¿Qué es la primera línea?

Cuenta la historia que la denominación de ‘primera línea’ se usó inicialmente en la Primera Guerra Mundial, en la que así se le denominó al grupo de soldados que entraban en el espacio donde se llevaban a cabo las confrontaciones, también denominada línea de fuego. En otras palabras, los que ponen el pecho a los proyectiles adversarios.

Desde ese tiempo se le viene llamando así para determinar la táctica militar, consistente en la acción que responde al terreno y el ambiente del campo de guerra. Mientras que la estrategia militar es el diseño general para alcanzar los objetivos fijados. De acuerdo con esto, una primera línea constituye el escudo protector de las tropas para permitirle la aplicación de la táctica y estrategia.

Lo que hoy estamos escuchando por diversos medios, sobre todo por redes sociales, primera línea es la denominación que asumieron unas colectividades de jóvenes que, sin dirección concreta, sin pertenecer a un partido político, es un movimiento espontáneo y transversal que deciden asumir una causa popular. Ellos lo manifiestan que “están dispuestos a ofrendar sus vidas por defender causas sociales”.

La primera línea en Colombia, no es ni una táctica ni una estrategia militar, es una manera de proteger a la población civil de los ataques de la Policía en medio de las confrontaciones que surgen de la protesta. Un referente importe es la lucha que dieron los estudiantes a finales de la década del 80 para cambiar la Constitución de 1886 por su obsolescencia; de ahí surgió el movimiento de la séptima papeleta que llevó a conformar la Asamblea Constituyente.

En ese tiempo había un ambiente muy particular con la dejación de armas por parte de la guerrilla del M-19 y otros grupos insurgentes, que entre las negociaciones que adelantaron con el gobierno de la época, el compromiso era crear una constituyente que arrojaría como resultado la Constitución Política de Colombia del 91, con un importante componente social con sus primeros 44 artículos dedicados a los derechos sociales, culturales, económicos y ecológicos que determinan el Estado Social de Derecho. Es decir, que lo primero es el individuo antes que las instituciones, que era lo contrario antes del 91 con el Estado de Derecho.

Ahora, los tiempos han cambiado, y los jóvenes ya no tienen como alternativa pasar a integrar la guerrilla. Los movimientos guerrilleros sufrieron degradación, perdiendo sus horizontes, y lo que hay en la actualidad son unos grupos dedicados al tráfico de drogas y el pillaje.

La primera línea empezó a impulsarse en el 2019 con un paro de protesta ante la sistemática creación de impuestos que afectan a la denominada clase media. Luego, con la implementación de las medidas para contrarrestar la pandemia se enfrió momentáneamente, pero con el anuncio del gobierno de la implementación de una reforma tributaria que impondría gravámenes a los alimentos básicos, se reactivó con mayor vigor.

Mientras que los grandes medios de comunicación tratan de desdibujar la verdadera intención de la primera línea, ellos son pacíficos y reiteran que buscan proteger a los civiles que no resulten afectado de los gases, el agua, balas de goma que han lesionado a muchos jóvenes con la pérdida del órgano visual y otros artefactos empleados en reprimir la protesta social, razón por la que ellos utilizan casco, guantes, gafas, protectores de oídos y mascarillas para garantizar su protección.

Quienes integran la primera línea reiteran que son un cuerpo de paz y ponen en práctica la no violencia. Consideran que la formación que les dan a los policías no es la adecuada, que esta institución debería pasar a ser dirigida por ministerios como los de el Interior o de Justicia, pero no depender del Ministerio de Defensa porque los preparan en técnicas de guerra, mas no en la protección de los Derechos Humanos; que la policía debe dejar de ser regulada por la Justicia Penal Militar.

Los antecedentes que se conocen de estos movimientos similares a los de primera línea los encontramos en Francia con el movimiento social surgido en 2018 con los Chalecos Amarillos, quienes llegaron a tener un crecimiento inusitado con más de un millón de integrantes. El levantamiento se produjo por el aumento en el precio de los combustibles, la pérdida del poder adquisitivo del dinero y gravámenes a las pensiones. Es importante reseñar que en Francia no hubo muertos (aunque sí muchos heridos y 22 personas perdieron un ojo) resultado de las confrontaciones con la policía; es más, la policía terminó apoyando al movimiento de los Chalecos Amarillos.

 Asimismo, en el territorio autónomo Hong Kong, cuando se presentó un proyecto de ley que pretendía extraditar a presuntos criminales a la China continental. En este caso la oposición fue muy fuerte, dando al traste con esa norma. Pero lo más notorio se vivió en Chile con una primera línea decidida a resistir en un paro que se prolongó por meses y que llevó a elegir una Asamblea Constituyente.

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