El presidente Gustavo Petro sostuvo una conversación telefónica con Donald Trump y le pidió apoyo para salir de la lista OFAC, conocida en Colombia como Lista Clinton. La llamada ocurre en plena transición presidencial, después del respaldo de Trump a Abelardo De la Espriella y en medio de una relación política marcada por tensiones, sanciones y desconfianzas.
El presidente Gustavo Petro habló este viernes 3 de julio con el mandatario estadounidense Donald Trump y le pidió apoyo para salir de la lista OFAC, conocida popularmente como Lista Clinton, en la que fue incluido junto con su familia desde el año pasado, según informó La Silla Vacía. La conversación se produjo hacia las 8:15 de la mañana y es la primera llamada conocida entre ambos mandatarios desde la elección de Abelardo De la Espriella como presidente electo de Colombia.
El hecho tiene un fuerte peso político. Petro, que durante la campaña cuestionó el respaldo abierto de Trump a De la Espriella, terminó acudiendo al propio presidente estadounidense para pedirle ayuda en uno de los asuntos más sensibles de su cierre de gobierno: su permanencia en una lista de sanciones financieras de Estados Unidos.
De acuerdo con la información revelada, Petro le pidió a Trump que “apoye su salida” de la lista. Trump, según la versión reportada por medios nacionales, respondió que “hará lo mejor” para que ese propósito se materialice. El Espectador también informó que en la llamada se abordaron otros temas, como sustitución de cultivos, garantías para la oposición en el gobierno entrante y la transición hacia la administración de Abelardo De la Espriella.
¿Qué significa estar en la Lista Clinton?
La llamada vuelve a poner sobre la mesa el alcance de la lista OFAC. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos administra la lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas, conocida como SDN List. Allí aparecen personas, empresas y organizaciones sancionadas bajo distintos programas del gobierno estadounidense.
En términos prácticos, estar incluido en esa lista implica restricciones financieras severas: los activos bajo jurisdicción estadounidense pueden ser bloqueados y las personas o entidades estadounidenses tienen prohibido hacer negocios con los sancionados, salvo autorización específica de OFAC. Por eso no se trata de una controversia menor ni de una simple disputa diplomática. Es una sanción con efectos económicos, reputacionales y políticos.
De la confrontación al pedido de ayuda
El giro es llamativo. Petro terminó pidiendo ayuda al mismo líder al que criticó por intervenir políticamente en Colombia con su respaldo a Abelardo De la Espriella. Durante la campaña, la adhesión pública de Trump al entonces candidato de derecha deterioró aún más la relación entre los dos gobiernos y alimentó los señalamientos de Petro sobre injerencia extranjera.
Ahora, a pocas semanas de dejar la Casa de Nariño, Petro intenta destrabar su situación personal y familiar ante Washington. El mandatario colombiano afirmó que Trump no sabía que él y su familia seguían incluidos en la lista y que el presidente estadounidense le prometió actuar sobre el tema.
El episodio deja una imagen política difícil para el presidente saliente: después de años de confrontación ideológica, discursos de soberanía y choques con Estados Unidos, su salida del poder queda atravesada por una gestión personal ante Trump.
La oposición, Abelardo y el papel de Estados Unidos
La llamada también tuvo un componente interno. Según La Silla Vacía, Trump se comprometió a dialogar con el gobierno de Abelardo De la Espriella para que exista “un entendimiento político en Colombia con la oposición”.
Ese punto es relevante porque Petro aún no ha logrado cerrar políticamente la transición con el presidente electo. El empalme entre el gobierno saliente y el entrante ha estado marcado por roces, denuncias de nombramientos de última hora, desconfianzas y acusaciones cruzadas. El País reportó que el equipo de De la Espriella instaló un “empalme anticorrupción” para revisar posibles irregularidades del gobierno saliente, mientras Petro ha insistido en que entregará la información conforme a la ley.
En ese ambiente, la intervención de Trump como interlocutor resulta paradójica: Petro denunció su influencia en la campaña, pero ahora abre una conversación en la que el mandatario estadounidense aparece hablando tanto de sanciones como de garantías políticas internas para la oposición colombiana.
Un cierre incómodo para Petro
La llamada ocurre en un momento delicado. Petro está a poco más de un mes de entregar el poder, con una relación bilateral golpeada, con cuestionamientos internos por el empalme y con una sanción internacional que afecta directamente su imagen y la de su familia.
También se discutieron cifras de erradicación de cultivos ilícitos. Reuters informó que Petro le planteó a Trump avances en la erradicación de coca mediante programas voluntarios, mientras el gobierno colombiano destacó ese punto como parte de su política antidrogas.
Sin embargo, el centro político de la noticia es otro: el presidente saliente pidió ayuda a Trump para salir de la Lista Clinton.
Para Petro, puede ser un intento de normalizar su situación antes de dejar el poder. Para sus críticos, es una contradicción evidente: el presidente que convirtió la soberanía en bandera termina dependiendo de la voluntad política de Washington para resolver una sanción que lo golpea personalmente.
La llamada abre una nueva etapa de preguntas: ¿qué hará realmente Trump?, ¿habrá una revisión formal de la inclusión de Petro en la lista OFAC?, ¿esa conversación tendrá efectos sobre el empalme con Abelardo?, ¿y qué costo político tendrá para el presidente saliente haber pedido ayuda al mandatario que respaldó abiertamente a su adversario?
Por ahora, queda una imagen poderosa: Petro termina su gobierno hablando con Trump, no para discutir una gran agenda regional, sino para pedir apoyo frente a la sanción que lo dejó aislado financieramente.




