La reciclatón

La reciclatón es una gran idea para concientizar sobre la necesidad de reciclar. Es lo que organizaron en el Parque Paraná este fin de semana los recicladores pastusos, Corponariño y el EMAS. Una jornada presentada para promover la gestión responsable de residuos aprovechables y post-consumo. Claro, no se pudieron llevar muchos objetos, porque esto apenas comienza y falta muchísimo por hacer y muchísimo por aprender. Siendo sinceros, en cuestión de reciclaje Pasto, Nariño y Colombia tiene un atraso de un cuarto de siglo sobre lo que deberíamos hacer.

Las estadísticas dicen que sólo un 20% de las familias colombianas reciclan, y que sólo un 20% de eso que se recicla es aprovechado. Cada día sumamos y sumamos basura a nuestra vidas, al mismo tiempo que clamamos contra el cambio climático. Es como tirar piedras contra nuestro propio tejado. Pero no es nuestra culpa. No sabemos como aprovechar los desechos y el país no tiene los medios suficientes para aprovecharlos.

De allí esta campaña y de allí la necesidad de reiterar el reciclaje por códigos de colores. Pero como dijo en esta columna cuando se oficializó esto en el país en enero de este año, el plan del código de colores debió haberse instalado hace años. Y aunque está en marcha en algunas ciudades con sus correspondientes multas (16 salarios mínimos), no tiene un plan detallado de conciencia ciudadana y no se ha ajustado debidamente el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos, PGIRS.

Hay otro intento loable en la ciudad y es lo que hace la Cooperativa Empresarial de Recicladores de Nariño, Coemprender, con sede en El Barrio Navarrete, y tiene sus puertas abiertas para recibir determinados residuos y sobre todo para enseñar a reciclar. Loable porque son 35 mujeres que están al frente del proyecto trabajando sin descanso.

Estas mujeres son el penúltimo eslabón de una gran campaña mundial que arrancó en septiembre de 2015, cuando los mandatarios de los países adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. Así nacieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, con una meta a 15 años.

En el nivel 2 de estos objetivos dice: El reciclado de papel, plástico, vidrio y aluminio impide que los vertederos sigan creciendo. De implementarse políticas para que se cumplan este y los restantes objetivos, se podrían generar cerca de 300 millones de empleos en todo el mundo y, claro, se trabajaría de manera efectiva en pro del medio ambiente.

Pero para ello se necesita que el Gobierno sepa que hacer exactamente para poder invertir con sensatez los cerca de 17.500 millones de pesos que se necesitan en tecnología para la segmentación y clasificación de los residuos, según afirmó en una entrevista a Semana, Jorge Trujillo, director de la Corporación Punto Azul.

Ahora bien, suponiendo que haya una clara conciencia, que se tramite la necesidad del presupuesto y que pase por la consabida aprobación parlamentaria, faltaría aún que se instalen las maquinarias y que se trabaje en pro de ese cambio. Esto son años, que se suman a ese cuarto de siglo de atraso que tenemos.

Y mientras tanto la basura aumenta, los focos de infección también, disminuye la calidad de vida, y surgen nuevos problemas. Uno de ellos ya está aquí: la basura tecnológica. De un computador, por ejemplo, se recupera el 100% de su composición: aluminio, cobre, estaño, hierro, plástico, plata y litio, aunque este último se encuentre en entredicho por razones que también en esta columna hemos sopesado. De los celulares también se aprovecha el 100% que va destinado a pequeños electrodomésticos; pero de los televisores antiguos sólo se puede reciclar el 85%.

La tecnología evoluciona en la medida en que los elementos con los que trabaja puedan ser reciclados. Es el llamado “punto cero”. Pero hay cosas que están en servicio y que no tienen aún esa posibilidad. A la par, los países como Colombia necesitan más plantas de reciclado especializadas en tratamientos químicos y tecnológicos. La pandemia ha dejado mucha basura que necesita tratamiento urgente. ¿Los próximos gobiernos se involucrarán en esto?

Aprender a reciclar no es tarea sencilla, sobre todo cuando somos mayores. Una vida acostumbrados a deshacernos de la basura a nuestro modo no es fácil de cambiar. Pero hay que intentarlo en casa por tres motivos básicos: la enseñanza para los niños, la higiene y la seguridad. En esto a los gobiernos locales les ha faltado más sentido didáctico y más insistencia. Y todo depende de iniciativas como la reciclatón y del compromiso del último eslabón de la cadena, que somos nosotros.

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