientes que recuerdan los buenos momentos vividos en esos espacios. Para algunos, estos locales fueron los lugares en donde departieron con la familia y los amigos, donde muchas parejas iniciaron romances, otras concretaron propuestas matrimoniales y varios negocios. La marca Honey fue una iniciativa importante de alimentación y entretenimiento en Pasto gracias a la iniciativa y a la capacidad de trabajo de los esposos Vicente Gómez Bucheli, Marlene Cabrera Ponce y de los hermanos Eduardo, Lucy y Jaime Cabrera Ponce.

Para la elaboración de este artículo la autora agradece la colaboración de Marlene Cabrera Ponce, Luz Miriam Gómez, Susana Zarama, Ana Judith Osorio  y Darío Gómez Cabrera.

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