Jurista, catedrático y humanista, Eudoro Benavides Rivera, es El Personaje 10.

Por: Julia Benavides y Juan Ricardo Benavides

La imagen de Eudoro Benavides que su familia y amigos más recuerdan es la de él leyendo en la silla reclinable roja del estudio de su casa en el centro de Pasto. Un exalumno suyo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño relata que en 1972, durante la época del movimiento estudiantil que luchaba por la democratización de la universidad colombiana y que se extendió por todo el país, se ordenó que la Policía vigilara a los estudiantes mientras recibían clases. Eudoro se opuso tajantemente a esta determinación y se negó a dictar su clase en presencia de la fuerza pública. Este era el espíritu progresista de Eudoro y hoy, a un año de su muerte, hacemos una semblanza de este jurista nariñense.

Eudoro Benavides Rivera nació en Yacuanquer, Nariño, en 1929. Sus padres fueron Juan Elías Benavides, agricultor, molinero y comerciante, y Julia Rivera, panadera, comerciante y ama de casa. Hizo sus estudios primarios en la escuela Santo Tomás de Aquino de Yacuanquer y luego se trasladó a Pasto para continuar con el bachillerato en el Liceo de la Universidad de Nariño. Posteriormente ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño y en 1953 se graduó como Doctor en Derecho y Ciencias Políticas con la tesis de grado Los delitos económicos en el Código Penal colombiano. Colombia vivía tiempos convulsionados y en junio de ese año, el General Gustavo Rojas Pinilla había asumido el poder mediante un golpe de Estado.

Después de su grado ejerció en Pasto como abogado litigante. El país seguía sumido en el caos de la violencia bipartidista y Eudoro estaba muy involucrado en los aconteceres de la política nacional. El 10 de mayo de 1957, Rojas Pinilla renunció a la Presidencia, y en julio de ese año, Eudoro Benavides estuvo en Bogotá en la recepción de Alberto Lleras Camargo a su regreso de España después de haber firmado el Pacto de Sitges, en el cual se acordaba convocar a un plebiscito para reformar la Constitución de 1886. Así describió el evento en una de sus cartas: “Fue algo soberbio, con una asistencia de muchos miles de personas. Hubo liberales y conservadores, pero indudablemente una abrumadora mayoría liberal. Hay mucho entusiasmo y gran esperanza en que la situación del país se componga”.

En 1958 y después del plebiscito que dio origen al Frente Nacional, en cuya campaña él participó activamente, se llevaron a cabo las elecciones en las que Lleras Camargo fue elegido Presidente de la República. En ese año, Eudoro fue nombrado Secretario de Gobierno departamental por el Dr. Jorge Rosero Pastrana, primer gobernador de Nariño del Frente Nacional.

Un lunes de febrero de 1959, Eudoro contrajo matrimonio con Elizabeth Molineros Ortiz en una ceremonia privada y sobria. Elizabeth, barbacoana, estaba en cuarto año de Derecho en la Universidad de Nariño y era diputada a la Asamblea Departamental. Eudoro encontró en Elizabeth a la compañera perfecta para compartir sus inquietudes políticas, profesionales, intelectuales y artísticas.

Por estos años, Eudoro y Elizabeth apoyaron –desde la Secretaría de Gobierno y desde la Asamblea Departamental, respectivamente– el movimiento campesino por redistribución de tierras que se suscitó en el municipio de Consacá y que dio origen a las primeras acciones concretas de la reforma agraria en Nariño y en Colombia.

En 1963 Eudoro fue nombrado Alcalde de Pasto. Se destacan en su gestión la terminación del barrio Santa Bárbara, uno de los primeros barrios de vivienda de interés social en la ciudad, y la presentación del proyecto –luego convertido en acuerdo del Concejo Municipal– para la construcción de la Terminal de Transportes de Pasto, obra que, por razones burocráticas, sólo pudo concretarse en 1994.

Durante más de catorce años fue profesor de las cátedras de Introducción al Derecho, Teoría del Proceso, Derecho Procesal Civil y Derecho Probatorio en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño. Como resultado de su actividad académica produjo las obras Introducción a la ciencia del Derecho y Derecho probatorio (mimeografiadas). Fue delegado de los profesores ante el Consejo Superior de la Universidad y durante esta etapa, su gestión fue determinante para hacer posible en 1971 la selección y el nombramiento del Dr. Luis Eduardo Mora Osejo como rector de la Universidad de Nariño. El Dr. Mora Osejo era una persona de talante democrático y formación científica y su administración fue definitiva, a pesar de su corta duración, para la modernización de la Universidad.

Después de su paso por la administración pública, Eudoro empezó su carrera en el poder judicial como Juez Municipal de Yacuanquer. Luego fue Juez Superior de Pasto, Director Seccional de Instrucción Criminal y Magistrado del Tribunal Superior de Pasto, en las salas laboral y penal. Algunas de sus sentencias fueron publicadas en el Foro Nariñés. Era un estudioso del Derecho y sus sentencias eran ejemplo de rigurosa argumentación y cuidadosa escritura, y reflejaban un estudio minucioso de los casos. Fue conferenciante de temas jurídicos en varios escenarios y autor de artículos en periódicos y revistas locales.

Fue miembro de la Sociedad de Mejoras Públicas de Pasto, del Instituto de Derecho Procesal, de la Alianza Colombo-Francesa y del Colegio de Abogados de Nariño.

Con su esposa e hijos disfrutó a plenitud de la vida cultural de Pasto. Fue cliente asiduo de las librerías de la ciudad, donde pasaba horas mirando novedades, conversando con los libreros y comprando libros de distintos temas y disciplinas. Comenzó a formar su biblioteca desde cuando estudiaba en la Facultad de Derecho y llegó a tener una muy buena colección de libros de derecho, literatura, historia, arte y ciencias sociales, así como una completa recopilación de autores nariñenses. Como ávido lector, en alguna época se aseguraba de comprar los fines de semana los periódicos El Tiempo, El Espectador, El Derecho y Diario del Sur. Con su vasta cultura, una de sus aficiones era resolver crucigramas, los cuales completaba con gran facilidad.

Elizabeth Molineros y Eudoro Benavides en el Teatro Bethlemitas (2007)

La música fue una de sus grandes pasiones. Desde los tiempos de estudiante universitario se formó oyendo los programas de música clásica de la Radio Nacional de Colombia. Disfrutaba todos los géneros musicales y apreciaba por igual la música de El Clavel Rojo, Alma Nariñense, Louis Armstrong, Beethoven, Bach, Haydn, Brahms, las Cantoras de Barbacoas, Piero o Astor Piazzolla. Junto con su familia concurría habitualmente a conciertos y uno de sus deleites era asistir a la retreta dominical de la Banda Departamental (hoy Banda Sinfónica de Nariño).

Para la época de su retiro del poder judicial, en noviembre de 1985 ocurrieron los trágicos hechos de toma y retoma del Palacio de Justicia en Bogotá. La absurda muerte de los magistrados de la Corte Suprema, con quienes se había reunido personalmente tan solo tres meses antes, causó en él y en su esposa una gran consternación.

Después de su retiro, continuó con el ejercicio de la profesión de abogado litigante en asuntos administrativos y civiles. Fue conjuez del Tribunal Superior de Pasto y se mantuvo actualizado en cuestiones de filosofía del derecho y legislación colombiana. Entre los muchos temas de los que se ocupó a fondo estuvieron la nueva Constitución de 1991 y la entrada en vigor en Colombia del Sistema Penal Acusatorio.

Siempre interesado en mantenerse al día, con la llegada de la informática, aprendió a usar los computadores y la internet. Mucho antes de la popularización de la internet también se ocupó de actualizarse en las implicaciones de la informática jurídica y de la indexación de información, y de estudiar los desafíos del uso de la firma digital.

Otra de sus aficiones fue la pintura. Dejó varios cuadros de su autoría –óleo, acuarela y dibujo en carboncillo– y hasta antes de la pandemia, asistió a la academia de pintura Rumipamba. Por su interés en la historia y el idioma, durante varios años recolectó palabras y modismos usados en el departamento de Nariño, así como apellidos provenientes de los pueblos Pastos y Quillasingas. En los últimos años asistió regularmente al cine-foro del Club Colombia.

La casa de los Benavides Molineros fue un lugar acogedor en el que se reunían familiares y amigos para conversar sobre política, derecho, arte o para comentar los sucesos locales e internacionales. Por el trabajo de Elizabeth Molineros en actividades de gestión cultural, la casa fue el espacio de muy entretenidas tertulias con músicos, escritores, pintores y poetas, no solamente nariñenses, sino también con aquéllos que visitaban la ciudad.

Reunión con compañeros del Liceo de la Universidad de Nariño. Músicos invitados: Campo Elías Martínez (acordeón) y Luis “Chato” Guerrero (guitarra) (1997)

Eudoro se caracterizó por ser una persona serena, que mantenía la calma en momentos complejos, pero que también actuaba con firmeza cuando la situación lo requería. Entre sus atributos estaba también un fino sentido del humor y de la ironía que matizaba con su prodigiosa memoria de personajes y anécdotas.

Durante toda su vida fue consecuente con sus ideas liberales y progresistas, las cuales se forjaron desde su infancia en Yacuanquer, pues su familia había tenido la entereza de defender los principios liberales en un pueblo mayoritariamente conservador. Y talvez una de sus más destacadas cualidades fue su disposición para ayudar a quien lo necesitara en cualquier campo: una tarea escolar, una consulta jurídica o la consecución de un empleo.

Eudoro murió en noviembre de 2020 y, como lo escribieron sus sobrinos Tirso y Juan Mauricio Benavides, con su muerte se cerró el ciclo de una generación, los Benavides Rivera, una familia que emigró de Yacuanquer en busca de mejores oportunidades y que cimentó su vida en los méritos logrados por el trabajo y el estudio.

Eudoro Benavides, Elizabeth Molineros y sus hijos, Julia y Juan Ricardo (2008)

Noviembre de 2021

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