Lo político, la política y las políticas del Paro Nacional

Con especial asombro y repudio fue tomado por las elites de Colombia y representantes del Gobierno Nacional el video que se conoció la semana pasada en la que Nelson Alarcón, líder de FECODE, opinaba sobre el sentido del Paro Nacional y sus proyecciones a futuro. Para Iván Duque, resultaba “absolutamente lamentable, vergonzoso, que veamos que existen personas desfachatadas, que pretenden justificar semejante vulneración de los derechos con argumentos políticos y pretensiones electorales, y que además pretendan decir que esto es la antesala del 22”. Al respecto, y de manera visceral y precisa, la concejal comunista de Bogotá, Heidy Sánchez repostó: “Descubrieron que el agua moja: es obvio que el paro tiene objetivos políticos, es obvio que también es contra el uribismo, como también es obvio que no queremos que nos siga gobernando el Centro Democrático”.

En ocasiones, la lengua inglesa supera en sus contenidos semanticos al castellano, es el caso de la palabra política, una sola palabra con la que solemos referirnos a una pluralidad de significados, dinamicas y procesos que en ocasiones nos conduce a equivocaciones o malos entendidos. Esta ambigüedad no suele estar presente en la lengua inglesa donde se recurre a tres palabras distintas polity, politics y policy para denotar, segun el Diccionario de Oxford, primero, las formas de gobierno; segundo, la disputa de poderes y electoral; y tercero, los instrumentos y/o herramientas en distintas ramas para alcanzar un determinado objetivo. Las y los politologos solemos aprender en nuestras primeras clases que debemos hablar de lo político (polity), la política (politics) y las políticas (policy) para evitar ambiguedades y referirnos con mayor propiedad a los fenomenos que estamos analizando.

Habiendo precisado estos dos aspectos: el asombro de las elites sobre la naturaleza política del paro y las posibles acepciones en ciencia política de una sola palabra, permitanme ejemplificar estas con el Paro Nacional en sí. Primero, lo político del paro se encuentra fundamentalmente en la tensión existente entre el orden establecido, del cual son garantes el actual Gobierno Nacional, y las aspiraciones de cambio representadas en los miles de manifestantes en las calles, carreteras y trochas de Colombia. Dos colombias están en pugna, una excluyente y otra que busca hacer de la diversidad la mayor riqueza de la Nación. Segundo, la política, que se ha encarnado más claramente en las negociaciones que hasta hace unos días adelantaban el Gobierno Nacional y el Comité Nacional del Paro y más recientemente distintas delegaciones a nivel regional y local. Esas negociaciones dan cuenta de poderes y micropoderes que sin lugar a dudas saben bien que deben capitalizarse para continuar acumulando fuerzas y para ello las elecciones son fundamentales. Y finalmente, las políticas han quedado en evidencia, por parte del Gobierno Nacional, con iniciativas como el crédito hipotecario para jovenes, la gratuidad en instituciones de educación superior oficiales para estratos 1, 2 y 3 para el semestre 2021 – II o el subsidio a los aportes en salud y pensión para las empresas que contraten jóvenes, y por parte del Comité Nacional del Paro la propuesta de adopción de una renta básica, la implementación genuina del Acuerdo de Paz o la desmilitarización de la protesta social.

Viendo las cosas así, por supuesto que en el Paro Nacional concurren y son subsidiarios lo político, la política y las políticas, dado que estas se encuentran intimamente relacionadas y con ausencia de una las otras inician a flaquear. No obstante, desde mi punto de vista, más allá de la “ingenuidad” que han demostrado las elites de Colombia y el Gobierno Nacional, lo realmente preocupante es el temor, genuino o no, que pareciesen tener de que la población en Colombia se politice. Hoy, en perjuicio de los intereses de quienes nos han gobernado por más de seis decadas, la población emerge del letargo impuesto y autoimpuesto, dejando atrás los días que pensar diferente suponia ser insurgente y pensar en la política se asociaba directamente a clientela y corrupción, respectivamente. Una Colombia profundamente politizada solo juega en contra de quienes han hecho de la política un negocio amparado por la forma como conciben lo político y contando con las políticas para salir de paso a las quejas y reclamos de la ciudadania. Es hora de mayor y mejor política para nuestro país y regiones.

Coda. Otra palabra en ingles de dificil traducción al castellano es accountability. Esta se refiere al ser responsable con lo que se hace y ser capaz de brindar razones satisfactorias para ello. Accountability, una palabra que no hace feliz a las y los políticos que hoy gobiernan el país y las regiones.

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