“Sigo aquí, firme y con propósito”: Liliana Benavides. Su historia contada desde sus raíces

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Cada lector lleva una historia de vida. Cada ser humano tiene un pasado que por doloroso, ambicioso o maravilloso que haya sido, lo convierte en la persona que es en este momento. En efecto somos el resultado de nuestras experiencias, algunas veces alardeando de nuestros logros y mostrando en estados lo linda que es la vida, las buenas compañías o las grandes celebraciones y en muchas ocasiones vivimos de manera silenciosa, sin ruido alguno con tal de pasar tan desapercibidos, para que tal vez el menor susurro no exponga el dolor, la impotencia, los problemas y los pesares que muchas veces vivimos.

El sentirnos humanos es lo que precisamente permite que desarrollemos empatía, afecto, recuerdos y experiencias. Y es que especialmente las mujeres sobresalimos por exteriorizar aquello que sentimos, justificando nuestra necesidad de sentir y no precisamente para todos los días ser fortaleza. Muchas veces necesitamos recordar cada experiencia en la que muchas veces nos rompíamos, mientras seguíamos sosteniendo nuestro hogar, nuestros estudios, la familia, hijos, siendo pilar en medio de la adversidad.

Ser mujer en la política implica permanecer en escenarios que históricamente no fueron pensados para nosotras. La presente entrevista conecta con la sensibilidad, la humanidad y el coraje de una mujer nariñense, que en medio del clima político en el que actualmente vive el País, hoy por hoy representa la experiencia, el impulso y la gran responsabilidad de ocupar una curul en el Senado de la República.

Si usted mi querido lector busca el nombre de Liliana Benavides, encontrará una larga información profesional, laboral y comunitaria de una mujer que por más de 20 años ha realizado un importante camino político, desafiante, pero sobre todo aguerrido con la convicción de consolidar un proceso que reafirme el compromiso hacia el Departamento de Nariño.

Adicional a ello su imagen no es extraña, ya que su fotografía siempre sonriente, ha sido la protagonista de múltiples entrevistas, portadas nacionales, debates políticos y claramente ha sido parte de la agenda publicitaria como Alcadesa del Municipio de Guaitarilla durante el periodo 2004 -2007 y seguidamente como Representante a la Cámara para los periodos 2010 – 2014, 2014 -2018 y 2018-2022. Ahora terminando su periodo como Senadora (2022 -2026), pretende nuevamente ocupar esta importante curul para el periodo 2026-2030.

Tuvimos la grata oportunidad de hablar con la candidata al Senado bajo el aval del partido Conservador, Dra. LILIANA BENAVIDES. Una entrevista que salió del corazón, cargada de recuerdos y anécdotas, que como enuncia el breve preámbulo de esta entrevista, la humanidad y el sentir de una mujer trasciende mas allá de su cargo, estatus o historia de vida.

La Senadora Liliana Benavides Solarte, es oriunda del Municipio de Guaitarilla, precisamente de la vereda San Germán, donde cursó sus estudios de básica primaria, viviendo una infancia entre el campo y largas horas de caminata para llegar a su Escuelita rural ubicada a una hora de su casa en doble jornada académica.

Recuerda con nostalgia, visiblemente conmovida que, como uno de los mejores momentos de aquella niñez, fue el haber recibido en navidad una muñeca de parte de su madre y su hermana mayor, juguete que hasta la fecha guarda en su casa con mucho amor, reconociendo que viene de una familia modesta donde como expresó en sus palabras “nunca sobraba nada”, se vivía de lo justo, sobrellevando la situación económica que como muchas familias nariñenses luchan día a día.

Devota de la Virgen del Carmen y de San Sebastian, ella nos comenta que  cuando era niña, su madre la señora Carmen Solarte la llevaba a peregrinaciones a Yascual – Túquerres, donde el Santo Patrono reavivaba la fe de cientos de fieles creyentes.

La Senadora y ahora candidata, es la última de un total de seis hermanos (el concho popularmente llamado en nuestra región), amante del cuy con papas y ají de maní, madre de dos hijos: Sebastián (nombre dado en honor a San Sebastián) de 25 años, medico de profesión y Liliana Sofia de 9 años de edad, siendo su motor principal en su gran propósito. Admite con sinceridad que muchas veces ha tenido que sacrificar momentos con sus hijos, días especiales, izadas de bandera, presentaciones  por cumplir claramente con su agenda política y ese propósito de servicio a la comunidad que hace más de dos décadas la impulsó crear su trasegar político.

Página10. Senadora, usted viene de un municipio de Nariño y antes de adentrarse al mundo político se desempeñó profesionalmente como médica, trabajando directamente al servicio de la gente. Cuando mira su recorrido desde Guaitarilla hasta el Senado de la República, ¿Qué ámbitos de esa mujer de territorio siguen intactas hoy y cuáles han tenido que transformarse para sobrevivir a la vida política?

Dra. Liliana Benavides. Lo que permanece intacto en mi es la forma de mirar a la gente. Yo sigo viendo personas, no miro cifras, ni estadísticas. Haber laborado bajo mi profesional como Medica en Hospital Públicos (Hospital Infantil Los Ángeles, Hospital San Pedro, Hospital Departamental, Centro Hospital Guaitarilla E.S.E.), me enseñó a servir y entender el dolor ajeno, a tomar decisiones pensando siempre en el otro. Eso no ha cambiado y no quiero que cambien nunca.

Lo que si considero he tenido que transformar es la fortaleza emocional. La política es un escenario duro y hostil, especialmente hacia las mujeres. He aprendido a tener que protegerme, a ser más firme, a no permitir que la agresión o la descalificación me defina.

Pero esa transformación no me ha alejado de mis raíces, por el contrario, me reafirmado en la necesidad de hacer política con disciplina cumpliendo a Nariño, cumpliéndole al País y yo creo que esa experiencia que la vida me ha dado es lo que no me hace perder la humanidad en la política.

Esa es prácticamente lo que ha definido mi empatía hacia las comunidades de mi Departamento y el don de servicio, que por cierto desde muy pequeña, siendo una niña sentí esa profunda chispa de ayudar a los demás y ser parte de algo más grande.

Recuerdo con cariño que cuando era estudiante de primaria, yo era la que, cuando los profesores pedían que barramos el salón de clases, limpiemos los pupitres y los lijemos al final del año, proponía a mis compañeritos reunirnos en equipos y cumplir con las tareas del grupo. (En mi época aun lijábamos los pupitres – risas).

Siempre me gustó ayudar y servir con cariño. El servicio es innato, no es algo que se aprende en el colegio o en la Universidad, sale del corazón.

Página10. En todo liderazgo hay huellas que vienen de casa y del territorio. ¿Qué mujeres de su familia y de su comunidad marcaron su camino, la inspiraron a creer en el servicio público y fortalecieron esa vocación de liderazgo que hoy ejerce desde el Congreso de la República?

Dra. Liliana Benavides. Mi mayor referente es mi madre: Carmen Solarte. Una mujer campesina, trabajadora, silenciosa, firme, que sacó adelante a su familia sin privilegios. En aquel entonces mi madre trabajaba en el comercio de ganado. Recuerdo tanto que salía caminando desde Guaitarilla a Túqueres con su vaquita para venderla y de esa manera solventar las necesidades de nosotros sus hijos.

Ella me enseñó que el estudio, el esfuerzo y la honestidad era los únicos caminos posibles para hacer las cosas bien y lo veo con tanta claridad… cuando una mujer se prepara, sale adelante pese a tantas adversidades, no solamente dignifica su esfuerzo, sino que rompe esquemas sociales y familiares.

Asimismo, siento que han marcado mi camino muchas mujeres de Guaitarilla y del Departamento de Nariño: campesinas, madres cabezas de hogar, artesanas, lideresas, comunitarias…. Mujeres que, aun cargando responsabilidades enormes, nunca dejaron de luchar. Ellas me ensañaron que el liderazgo no siempre se grita, pero siempre se sostiene. Yo creo que esa es la escuela que me formó y que sigue guiando mi forma de ser.

Me considero una mujer prudente, una mujer conciliadora. De alguna manera me han criticado por que publico muy poco de los logros y avances obtenido en mi carrera política, o por que no me tomo tantas fotos… sin embargo creo que mis raíces marcaron mi forma de ser: una mujer silenciosa, tranquila, pero muy concreta y con hechos muy reales. Es precisamente por ello que mis amigos me creen y que los compromisos que hago los cumplo y lucho, siendo una mujer persistente para lograrlos. Ese es parte de lo que ha marcado mi vida.

Página 10. A  lo largo de su trayectoria política usted ha insistido en propiciar políticas públicas con enfoque de género que se desarrollen efectivamente en los territorios. ¿Por qué considera indispensable que la equidad de género esté en el centro de estos escenarios de decisión y qué riesgos ve para la democracia cuando estas discusiones se minimizan o se silencian en Colombia, especialmente en los territorios?

Dra. Liliana Benavides. Considero que cuando la equidad de género no está en el centro del debate político, la democracia está incompleta. Las mujeres vivimos realidades distintas, especialmente en los territorios rurales, golpeadas por el conflicto. Esas realidades deben estar reflejadas en las decisiones públicas. Por eso cuando esas discusiones se minimizan o se silencian, lo que ocurre es que se normaliza la exclusión y se permite la violencia.

El mayor riesgo para la democracia es que se nos diga que exageramos, “que no es tan grave”… “que esperemos”. Por eso he insistido a lo largo de mi carrera política en impulsar políticas publicas con enfoque de género que no se queden en el papel, sino que se ejecuten en los territorios, donde realmente se reivindican los derechos de las mujeres.

Puedo señalar con total satisfacción que impulsé la Ley 1502 de 2011, por la cual se promueve la cultura en seguridad social en Colombia, para que las personas conozcan sus derechos en salud y protección social, porque en departamentos con tanta informalidad, como el nuestro, el desconocimiento también es una forma de injusticia.

Asimismo, fui autora de la Ley 1496 de 2011, la cual tiene como objetivo fundamental garantizar la igualdad salarial y de retribución laboral entre mujeres y hombres, estableciendo mecanismos para erradicar la discriminación y obligando a empresas públicas y privadas a llevar registros de cargos y remuneraciones, con sanciones por incumplimiento, como multas impuestas por el Ministerio del Trabajo.

De igual manera, acompañé la creación de la Ley 1719 de 2014, la cual tiene por objeto adoptar medidas para asegurar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, con énfasis en el contexto del conflicto armado interno. También fui coautora de la L 1761 de 2015 que tipifica el feminicidio como delito autónomo, ya que la violencia contra las mujeres no puede seguir siendo minimizada ni normalizada.

En este camino político también fui coautora del proyecto de cadena perpetua para violadores de niños y niñas, porque proteger a la niñez no admite matices ni excusas.

Como senadora, impulsé además la creación del Fondo de Emprendimiento para mujeres más vulnerables y cabeza de hogar, para que tengan autonomía económica y oportunidades reales. Siento que cada una de estas leyes tiene un rostro, una historia y una razón de ser en Nariño.

Página10. En política, la experiencia suele convertirse en una fuente clave de conocimiento y criterio para la toma de decisiones. Desde ese recorrido que usted ha construido en el Congreso y en los territorios, ¿qué razones cree que hoy invitan a la ciudadanía a volver a confiar y a acompañar su proyecto político? ¿Qué la motiva a seguir poniendo su experiencia al servicio del país en este nuevo momento?

Dra. Liliana Benavides. Yo creo que la ciudadanía vuelve a creer cuando ve coherencia entre las palabras y los hechos. Yo creo que eso es fundamental y mi trayectoria ha estado marcada por el trabajo constante, por la gestión real, por el acompañamiento permanente en los territorios. No aparezco solo en época electoral. Estoy presente cuando hay problemas, cuando  hay que gestionar, cuando hay que alzar la voz y me motiva saber que la experiencia hoy no es un privilegio personal, es una herramienta para abrir caminos.

He aprendido a moverme en escenarios complejos, a construir consensos y a defender al sur occidente colombiano con argumentos y resultado. Esa es la razón por la que sigo, porque siento que todavía hay mucho por hacer y por que la experiencia puesta al servicio del país transforma las realidades.

Yo creo que es fundamental la coherencia entre lo que uno promete, lo que se dice y lo que se hace. Esa es precisamente la base de todo proceso.

Página1o. Usted denunció recientemente un ataque digital organizado contra una de sus cuentas oficiales, mismo que se califica como una forma de violencia política contra las mujeres. ¿Por qué considera urgente que el País reconozca la violencia digital como una amenaza real para la democracia y para la participación política femenina?

Dra. Liliana Benavides. La violencia digital es simbólica, es real y tiene consecuencias:  busca silenciar, buscar intimidar… expulsar y ridiculizar a las mujeres de la vida pública. Lo que me ocurrió no es un hecho aislado, es parte de una estrategia que muchas mujeres enfrentamos cuando ocupamos un espacio en el poder. Si como País no reconocemos esta violencia, estamos permitiendo que la democracia se degrade.

Considero que defender la participación política de las mujeres, también implica proteger los entornos digitales, exigir reglas claras y sanciones, enviando un mensaje contundente: no van a callar a las mujeres ni a sacar de los escenarios esa decisión de pertenecer y actuar bajo un proceso político.

He sido víctima de una violencia digital y siento que las personas que realizaron estos actos quizá no entienden la connotación personal, social y política y las consecuencias que han generado en mí. No toma en cuenta que soy mamá, esposa, hija. Crearon en efecto un video con Inteligencia Artificial besándome con una persona que no es mi esposo, sin observar siquiera que cuando mi hija menor vea ello y me pregunte que esta pasando, será una situación complicada para mí. Agradezco el apoyo de todos mis amigos y amigas que saben la mujer que soy y apoyan mi campaña política.

Puedo decirle con total certeza que en 20 años que he tenido de experiencia pública en la política, nunca he sido una mujer que se victimiza, por que creo que las mujeres no podemos caer en ello, a menos de que, claramente se nos exponga a una situación que se salga de control, que sea extrema y que no permita que podamos avanzar, en donde definitivamente nos quieran callar.

Página10. Finalmente, ¿qué mensaje le daría hoy a las niñas, adolescentes y mujeres colombianas que sueñan con participar en la vida pública, pero que aún enfrentan barreras, miedos o violencias por atreverse a alzar la voz y liderar?

Dra. Liliana Benavides. Les diría que no están solas. Que el miedo es comprensible, pero no puede ser más fuerte que los sueños. Que nadie tiene derecho a decirles que no pertenecen a la política o que su voz molesta.

También les diría que el camino no es fácil, pero vale la pena intentarlo. Que se preparen, que crean en su capacidad y que entiendan que cuando una mujer llega lejos, no lo hace solo por ella, sino que abre la puerta, para que muchas mas puedan avanzar. La política permanente necesita de las mujeres… necesitamos mas mujeres, mas humanidad y mas compromiso con la gente.

Porque la política sin la mujer está incompleta. Cuando las mujeres nos atrevemos a participar, Colombia avanza.  

Narrar el recorrido de una mujer en la política no implica idealizarlo, sino comprenderlo en toda su complejidad. Esta entrevista no busca ofrecer certezas absolutas ni fórmulas únicas, sino abrir una conversación sobre la responsabilidad que implica representar, decidir y permanecer en escenarios históricamente adversos para las mujeres. En una democracia que exige cada vez más coherencia, el verdadero juicio no está en las palabras, sino en la capacidad de transformar la experiencia en resultados concretos para la ciudadanía. Porque cuando una mujer accede al poder y ejerce desde la convicción y la trayectoria, no solo ocupa un espacio: amplía las posibilidades de participación para otras.

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