Busco indagar qué configura la literatura nariñense. Para posibilitar una respuesta, hay que delinear su lugar desde una cartografía cultural en la que se conciban las urgencias identitarias y se le dé paso a la crítica para que ésta asuma nuestras posiciones. Al menos lo anterior, permite pensar que lo que no tiene la literatura nariñense es la voluntad de ser un sistema cultural anclado en el canon literario colombiano. Ella se transforma, no se ordena. Si tuviera una voluntad se limitaría su devenir.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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