Hace unos meses decidí invitar a tres compañeros del trabajo en Bogotá y a un amigo de Boyacá a conocer Nariño. Después de meses de planeación, aterrizamos, y para mí fue más que grato mostrar la grandeza de nuestra tierra andina, pacífica y ancestral.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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