TLC – USA/UE/MERCOSUR – NARIÑO: CATÁSTROFE O PARAÍSO. SEGUNDA PARTE

Por: German Ponce Cordoba

 

 SOLUCIONES DE TIPO GENERAL.

 Es por supuesto urgente prepararnos para esta embestida que se nos viene encima en poco más de un año, por eso estamos agitando en el parlamento, ante el alto gobierno y  puntualmente en el Ministerio de Agricultura apoyo financiero, técnico, crediticio para los pequeños y medianos productores de leche priorizando la conformación de las denominadas DISTRITOS AGROINDUSTRIALES RURALES, que no es otra cosa que una  política general para la reconversión del sector agrario regional y el subsector lácteo en particular y el desarrollo de su competitividad que nos permita y posibilite desarrollar la productividad y la competitividad del sector lácteo regional. Implementando un modelo de desarrollo apropiado a la estructura y al modo de producción de economía campesina, en el marco de las condiciones de globalización de la economía, con los siguientes objetivos:

 

– Generar trabajo rentable, masivo y permanente al campesino.

 – Convertir la actividad productiva del sector Agrario, en una actividad competitiva, en condiciones de Economía Abierta a mercados más cualificados que los mercados de plaza.

– Disminuir el flujo campesino a las ciudades.

– Generar seguridad social para los núcleos familiares campesinos.

– Mejorar estructuralmente la calidad de vida de la población Rural.

– Eliminar las causas estructurales de la violencia y en general de la crisis social.

  

Las  soluciones propuestas están dirigidas a establecer programas que abran posibilidades empresariales a los más pobres. La conversión del campesino – indígena en empresario no debe tener solo un carácter individual o marginal porque simplemente reforzaría la existencia de segmentos de elite dentro de la sociedad rural. Se requieren modificaciones macro para permitir una transformación masiva de la situación del campesinado dentro de una estrategia de desarrollo rural integral, los puntos generales para lograr este objetivo son:

– Crédito oportuno barato y fácil.

– Asistencia técnica a los pequeños productores (UMATAs fortalecidas)

– Capacitación empresarial (BUENAS PRACTICAS AGRICOLAS Y GANADERAS)

– Fomento para la agroindustria y el mercadeo (Distritos Agroindustriales Rurales)

– Apoyo a la conservación de los recursos naturales.

–  Organización institucional para la economía campesina

– Ampliación del portafolio de productos (productos promisorios como complemento de la actividad campesina: uchuva, brócoli, quinua, etc.)

–  Sistema de información de mercados para economía campesina.

 

El qué hacer

 

Nadie puede llamarse a engaño sobre la profundidad del desafío de la agricultura tradicional frente a la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos, a los tratados que están por venir con el resto del mundo y en general al ineluctable fenómeno de la globalización:

 

1. Emprender y liderar el cambio. No podemos caer en la inacción o en el simple “dejar pasar” o en la actitud del avestruz de enterrar la cabeza en la tierra ante el peligro. Es imprescindible generar cambios a partir de la propia iniciativa de los productores para sostener su actividad, el nivel de complacencia ante el actual estado de cosas por fortuna se marchita, el marcado centralismo de las políticas agropecuarias de los sectores oficiales y privados no corresponden a las necesidades y posibilidades del desarrollo horizontal, transversal y sostenible de las regiones periféricas como Nariño.

 

2. Crear una coalición para el cambio: es indispensable identificar grupos de productores afectados, que en lo posible hagan parte de organizaciones de productores, empresas o comunidades con poder, influencia y credibilidad suficientes en cada localidad a fin de impulsar el cambio, induciendo entre sus seguidores la conformación de un sentido de equipo y la unión frente a las causas comunes.

 

3. Proponer y desarrollar una estrategia: crear colectivamente una visión objetiva para ayudar a dirigir los esfuerzos que implica el cambio y establecer estrategias con el objeto de alcanzar dicha visión. En otras palabras identificar unas metas reales que les posibiliten entender a los agricultores afectados su sentido y justificación y seleccionar los caminos y medios más adecuados para llegar a ellas. Lo ideal es crear una visiónorientada en la adopción de una nueva agricultura, con una visión de largo plazo, integrada con procesos de agregación de valor, de ser posible, hasta llegar al consumidor final, comprometida con la formación de modelos asociativos para operar los procesos de transformación y comercialización posterior a las cosechas. Propender por la integración vertical para alcanzar economías de escala y especialización, lo cual se refleja en la cooperativizacion o asociación de los más pequeños y medianos productores, no en la propiedad de la tierra, sino en las etapas de pos cosecha, como el almacenamiento, el procesamiento, el transporte y la comercialización. No se debe olvidar que al menos cinco sextas partes de la agregación de valor en los circuitos agroalimentarios modernos se generan mas allá de la puerta de los predios y es en ese trecho donde yace la clave de la competitividad y obviamente, de la rentabilidad del negocio agropecuario.

 

4. Comunicar la visión de cambio: Utilizar todos los vehículos posibles para comunicar de manera continua, la nueva visión y las estrategias. Aquí la organización tendrá un papel fundamental, pues solo con la credibilidad y el liderazgo de un grupo significativo de conductores que surja de los propios interesados será posible conquistar adeptos para este propósito colectivo. E n la nueva agricultura no es solo de tecnología de lo que se debe ocupar la comunicación, sino, sobre todo, del tipo de organización social de los productores que requiere la operación y el aprovechamiento en todas las etapas de los cultivos, obviamente con su agro-industrialización y comercialización incluidas.

 

5. Darle poder a la base: Conformar grupos que colaboren entre sí en diversas labores de interés común de sus quehaceres cotidianos y que igualmente traten asuntos atinentes al bienestar de sus familias, ajenos a los cultivos mismos y más vinculados con la problemática social, económica, ambiental y política de sus regiones.

 

6. Generar victorias tempranas. Apoyar, fortalecer y consolidar decididamente procesos organizativos incluyentes orientados a la agregación de valor. Desarrollar, apoyar y promover los recursos humanos que se sientan comprometidos con el cambio y vigorizar el proceso con nuevos proyectos. La formación de empresas matrices y la posterior construcción de sus plantas agroindustriales mantendrán motivados y concentrados a los agricultores en la concreción de la visión de futuro.

 

7. La cultura: Posicionar la nueva cultura DE MODERNIZACION, DE ASOCIATIVIDAD, DE AGREGACION DE VALOR, desde el minifundio es lo fundamental, ella es el producto final de todo proceso de transformación. Su posicionamiento en la sociedad dependerá de los resultados de los cambios, pues, es incontrovertible que estos solo podrán consolidarse una vez se compruebe su bondad

 

8. Superacióde la violencia y la agricultura ilícita: En Colombia y especialmente en el Departamento de Nariño cada vez que se ha debilitado la agricultura, se ha fortalecido el terrorismo, luego la conquista de la paz necesariamente tiene que pasar por la defensa del trabajo rural lícito. Parar la violencia que se ensaña contra las comunidades rurales y que es el obstáculo más grande para que su resistencia civil crezca. Mientras esa violencia no cese, los campesinos, afro e indígenas verán cada vez más afectados sus más elementales derechos y  seguirán sufriendo la pérdida de sus dirigentes más queridos.

 

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