¿Quién es Richard Carapaz?

En la comunidad de Playa Alta, parroquia de El Carmelo, perteneciente al cantón de Tulcán, provincia de El Carchi (fronteriza con Colombia), celebraron con la banda municipal la medalla olímpica obtenida por el ciclista Richard Carapaz, hijo de esta localidad. Ahí estaban sus padres rebosantes de alegría, el alcalde, los amigos y familiares. Llegaron en caravana a este pequeño caserío que se encuentra a 31 kilómetros de Tulcán y sobre una altura de 3.200 metros sobre el nivel del mar.

El momento del del triunfo se vuelve apoteósico, puesto que Carapaz logra una considerable ventaja sobre sus compañeros. Vuelve la mirada en repetidas ocasiones como diciendo “este triunfo es mío”. Y en eso no se equivoca, es por ello que antes de llegar a la meta empieza a levantar los brazos sentenciando su triunfo inevitable. Esto provoca lágrimas de emoción entre narradores, habitantes de su pueblo natal y seguidores ecuatorianos que a las 5:23 de la mañana del sábado 24 de julio seguían las pedaleadas de ‘La Locomotora del Carchi’.

La periodista mexicana, especializada en ciclismo Georgina Ruiz, conocida como la Goga, narra con el profundo sentimiento de la gran patria latinoamericana el momento en que Carapaz se baña en oro olímpico. Se debe tener en cuenta que este no es cualquier triunfo, es la segunda medalla de oro para Ecuador en las olimpiadas, la primera lo obtuvo Jefferson Pérez en marcha en Atlanta 1996.

Carapaz es un ciclista que ha logrado forjarse en medio de las dificultades del campo, como los grandes ciclistas colombianos, Lucho Herrera (campeón de la vuelta a España 1987) y Nairo Quintana (campeón del Giro de Italia 2014), todos ellos surgidos en el seno de familias campesinas dedicadas al comercio de productos agrícolas y el ordeño de las vacas, forjados en el crisol de los anhelos, el deseo de llevarles una dicha a sus coterráneos y una voz de gratitud a sus padres que tuvieron que hacer un gran esfuerzo para verlos triunfar.

Carapaz también fue campeón de una de las Grandes Vueltas como es el Giro de Italia en 2019, con lo cual se despierta el gran orgullo del pueblo carchense. Como las grandes leyendas se hizo ciclista a los 10 años con una bicicleta oxidada, sin neumáticos, solo en rines, con la que se divertía y hacia mandados de la casa.

De alguna manera este triunfo debe llenarnos de honor a los habitantes de las tierras del sur colombiano, pues pertenecemos a la misma estirpe de antiguos pobladores Pastos y Quillacingas. La población andina del norte ecuatoriano tiene un legado importante, y así los reconocen sus habitantes, en los antiguos Pastos y de ella tenemos elementos culturales que aún perviven a pesar de los cambios tecnológicos como las celebraciones religiosas, el acento, la gastronomía, las artesanías, los cultivos, el lenguaje y nuestro aspecto físico.

Culturalmente tenemos un gran legado que nos hermana con lo que ahora somos dos naciones. Pertenecíamos a una misma nación, bajo la conquista y expansión del territorio del Tahuantinsuyo que la lideró el sapa inca Huayna Cápac con la conquista llevada a cabo a estos territorios, lográndose imponer sobre valientes hombres como Capusigra y Tamasagra que lideraron la resistencia.

Con este valiente campeón estamos más cerca culturalmente que otras regiones de Colombia, por eso ser parte de ese orgullo que nos dice que sí podemos es una voz de un gracias por resaltar a nuestras comunidades indígenas del cual es nuestro contexto.

Pero también es un orgullo latinoamericano como naciones, que, si bien los gobernantes minimizan la importancia del deporte en el hermanamiento de los pueblos y en la paz del mundo, también produce desarrollo; todas las culturas de diferentes etapas de la historia de la humanidad practicaron el deporte como parte de un componente de la convivencia y fortaleza de su comunidad.

Richard Carapaz con sus pedaleadas le rinde honor a su pueblo y eleva sus brazos como un llamado a acabar el olvido.

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