Hace unos 30 años Guayaquil, la ciudad hermana del vecino Ecuador era algo así como nuestro Buenaventura colombiano. También fue conocida como la “Calcuta de América”, por sus basuras. Un puerto con muchos problemas y un desarrollo precario, casi una ciudad marginal, con escasas expectativas. No hay duda que bajo la conducción del alcalde Jaime Nebot desde el año 2000 con las banderas de una “regeneración urbana”, la ciudad mejoró, se modernizó y se puso a tono con las mejores urbes latinoamericanas. Hoy Guayaquil es una ciudad en apariencia moderna, atractiva y con un potencial enorme para avanzar.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
Desde $20.000 COP el día




