Infraestructura Sin Cultura

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Por: Tirso Benavides Benavides

 

Una queja persistente y justa de los pastusos, y de los nariñenses en general, es sin duda la falta de infraestructura que afecta a este rincón del suroccidente colombiano. Basta ver las vías que conectan otras ciudades y compararlas con nuestra Panamericana para evidenciar las inequidades.

Mientras por otros lares abundan los modernos proyectos denominados de Cuarta Generación o 4G, en algunos tramos nuestra vía parece más una trocha que una carretera internacional, con el agravante de que es la única pavimentada que nos une con el resto del país, por lo que su cierre, cualquiera que sea la causa, se traduce en el aislamiento de la región.

Si hay amenaza de derrumbes, o como sucede ahora, de bloqueos por parte de los indígenas en el Cauca, la gente corre a las bombas de gasolina de Villaviciosa a abastecer sus vehículos, las filas de motos y carros colaboran a que cunda el pánico.

Pero hay una excepción a este sombrío panorama vial: la doble calzada Pasto – Ipiales que opera ya hace un tiempo, reduciendo casi a la mitad la duración del recorrido.

Cuatro carriles asfaltados, debidamente señalizados, dos en cada sentido, le dan al paisaje un aire de modernidad y a los vehículos la posibilidad desarrollar mayor velocidad. Aunque no falta el lunar… no hay cultura para el uso adecuado de esta infraestructura.

Y eso es pan de cada día.

A pesar de los enormes letreros que cada tanto advierten que el carril izquierdo es SOLO PARA ADELANTAR es inevitable toparse por dicha calzada con camiones, tractomulas, volquetas, flotas, buses y otros vehículos pesados que obligan a aminorar el paso.

No se entiende cómo los “profesionales” del volante puedan ignorar esta norma básica de tránsito. Pero lo hacen. Es más, algunos parecen hasta disfrutarlo, conscientes del obstáculo que representan en la vía no se molestan en cambiar de carril, incluso hasta desaceleran exhibiendo una sonrisa maliciosa desde la ventanilla de sus gigantes sobre ruedas.

Otra escena cotidiana la protagonizan vehículos añosos, algo destartalados, que insisten en circular por la calzada rápida, cuyos pilotos con el pie en el acelerador a fondo juran que avanzan raudos por una pista de carreras, cuando en realidad van a poco más de 50 kilómetros por hora, forzando a las pobres máquinas que a duras penas se desplazan entre ruidos y humo, como queriendo tirar la toalla.

No faltan, sobre todo los fines de semana, los que optan por turistear y salen de paseo a contemplar el paisaje, precisamente desde este carril. Familias completas sonrientes, pacientes, sin afanes, en plan relax, a las que poco parecen importarles las normas viales y mucho menos el tiempo y planes de los demás conductores.

Y ni qué decir de los usuarios de esta vía incapaces de respetar los retornos establecidos cada cierta distancia. Al no existir sardineles en el separador no ven inconveniente en simplemente poner direccional y hacer el giro en U. Algunos, que ya conocen por donde o que tienen vehículos altos logran hacer la maniobra prohibida sin percances, otros, quedan atrapados o montados en la mitad de las vías, afectando latas y chasises, justo pago por la irresponsabilidad. Al parecer vale más ahorrarse un poco de gasolina, unos minutos y unos kilómetros y sentirse el “vivo” de la vía por ser capaces de tan reprochable hazaña.

Hay dos embudos que también limitan la movilidad, la felicidad no es completa, pues al ingreso de las dos principales ciudades nariñenses que conecta la vía, esta se reduce a dos carriles. Están pendientes los tramos Pasto – Catambuco y San Juan – Ipiales que por distintas razones, algunas más de tipo político, están pendientes.

No todo es cemento, no todo es concreto, no todo es infraestructura. El uso de una obra civil como la doble calzada requiere para su cabal aprovechamiento un gran componente de cultura, de educación cívica, de empatía, de respeto por las normas, por los horarios y los intereses de los demás, valores que brillan por su ausencia y que a veces, lastimosamente, son más difíciles de construir que una vía 4G. 

 

 

 

 

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