Ojo por Hoja: el latido literario de Nariño que llega a la real academia española

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Pablo Emilio Obando A.
Lo sabemos y no es ningún secreto. Algunas obras nacen con la vocación profunda de conservar la memoria, de rescatar las vivencias cotidianas y de rendir un homenaje sincero a la tierra que las vio florecer. Ojo por hoja: Crónicas, notas y relatos de Nariño, del distinguido docente, periodista y escritor nariñense Alirio Sofonías Rodríguez Montezuma, es indiscutiblemente uno de esos libros imprescindibles.
Hoy, la literatura del departamento de Nariño celebra un hito histórico: esta magnífica obra ha sido seleccionada e incorporada a la prestigiosa biblioteca de la Real Academia Española (RAE) en Madrid, España. Este reconocimiento no solo enaltece la trayectoria del autor, sino que constituye un verdadero motivo de orgullo para todos los nariñenses. Un legado familiar de sensibilidad y vocación.
Nacido en el municipio de Sandoná el 2 de mayo de 1945. La inclinación literaria del maestro Sofonías Rodríguez no es casualidad. En sus apuntes e intimidad familiar se respira la herencia de su padre, Sofonías Rodríguez Rosero —excombatiente del conflicto colombo-peruano que transcribía versos a mano en los frentes de batalla—, y el abnegado amor de su madre, Enriqueta Montezuma. Esa vena poética y narrativa trasciende generaciones, floreciendo en sus hijos y nietos, pero alcanzando en la pluma del maestro Sofonías una madurez periodística y humana ejemplar.
Maestro Superior egresado de la Escuela Normal de Varones de Pasto y tecnólogo en Periodismo Deportivo, Rodríguez Montezuma dedicó cuatro décadas de su vida al servicio educativo en el Instituto Santo Tomás de Aquino, labor por la cual fue galardonado con la Condecoración Departamental “Demetrio Díaz Benavides”.
En el periodismo, su huella es imborrable: cofundador de Diario del Sur, corresponsal de El Derecho, El País de Cali, El Occidente, La Patria y La Opinión, además de pionero en la radio con espacios emblemáticos como “Ondas del Guaitara” y “Hola Sandoná”.
Expresa el maestro Sofonías Rodríguez Montezuma que lejos de la ley del talión a la que alude irónicamente su título, Ojo por hoja se revela en su introducción como un compendio afable, sencillo y doméstico que rescata los campos de la vida cotidiana, personajes inolvidables y hechos de los pueblos nariñenses. Con sencillez pero firme maestría, la pluma del maestro convierte la memoria local en patrimonio escrito.
En sus páginas desfilan relatos y crónicas que retratan la idiosincrasia de la región, tales como:
* “Entre copla y copla viajemos por Nariño”
* “Ciego de amor por la música”
* “Se embriagaban para agradar a San Sebastián”
* “El primer cinema de Sandoná”
* “La Cruz del Mayo: cordialidad y paisaje”
* “El templo: un monumento a la fe de Sandoná”
* “Rosita Linda, guaicosa que es todo corazón”
* “A los 74 años transporta lecciones de vida”
El ingreso de Ojo por hoja a la biblioteca de la Real Academia Española en Madrid consagra la obra de Sofonías Rodríguez Montezuma en el plano internacional. Es el justo premio a un hombre caracterizado por su sanidad espiritual, su altruismo, su vocación docente y su consagración inalcanzable a la palabra.
Desde estas páginas expresamos nuestras más sinceras felicitaciones al maestro Sofonías Rodríguez Montezuma. Su libro no solo enriquece las bibliotecas educativas e institucionales de nuestro país, sino que ahora lleva el sentir, la laboriosidad y la voz de la raza guaicosa hasta las más altas esferas de las letras hispanas. ¡Un verdadero honor y orgullo para Nariño!
Como se expresa en las primeras páginas del libro, “en la vasta geografía del sur colombiano”, donde las montañas se abrazan con el huaico y los vientos del Galeras murmuran antiguos misterios, la palabra no es un mero vehículo de comunicación: es la sustancia misma con la que se construye la identidad. Un pueblo subsiste mientras mantenga intacta la capacidad de narrarse, de reinventar sus mitos y de tejer en la oralidad la trama indisoluble de su memoria colectiva. En esta tierra de hombres y mujeres de costumbres arraigadas, la narrativa oral y escrita trasciende el tiempo para convertirse en un amparo contra el olvido.
El acto de narrar en Nariño es un tesoro compartido que viaja de generación en generación. Los mitos y las leyendas —esos relatos del duende, La Viudita, el guando o las encantos del huaico— no constituyen simples invenciones pintorescas de la imaginación popular; representan, en el fondo, la cosmovisión de una comunidad que intenta descifrar sus miedos, sus esperanzas y su profunda relación con el paisaje andino. Como bien lo advertía el pensador Silvio Sánchez Fajardo, la vida no es otra cosa que una conversación interminable, un diálogo cotidiano donde los relatos orales y los conocimientos heredados se ensamblan para moldear nuestra inteligencia lingüística y afectiva.
El literato Javier Rodrizalez escribe y detalla en un brillante prólogo del libro del maestro Sofonías que esta constante vocación fabuladora y testimonial ha encontrado voz en plumas emblemáticas de nuestra literatura regional.
Desde la poesía contemplativa y entrañable de Aurelio Arturo —quien convirtió el retorno al hogar y los paisajes del sur en una metáfora universal de la existencia— hasta las crónicas costumbristas e historiográficas de autores como Ignacio Rodríguez Guerrero, la narrativa nariñense ha sido el espejo donde la región contempla su propio rostro.
Asimismo, narradores de la talla de Julio Santamaría Villarreal, autor de la célebre novela Cuando el suicidio es un deber, o la voz poética y narradora de referentes de la literatura regional como Libardo Suárez Andrade, demuestran cómo la experiencia vivida, soñada y escuchada en las escuelas, parques y caminos de nuestros municipios se transforma en arte de trascendencia nacional.
En este surco de tradición narrativa se inscribe con singular valor la obra Ojo por hoja: Crónicas, notas y relatos de Nariño, del profesor y periodista Sofonías Rodríguez Montezuma. Asumiendo que escribir es un acto de amor y resistencia para mantener viva la memoria, Sofonías Rodríguez recoge el latido cotidiano de Sandoná y sus alrededores. En sus páginas, el lenguaje doméstico y sincero cobra fuerza para rescatar del anonimato las vidas de artesanos, tejedores de paja toquilla, educadores y músicos —como el maestro Rafael Castillo o el célebre trompetista Luis Eduardo «Lalo» Maya—, integrándolos en una gran epopeya comunitaria.
Narrar es, en última instancia, devolverle al pueblo el orgullo de sus raíces. En la obra de Sofonías Rodríguez Montezuma, al igual que en la de los grandes cronistas y escritores de Nariño, el relato cotidiano, la leyenda viva y el perfil humano se erigen como columnas inquebrantables de la identidad regional. Porque mientras en cada rincón de nuestra geografía haya un narrador dispuesto a contar una historia y un oyente dispuesto a conmoverse, la memoria del sur seguirá latiendo con la fuerza inagotable de su propia voz

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