La brecha educativa en Nariño y la Mintic -Sin futuro ni conectividad-

A raíz de los últimos acontecimientos de corrupción en el MinTic nos decidimos realizar una investigación sobre conectividad en las instituciones educativas del departamento de Nariño, concretamente en su sector rural. De acuerdo a informes periodísticos que nos han permitido conocer pormenores sobre estas anomalías, hemos podido comprobar que Nariño es una de las regiones afectadas por la pérdida de más de setenta mil millones de pesos entregados irregularmente a una empresa que no reunía las condiciones necesarias para asumir el reto de llevar conectividad a trece millones de niños y adolescentes del campo colombiano.
Visitamos, furtivamente, una escuela. Ella simboliza y resume el acontecer de nuestro sistema educativo en Nariño, su abandono, falta de inversión y escasa atención por parte de nuestros gobernantes y la opinión pública. Niños y adolescentes que deben educarse en condiciones deplorables y denigrantes, conminados diariamente por circunstancias adversas que los retinen en un pasado, sin posibilidad alguna de ascenso social o educativo.
En esta escuela nos encontramos el drama espantoso de la verdadera realidad educativa en Nariño, escuela con un patio en total abandono, sin elementos apropiados para desarrollar una pedagogía acorde al siglo XXI, sin una sala de informática, sin computadores, con baños en total deterioro y, en general, una planta física en franco abandono.
Estos niños campesinos reciben una educación no apta ni apropiada para afrontar los retos que requieren las exigencias de una sociedad moderna y en pleno avance hacia la virtualidad. En consecuencia, no tendrán la oportunidad de acceder a una universidad o de continuar estudios superiores que les permita adquirir los conocimientos necesarios para desempeñarse en cargos de rentabilidad tecnológica, económica, social o profesional. Condenados a ser en un futuro trabajadores informales, trabajadores del campo mal pagados o remunerados y carne de cañón para todos los trágicos más bajos.
Para complementar ese estado de postración educativa en nuestro departamento se suma la irresponsabilidad de una ministra, de un gobierno y de un equipo de asesores y burócratas que permitieron y facilitaron el robo y la pérdida de importantes recursos cuya finalidad era llevar conectividad a los sectores rurales de nuestra patria.
La indolencia de nuestros dirigentes ya es indignante. Nos acostumbramos a ver escuelas desvencijadas y arruinadas. Nos parece normal que nuestros niños se eduquen en condiciones tan deplorables e irritantes. Nos volvimos cómplices de un estado de oprobiosas circunstancias que condenan a nuestros niños y adolescentes a un no futuro.
Lo acontecido en el MinTiC es sumamente delicado, doloroso, lacerante y lamentable. Más aún la defensa que se hace de una ministra en el congreso de la república por parte de congresistas indolentes y ajenos a la realidad de nuestros niños campesinos. Ya es un hecho irreparable, pasarán muchas décadas antes de que se realice una nueva inversión para el campo colombiano. Y esa misma falta de educación y cultura permite y facilita que nuestros campesinos sean asaltados en su buena fe en época electoral, votan por sus verdugos, por quienes esquilmaron su futuro y bienestar.
Este escándalo no puede ser de un día, debe traducirse en una nueva realidad electoral. Bochornoso que el partido conservador, el centro democrático, la u y cambio radical defiendan lo indefendible en un país carcomido por la corrupción, que hace pus por donde se lo toque y que hiede a estiércol y podredumbre política y electoral.
El campesino debe abrir sus ojos, no dejarse engatusar de esta perversa casta de políticos que los utilizan cada que hay jornadas electorales para luego abandonarlos a su suerte y su oprobioso destino. Tenemos más de setenta mil millones de razones para oponernos a estos delincuentes con inmunidad parlamentaria que cohonestan la corrupción secuestrando las entidades del Estado para usufructuarlas en beneficio propio.
Por nuestros niños y su futuro no más complicidad electoral.

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