Los críticos de la política del Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante aspersión aérea con el glifosato herbicida (Pecig) fueron sistemáticamente estigmatizados, criminalizados y subalternizados, incluso los actores científicos que defendían evidencias de los severos impactos socioambientales y sanitarios sobre las comunidades y los territorios fumigados.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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