Richard Fuelantala, un senador con carácter y proyecto de región.

50 visitas

Compartir artículo en:

En tiempos donde la política suele diluirse entre consignas prefabricadas y obediencias ciegas, la figura del senador Richard Fuelantala irrumpe con una impronta singular: polémico, sí; incómodo, también; pero, sobre todo, autónomo. Su voz no parece prestada ni calculada. Pertenece a la comunidad indígena de los Pastos y desde allí ha levantado una bandera que no siempre resulta cómoda: la reivindicación de lo propio, pero desde una autenticidad que no admite imitaciones culturales ni préstamos ideológicos acríticos.

El senador Richard Fuelantala ha cuestionado con firmeza lo que denomina una “colcha de retazos” cultural. Para él, expresiones adoptadas sin arraigo histórico —como la contaminación cultural de símbolos sagrados como la Wiphala andina o el Inti Raymi en contextos que no les son propios— no pueden reemplazar la construcción de una identidad verdaderamente indígena. Igualmente formula un llamado para rescatar las expresiones musicales propias de los Pastos que continuamente se mezclan con ritmos foráneos y propios de otras culturas.

En esa misma línea ha sido crítico de la llamada Ley 89 de 1890, al considerar que estructuró las autoridades indígenas bajo moldes heredados del régimen colonial europeo, imponiendo formas administrativas ajenas a la tradición organizativa ancestral. Su postura no es un rechazo a la institucionalidad por capricho, sino un llamado a repensarla desde la raíz.

Pero su discurso no se agota en la reivindicación cultural. En el Congreso de la República ha sido un abanderado de las luchas agrarias y cafeteras. Defensor del proteccionismo con una convicción que él mismo define como keynesiana, ha insistido en la necesidad de aranceles para productos que Colombia puede producir. Su oposición al ingreso de miles de toneladas de leche importada —cerca de 15.000 toneladas cuya entrada, según su gestión, se evitó— fue presentada como un acto de soberanía económica: proteger al campesino, preservar el empleo rural y fortalecer el sentido empresarial en el campo.

Acompañó al gobierno de Gustavo Petro Urrego en la aprobación de leyes tan importantes como la reforma laboral y pensional, lo mismo que la iniciativa sobre el Sistema General de Participación. Un voto que fortaleció las reformas del gobierno permitiendo una equidad económica y social.

Una de sus batallas más vehementes ha sido contra la comercialización de mezclas de suero con leche que, a su juicio, degradan la calidad nutricional y afectan especialmente a la población infantil. Esa postura le granjeó la resistencia de grandes multinacionales, pero también consolidó su imagen como defensor de la soberanía alimentaria. Para Fuelantala , abrir indiscriminadamente las fronteras a productos extranjeros no es solo un error económico, sino una renuncia moral que termina traduciéndose en hambre y dependencia.

Su voz también se ha escuchado en el debate sobre los precios de la gasolina y el ACPM, promoviendo audiencias y cuestionando la estructura de costos de los combustibles en el país. Denuncia, además, que cerca de una tercera parte de los alimentos consumidos en Colombia proviene del extranjero y que cada colombiano carga con una deuda pública que ronda los 24 millones de pesos. Cifras que, más allá de su precisión técnica, buscan provocar un debate de fondo sobre el modelo económico adoptado en las últimas décadas.

Richard Fuelantala no es un político de frases altisonantes ni de estridencias innecesarias. Su tono puede parecer sereno, incluso pasivo, pero detrás de esa cadencia hay una crítica persistente al libre comercio sin límites y a la pérdida de soberanía productiva. Representa, para muchos, una forma distinta de hacer oposición: sin gritos, pero con carácter; sin improvisaciones, pero con proyecto de región.

Su voz también se ha escuchado en el debate sobre el programa de compra de tierras donde se denunció irregularidades en los procesos y crisis cafetera y, reiteramos, incentivó la realización de varias audiencias buscando frenar el incremento de precios de gasolina y ACPM, lo mismo que exigir precios justos y garantía de compra de productos como la leche, papa, arroz entre otros.

Su voto ha sido clave para aprobar las reformas pensional, donde se logró un trato diferencial que permita acceder a renta básica para indígenas, campesinos y afros, reforma laboral, sistema general de participaciones que duplica los recursos para municipios y departamentos, y modificación de artículos 86 y 87 de la ley 30 que destina mayores recursos para ICETEX, jurisdicción agraria.

En un escenario político donde la coherencia escasea, su figura plantea una pregunta inevitable: ¿es posible defender la identidad cultural y la producción nacional sin caer en dogmatismos ni en nostalgias estériles? El senador Richard Fuelantala parece apostar a que sí. Y esa apuesta —acertada o no— merece, cuando menos, un debate serio y profundo.

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES