TLC – USA/UE/MERCOSUR – NARIÑO: CATASTROFE O PARAISO. PRIMERA PARTE

 Por: Germán Ponce Cordoba

 

El Departamento de Nariño tiene una población de 1. 660.062 habitantes, el índice Necesidades Básicas Insatisfechas es de 26.1% en las cabeceras municipales y de 59.3% en el sector rural (DANE 2010). El sector agropecuario aporta el 33.3% al producto interno regional. La producción agropecuaria es eminentemente tradicional y atrasada y se orienta a la producción de bienes de consumo del productor y su familia, y los excedentes los destina al intercambio.

La baja productividad del sector agropecuario es consecuencia fundamentalmente de la tenencia de la tierra y sus formas de explotación. La producción minifundista es una debilidad, lo mismo que la latifundista, en Nariño el 85.5% corresponde a micro fundíos, con una extensión de 1 a 5 hectáreas, son 185.284 propiedades, pero solo representan el 26.38% de la superficie o sea 221.465 hectáreas. El microfundio y el minifundio producen para la subsistencia, para generar mano de obra barata y abastecer de alimentos básicos, denominados tradicionales, con cero valor agregado.

 

En un conversatorio realizado días atrás en Pasto, liderado por el investigador Absalón Machado, convocado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD y la Agencia de Desarrollo Regional de Nariño, con el objetivo de aportar visiones que sirvan de insumo a la preparación del Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2010, los asistentes concluyeron que el problema central y estructural del Departamento de Nariño es la pobreza de sus habitantes.

 

Esta problemática es la causa y efecto de al menos tres grupos de graves problemas que afectan la vida de los sureños y que se convierte en círculos perniciosos:

– El primer grupo de problemas lo constituye la intensificación del conflicto armado regional. Visto en su integralidad, también es causa y efecto de varios agravantes como lo es la ampliación de la frontera agrícola para el cultivo de coca y amapola, que deriva el incremento de acciones armadas de copamiento de territorio por parte de los grupos armados ilegales y operativos de control – erradicación – fumigación por parte de las fuerzas militares, todos los armados en su afán de control geográfico generan a la vez desplazamientos forzados, uso indiscriminado de minas antipersonal, confinamientos, incremento de la criminalidad rural y urbana, la intensificación de las acciones de despojo de tierras por parte de macro proyectos, transnacionales y grupos armados ilegales. Es el círculo pernicioso de pobreza – guerra – pobreza.

 

– El segundo grupo de problemas lo conforman los bajos niveles de gasto público. Es preciso decir que la inversión pública es ínfima para generar espacios de productividad y competitividad. Es difícil entender que en este gobierno, aún el tema de infraestructura vial no esté resuelto. Por otra parte, tampoco se observa inversión significativa en los componentes de desarrollo agrícola, pecuario y agroindustrial.

 

– El tercer grupo de problemas lo constituye el aislamiento general e histórico de nuestra región, lo que nos hace actuar como periferia. El aislamiento afecta la autoestima colectiva. Nos siguen observando como un territorio agregado, mas no como un polo de desarrollo. El poco o nulo peso político nacional de nuestra dirigencia hace que nuestra soledad sea profunda. Es el círculo pernicioso pobreza-periferia- mayor pobreza

 

A los tres grupos de problemas y al problema principal, solo existe una alternativa de solución: la implementación de un programa integral de reducción de la pobreza con acompañamiento internacional, nacional, público, privado y comunitario.

 

En el mes de septiembre del 2012 entró en plena vigencia el TLC con Estados Unidos y en este semestre entra en plena vigencia el TLC con la UNION EUROPEA que caerá sobre campesinos, indígenas y afrodescendientes y sobre el sector agropecuario como un pesado fardo y no solamente como una “ducha fría”, al decir del ministro de Agricultura cuando declaró lo que bien se sabe, que “no estamos preparados para el TLC”. [1]

 

Las importaciones vía TLC con Estados Unidos, la Unión Europea y Mercosur perjudicarán seriamente a arroceros, lecheros, avicultores y productores de maíz y otros granos. Hay que anotar que en el tratado con Estados Unidos y La UE de los tres pilares de las negociaciones de libre comercio – el libre acceso a los mercados, la eliminación de los subsidios a las exportaciones y la supresión de las ayudas internas a los agricultores, en ninguna se alcanzaron acuerdos, todas se mantuvieron en beneficio de los agricultores estadounidenses y europeos.

 

Hay quienes sostienen que los subsidios y las ayudas internas no afectan los precios ni distorsionan, al menos en lo que respecta el comercio. Nada mas equivocado, al menos en lo que respecta a todas aquellas que están dirigidas a favorecer la producción de renglones transables. Pues, como bien lo ilustra el caso del algodón, tales subvenciones les permiten a sus productores colocar la fibra en los mercados externos por debajo de sus reales costos, como si fueran subsidios a las exportaciones, en total los subsidios a la agricultura norteamericana superan los US$ 125.000 MILLONES PARA LOS CULTIVADORES, subsidios que contrarrestan la competitividad de la producción agrícola nariñense y colombiana.

 

Los efectos se presentarán en los principales cultivos transitorios desarrollados en el departamento, tales como cereales (arroz, maíz amarillo, maíz blanco y trigo), leguminosas (frijol y arveja) y algunas hortalizas (tomate, cebolla y zanahoria), así como en algunas actividades pecuarias como la leche, carnes de pollo y de cerdo.

 

En estas circunstancias, es previsible esperar que la reducción en los precios internos tenga como consecuencia una disminución en el área sembrada y en la producción departamental de estos bienes… con el consecuente aumento del grado de dependencia alimentaria del país, él incremento de la agricultura ilícita por ende un sector agrario débil posibilitara un terrorismo fuerte. [2] El mercado del fríjol y el maíz amarillo, productos claves para el campesinado, se verán fuertemente afectado. [3]

 

Con el TLC, los productores agrarios, en promedio, perderán el 10,5% de sus ingresos; el 28% de los campesinos, el sector más afectado, perdería entre el 31% y el 45% de sus ingresos. [4] El azúcar, que conseguiría un impacto comercial positivo [5], no es un producto campesino y está controlado por unas pocas grandes empresas.

 

Para el caso de PRODUCTOS LACTEOS el efecto será inmediato en la economía nariñense dado que los contingentes con acceso inmediato son:
– Leche líquida :100 toneladas
– Mantequilla: 2.000 ton
– Helados: 300 ton
– Quesos: 4.600 ton
– Otros lácteos(lacto sueros): 2.000 ton
– Yogures: libre acceso

 

Las exportaciones por fuera del contingente se desgravan así:
– Mantequilla, leche líquida y helados: 11 años
– Quesos, productos lácteos y leche en polvo 15 años

 

Nariño, según el consolidado agropecuario del 2010 de la secretaria de agricultura departamental produce 891.218 litros diarios de leche, se ordeñan 110.830 vacas diariamente. Se estima que el 50.0% de esta producción, 445.609 litros se destina a los mercados del Valle del Cauca y el centro del país. El 50.0% restante, se emplea en el Departamento para su consumo y transformación. En el departamento 46.000 familias dependen de esta actividad económica, se encuentran tres tipos de productores pequeños, medianos y grandes. El minifundio está representado por población indígena y campesina. Estos son más del 90% de los productores que se caracterizan por utilizar sus recursos en forma extensiva y tradicional; por otra parte, los pequeños productores no pueden generar excedentes que les permitan un adecuado nivel de reinversión en las fincas. Tampoco existen programas de créditos blandos o pagos de estos mediante descuentos a los pagos por venta de leche.

 

Pero además, LO QUE NO NOS DICEN CON CLARIDAD es que a más de las barreras sanitarias que son súper exigentes, muy difíciles de cumplir ,los ganaderos norteamericanos reciben anualmente US$75.000.000.000 de dólares en subsidios lo cual no nos permite ser competitivos ante ellos, de manera que a pesar de ser un país verde, contar con la tierra suficiente, con gente muy trabajadora , con aguas y sol todo el año en muy poco tiempo asistiremos a la quiebra irremediable de este subsector agrario así como asistimos a la quiebra de los trigueros y cebaderos de Colombia y Nariño en épocas no muy lejanas, la gran paradoja es que a pesar de contar con todas las condiciones agroecológicas para producir y garantizar nuestra seguridad y soberanía alimentaria, por esta vía de los TLC nos convertiremos en un país netamente agro importador, en la actualidad ya importamos 10.000.000 de toneladas anuales de alimentos agrícolas, por esta vía importaremos en muy poco tiempo mucho mas.

 

Pero el impacto del TLC no será solamente comercial. En realidad, como lo ha dicho recientemente el Consejo Regional Indígena del Cauca, se trata de una nueva Constitución que negó la participación del constituyente primario. [6]

 

Los litigios con los inversionistas extranjeros ya no deberán ser resueltos en los tribunales nacionales de acuerdo con la ley y Constitución de Colombia (ni con las de Estados Unidos), sino que podrán ser resueltos por árbitros privados extranjeros “de acuerdo con las costumbres del comercio internacional”. Nada peor que eso. ¿Dónde quedan ahí los derechos de los pueblos indígenas y los afrocolombianos?

 

Las transnacionales podrán patentar seres vivos y apropiarse por esa vía de la biodiversidad del país. Los regímenes de patentes impuestos someterán las semillas, los insumos y los medicamentos.

 

Todos los servicios públicos quedarán liberados al lucro de los inversionistas extranjeros: agua, salud, educación, asistencia agropecuaria, comunicaciones, transporte, abastecimiento de alimentos. Ni la nación ni las entidades territoriales podrán establecer, como existe en otros países del continente, un régimen especial de abastecimiento de productos campesinos.

 

Las concesiones mineras servidas a granel, así como otros contratos y medidas lesivas que benefician a las transnacionales no se podrán modificar sin indemnizar a los inversionistas en la cantidad que hubieran ganado si no se modificaran.

 

Esa seguridad jurídica se amplía para beneficiar a los inversionistas si las leyes son modificadas en su contra. Es una catástrofe del régimen constitucional y democrático. Cuando cierta autoridad tuvo que responder cuáles gobiernos democráticos había instaurado primero ese régimen de “seguridad jurídica”, tuvo que contestar que el gobierno de Pinochet en Chile y el rey de Arabia Saudita.
Por otra parte, hay que añadir que otros TLC con Canadá y Suiza ya entraron en vigencia y hace fila el TLC con la Unión Europea, cuyo impacto negativo sobre el sector agropecuario, sería para granos y otros productos agrícola, alimentos primarios y pesca primaria, [7] y cuya aplicación lesionará a más de 46 mil familias productoras de leche en el departamento de Nariño [8] y la repercusión sobre el empleo se haría sentir en grado superlativo.

 

El agro nariñense y colombiano va a ser un gran perdedor con los TLC. Puede compararse el estancamiento del sector agropecuario de México que tiene TLC con el dinamismo del sector en el Mercosur que no tiene TLC, para darse cuenta del panorama triste que espera al sector agropecuario nariñense y colombiano, ya estancado por las importaciones, la destrucción de las instituciones estatales del sector y el alto costo de la tierra.

 

En México, debido al TLC, Estados Unidos captó una mayor porción del mercado, sobre todo en cereales, oleaginosas, productos cárnicos, carnes preparadas, frutas y hortalizas y arroz y afianzó su posición predominante en maíz y sorgo. En particular, el maíz, junto con el fríjol, son los perdedores netos de la negociación del TLC. Aunque las importaciones estadounidenses de hortalizas mexicanas también crecieron, las de otros países como Canadá, Holanda y España tuvieron un dinamismo mayor, de modo que la participación relativa de México en las importaciones estadounidenses decreció. [9]

 

El estancamiento agropecuario en México ha causado la pérdida de por lo menos un millón trescientos mil empleos, el descenso del salario real rural y el aumento de la emigración hacia Estados Unidos, donde una multitud de mexicanos se ve obligada a soportar la condición de “ilegales”.

 

El TLC aumentará las ya grandes dificultades del sector agropecuario nariñense y colombiano y le impondrá nuevas normas supra constitucionales que obstaculizarán el ejercicio de los derechos colectivos de campesinos, afros e indígenas.

 

Fuentes.

 [1] El Espectador, 10 de octubre de 2011.

[2] Garay, Luis Jorge; Fernando Barberi e Iván Cardona (2010) “Impacto del TLC con Estados Unidos sobre la economía campesina en Colombia”; J. Forero A. (ed.) El campesinado colombiano: 37. Bogotá: Universidad Javeriana.

[3] Pesquera, Aída y Adriana Rodríguez “Impactos del actual TLC entre Estados Unidos y Colombia: Pérdida de alternativas económicas y de seguridad alimentaria nacional”; Deslinde 44: 10.

[4] Garay et.al. Op.cit. p.p. 47-48.

[5] Pesquera y Rodríguez Op.cit. p. 11.

[6] CRIC (2011) “Tratado de Libre Comercio Colombia-Estados Unidos”. Popayán, 18 de octubre de 2011. http://www.cric-colombia.org/index….

[7] Manchester University, Development Solutions, CEPR. 2009. “EU-Andean Trade Sustainability Impact Assessment” (Evaluación del Impacto sobre la sostenibilidad del comercio entre la UE y los Países Andinos); p.p. 77-78.

[8] Mondragón, Héctor (2010) “Unión Europea-Comunidad Andina: Asociación o Asimetría total”; La verdad sobre el TLC Colombia-UE 17: 10.

[9] Calderón Salazar, Jorge E. (2008) “Agricultura mexicana y TLCAN. Mitos y realidades”; Coyuntura 143.

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