Han pasado varias semanas desde la instalación del Congreso de la República, el pasado 20 de julio, y los representantes a la Cámara por Nariño aún no han presentado de manera pública una agenda territorial robusta que permita conocer cuáles serán las prioridades legislativas con las que buscarán responder a los principales desafíos del departamento durante este periodo.
Aunque en redes sociales y medios de comunicación han circulado declaraciones, fotografías y videos relacionados con el inicio de la legislatura, hasta el momento no se conocen iniciativas concretas, proyectos de ley, debates de control político o una hoja de ruta que evidencie una estrategia para defender los intereses de Nariño en el Congreso.
En el caso de los tres representantes del Pacto Histórico, sus pronunciamientos públicos se han concentrado principalmente en declararse en oposición al Gobierno Nacional. Si bien el ejercicio de la oposición constituye un derecho legítimo dentro del sistema democrático, diversos sectores consideran que esta posición, por sí sola, resulta insuficiente para quienes fueron elegidos como representantes de una circunscripción territorial.
La Constitución asigna a la Cámara de Representantes una función esencial de representación de los departamentos, por lo que se espera que sus integrantes lideren agendas que respondan a las necesidades y oportunidades de las regiones, más allá de las discusiones partidistas o ideológicas que se desarrollan en el escenario nacional.
La representante del Partido Verde tampoco ha presentado hasta ahora una agenda temática o un conjunto de prioridades legislativas enfocadas específicamente en el departamento, por lo que persiste la incertidumbre sobre los asuntos estratégicos que impulsará durante esta legislatura.
El único congresista que ha dado a conocer públicamente una agenda de trabajo ha sido el representante conservador Carlos Alberto Pantoja, conocido como “Cabeto”, quien anunció tres ejes sobre los cuales orientará su gestión legislativa.
El primero corresponde a la frontera, con la intención de promover una nueva Ley de Fronteras que responda a las necesidades actuales de territorios como Nariño, fortalezca el comercio y genere mejores condiciones para el desarrollo económico de las zonas limítrofes.
El segundo eje está dirigido a la juventud, proponiendo iniciativas encaminadas a enfrentar el desempleo juvenil mediante políticas relacionadas con la educación, la generación de empleo y el deporte como herramienta de transformación social.
Finalmente, anunció una agenda enfocada en el sector agrícola, orientada a impulsar medidas que reduzcan la carga tributaria sobre los insumos agropecuarios y mejoren la competitividad y rentabilidad de los productores rurales.
La ausencia de agendas públicas por parte de la mayoría de la bancada nariñense también dificulta el seguimiento ciudadano a la gestión parlamentaria. Definir desde el inicio de la legislatura prioridades claras permite a la ciudadanía, los gremios, la academia y los medios de comunicación evaluar posteriormente el cumplimiento de los compromisos adquiridos.
En un departamento que enfrenta retos estructurales como la conectividad vial, la modernización de la infraestructura aeroportuaria, la seguridad en la costa pacífica, la competitividad empresarial, el fortalecimiento del agro, la generación de empleo y el desarrollo de la frontera con Ecuador, la expectativa ciudadana es que sus representantes ejerzan una vocería permanente de los intereses regionales y conviertan estas necesidades en una agenda legislativa visible, medible y con resultados concretos.




