La guerra de los distribuidores de combustible en Nariño.

PETRODECOL y PETRONAR deben buscar puntos de acuerdo que nos permita a los nariñenses una tregua en esta delicada crisis que rebasa todas las expectativas económicas y sociales. El combustible derivado del petróleo mueve nuestra economía.
En nota anterior comentamos sobre las grandes inversiones realizadas en Tumaco en una planta de combustible que permitiría en nuestro departamento la distribución de gasolina y ACPM en las estaciones de todo Nariño. Con bombos y Platillos se inaugura esta planta en el año de 2018 con una inversión de $ 3.6 millones de dólares. La idea era que entre a operar en forma inmediata. Pero, ya transcurridos cinco años, una dura y larga batalla jurídica impide su operatividad.
Ocurre otro tanto con la planta de combustibles ubicada en Chachagüí por parte de PETRONAR. al respecto escribimos una nota en la cual celebrábamos esta iniciativa por parte de empresarios privados y conocedores del sector. Idénticas batallas jurídicas impiden su entrada en operación.
El gran perdedor es el pueblo de Nariño, que contempla impávido como esta guerra de distribuidores de combustible lesiona sus más caros intereses. No entiende cómo sea posible una situación que impide y perjudica el desarrollo regional. Sabemos que están de por medio grandes intereses económicos de grupos empresariales que desean monopolizar la distribución de combustibles en Nariño.
Pero, Nariño debe estar por encima de toda batalla jurídica que impide a uno y otro grupo empresarial servirle a nuestra región y su gente. Ya son muy graves y delicados los problemas que se afrontan debido a la dificultad de transporte de combustibles, carestía, acaparamientos, largas filas y desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar. A estas horas tener un panal de huevos o un pan ya es un lujo que pocos se pueden dar. La desesperación es latente y la angustia general. Las afectaciones son de grandes proporciones y en muchos frentes: educación, transporte, trabajo, nutrición, salud, aseo, etc.
Por las anteriores razones formulamos un respetuoso llamado a los representantes de estas dos grandes empresas y busquen fórmulas de acercamiento y de conciliación. No es posible que teniendo dos grandes centros de acopio de combustible que permitirían una salida de este atolladero, no se pueda contar con ninguno de ellos por diferencias hasta el momento insuperables y que han llevado a enfrentamientos jurídicos de larga duración.
Sabemos de la cultura, grandeza y educación de quienes representan a cada empresa, también sabemos y hemos sido testigos de su civismo y amor por Pasto y Nariño. Hoy, necesitamos la práctica de esos valores que redundará en tranquilidad para el pueblo de Nariño. Queremos ejemplos de PAZ y concordia por parte de los grandes dirigentes regionales que nos permita vislumbrar un futuro más tranquilo y sosegado.
Ante esta delicada y lamentable situación de Nariño realizamos un llamado respetuoso a PETRONAR y PETRODECOL para que antepongan sus intereses y piensen en este Nariño que necesita verdaderos actos de civilidad y amor por sus intereses. En sus manos se encuentra la paz y la tranquilidad de un pueblo que no soporta más la desidia de los gobiernos y la intriga de sus dirigentes empresariales.

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