“Las ciudades son tan buenas como lo son sus líderes”, sentencia con razón Norman Foster, uno de los más brillantes urbanistas del mundo, galardonado con el premio Pritzker y el Príncipe de Asturias de las Artes. Esto se aplica perfectamente a pequeñas urbes como Pasto o Popayán. Esta última que otrora fue referente nacional e internacional, hoy posiblemente esté en el momento más crítico de su historia.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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