La leche

Por: José Arteaga

(Twitter: @jdjarteaga)

Con el 3% de la producción total del país, Nariño es una región muy destacada en el sector lácteo. Y es que ese porcentaje equivale a la nada despreciable cifra de 120 millones de litros. De allí que uno de los proyectos en los que está enfrascado el Departamento y al que le apuestan con mayor fuerza es al fortalecimiento de pequeños y medianos productores de diez municipios.

Existen cerca de 400 productores en Nariño, la mayoría grupos familiares que funcionan como empresas y cuya principal lucha ha sido la certificación para engancharse a la cadena productiva nacional. El año pasado se aprobaron 3.000 millones de pesos para ayudarlos y que se sumen a las 172 empresas certificadas.

¿En qué consiste esa ayuda? En carrotanques para transportar leche fría, por ejemplo; en ordeñadores mecánicos; o en fumigadoras estacionarias. Pero también en enseñanza para buenas prácticas de ordeño y mejoramiento de la cadena de frío. De esta forma, se mejora la calidad de la leche y queda así certificada y dispuesta a recibir bonificaciones estatales.

De acuerdo con la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de Nariño, SAGAN, en Nariño predomina la raza Holstein, luego la Normanda y después la Jersey. El 40% de la producción láctea se destina a la fabricación de quesos y leche fresca, y esto se vende en la región y abastece centros de acopio en Cali, Bogotá y el norte de Ecuador.

La Holstein está en Nariño desde finales del Siglo XIX, pero a partir de los años 30 comenzó su desarrollo gracias al empuje de familias de emigrantes holandeses, suizos y alemanes. Las vacas Normando llegaron un poquito más tarde y en menor cantidad porque esta raza soporta peor los viajes, tanto que los primeros ejemplares llegados a Colombia en condiciones aceptables arribaron en avión desde Paris. La Jersey vendría mucho más tarde, a mediados de Siglo XX.

Esas tres razas componen el hato nariñense y hacen parte de la cuarta región productora de Colombia. En general, la calidad de la leche colombiana es muy apreciada por sus valores nutritivos. Colombia en general tiene la enorme ventaja de su biodiversidad y el no tener estaciones muy marcadas. Las estaciones alteran el proceso productivo de la leche en los países europeos, por ejemplo. De allí que las grandes firmas como la francesa Danone o la italiana Parmalat se hayan acercado al país desde 2007.

Pero una cosa es la producción de leche y otra es el forraje. Lo principal para que la leche salga buena es que las vacas se alimenten bien. No hay más. Y allí hay un grave problema.

Asoleche, la Asociación Colombiana de Productores de Leche, ha dado señales de alarma en los últimos meses por desabastecimiento. De acuerdo con la web AgroNegocios, «las cifras revelan que se están produciendo 1,6 millones de litros diarios menos, lo que equivale a una caída en el acopio y en la producción de 15%. Esto quiere decir que, según perspectivas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, Colombia no es autosuficiente en leche».

¿Qué ha pasado? Que ha subido el precio de las materias primas, tanto que fincas productoras de leche han dejado el negocio y ahora se dedican a otra cosa, y una serie de heladas que han afectado diferentes regiones. Superar todo esto es como trepar La Línea en bicicleta, pocos lo pueden hacer. Pero además hay un factor determinante: el paro.

Los efectos de los paros tardan más de dos años en superarse. Nariño, al ser un departamento que está en la punta del país queda bloqueado con un paro de una forma muy fácil. Y el efecto ya no es tanto que se vean imágenes terribles como camiones teniendo que deshacerse de la leche por culpa de un bloqueo (en un país que pasa hambre, esto es criminal), sino porque la comida necesaria para las vacas tampoco llega.

Ya lo dijo Fedegan a la web Portafolio: «Las vacas tuvieron una interrupción en su alimentación y no se recuperarán en esta lactancia sino en la nueva, es decir un año. Por el próximo año y el siguiente tras el paro vamos a tener una disminución entre el 3% y el 20% en las lactancias de los animales».

No es un problema nuevo, pero es evidente que hay un estado de alarma en el sector y que nos afecta a todos, y a Nariño como productor y consumidor.

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