Pisa: ¿qué nos pasa?

Nuestra educación no está garantizando un aprendizaje eficaz, pertinente y competente, podrían ser las conclusiones a las que se llegue observando los resultados y los análisis de los expertos en pedagogía de la evaluación internacional que mide los alcances en educación. Los últimos resultados de las pruebas Pisa (Programa para la Valoración de Estudiantes Internacionales), son un indicador de que Colombia sigue en el sótano en materia educativa; un pésimo referente en materia de política pública e inversión en lo que podría denominarse como la base de la pirámide social.

 Las pruebas son promovidas por la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). En esta última versión participaron 85 mil estudiantes de 15 años de 44 países, de los cuales 9 mil de los evaluados eran colombianos. Nuestro país se ubicó en el puesto 44, siendo los países asiáticos los primeros. ¿Qué nos pasa?

 

Los factores son diversos, por una parte tenemos la falta de destinación de recursos suficientes para el funcionamiento de los establecimientos públicos como reflejo del modelo neoliberal imperante en los países de América Latina, que también se sitúan en posiciones cercanas a las nuestras.

 

La precariedad de las instituciones educativas para su funcionamiento, de manera particular en cuanto al cobro de costos educativos. La gratuidad no contribuyó a darle mayor importancia a la educación, si no por el contrario generó inestabilidad en las instituciones. Los padres de familia y los estudiantes asumen que ahora las cosas son más fáciles y toman decisiones más autónomas.

 

La gratuidad en la educación más que ser una política social se constituye en una demagogia populista, por cuanto los ingresos de las instituciones se vieron reducidos, teniendo menos posibilidades de prestar un servicio adecuado.

 

Se ha dicho que en Colombia se invierte más en un soldado que en un estudiante, haciendo referencia al conflicto que vive nuestro país. Y quizá la falta de inversión social sea la causa de tanta problemática que afrontan vastas regiones.

 

Para expertos como Julián de Zubiría, consultor de la Naciones Unidas y director fundador del Instituto Merani, las causas fundamentales radican en la educación memorística que se torna estéril. Considera que el aprendizaje de fechas históricas, nombres de elementos químicos, accidentes geográficos, nombres de plantas, sólo sirven para resolver crucigramas; socialmente no tienen ninguna utilidad, puesto que no contribuyen a resolver elementales problemas de la cotidianidad.

 

Y eso es precisamente la manera que evalúan las prueban Pisa. Lo que quiere decir en Singapur, los jóvenes son competentes para resolver problemas que los aqueja en la actualidad. Como que a un chico colombiano se le pida la solución más idónea para resolver la problemática de violencia que está viviendo el puerto de Buenaventura.

 

También se adolece de la aplicación de una lectura crítica. La institucionalidad todavía enseña a leer de manera memorística con un evidente trabajo del hemisferio cerebral izquierdo, abandonando las bondades que nos da el derecho en el análisis, la creatividad y la inspiración.

 

Otro elemento importante del que adolecemos es la utilización de los conceptos científicos en la vida cotidiana. Deberíamos saber que reacción hay en nuestro organismo cuando nos tomamos un medicamento que en su etiqueta dice que tiene componentes ácidos. O saber hacer adecuadamente una instalación eléctrica en nuestro hogar.

 

Para el desarrollo de las competencias básicas lo que se requiere es que el estudiante responda a una evaluación con el cuaderno abierto y con el apoyo de todos los recursos posibles.

Comentarios

Comentarios