TUMACO Y YO!

Estoy aquí sentada imaginándome el 2013. Generalmente en estas fechas todos pensamos acerca del año que se nos va y sobre lo que esperamos del año que viene, pero a mí, pocas cosas me generan interés. Creo que lo que nos salvará será el mundial de futbol, el cine, la música, los libros, familiares y amigos, porque lo que es la política y sus aspirantes, apestan.

 Bueno pues eso fue lo que aprendí en mi intención de trabajar en política social transformadora, este aprendizaje lo lleve a cabo en el pueblo más hermoso y encantador de Nariño: Tumaco. Municipio ubicado en la costa Pacífica colombiana, en el extremo suroeste del país, cerca a la frontera con Ecuador.

 

Les cuento, en las elecciones políticas de mi pueblo siempre hay que elegir al menos malo y eso es tan lamentable. Me amargan una infinidad de cosas que pasan, pero hoy creo que de nada sirve levantar la voz, ni luchar; si la mayoría de los tumaqueños no quieren mirar más allá. No les interesa escuchar o ejecutar otros planteamientos porque les aterran las consecuencias de creer lo contrario a lo que hasta el momento piensan.

 

Una gran parte de la población tiende a quedarse con sus propias creencias y actitudes, porque la modificación de estas podría impedir que vivan la vida como lo están haciendo. La gente no quiere detenerse a reflexionar y eso es preocupante.

 

Me acuerdo de un pequeño evento que llevamos a cabo el 20 de Julio del 2011 con un grupo de amigas, era una Alborada por la Paz y cuyo lema era” Marimba Pacifica: Todos bailando a son de Paz”. La idea de este evento era hacer una invitación a los tumaqueños para que reflexionaran sobre la ola de violencia que aquejaba o esta bien escribir que aqueja a nuestro municipio, y así mismo fueran participes del inicio de un proyecto que buscaba la inclusión de los que hoy en día son protagonistas de actos delictivos: menores de edad y jóvenes sin oportunidades. Queríamos concientizar a la población de la importancia de su participación en jornadas que exaltaran la parte cultural y actividades que se convirtieran en una opción de estudio o de empleo. Estimo que asistieron alrededor de 200 personas.

 

A través de este evento me pude dar cuenta de que es necesario estar en el vientre de la bestia para cambiar las cosas. Solo gritar en la calle no sirve, hay que conocer las reglas del juego y como dijo Josh Billings (Humorista estadounidense): La vida consiste no en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene. Es necesario estar en la calle para decir lo que se piensa, participar. Pero también es fundamental conocer los hilos que se tejen en el interior. Estar dentro significa: Vigilar de cerca al enemigo y quien es el enemigo: Sistema Político.

 

Y claro esta que podría sumarme al monton y culpabilizar de casi todos los males a las personas con cargos institucionales. Ya que partiendo de un hecho obvio: muchos políticos han tenido responsabilidad en la crisis de nuestro municipio, departamento y país; en tanto han actuado como corruptos, caciques y sujetos irresponsables que actúan en sus propios beneficios.

 

¿Pero donde queda nuestra responsabilidad? Si fuimos nosotros los votantes, quienes escogimos a estas personas para que nos representaran.

 

Somos los únicos responsables de elegir políticos con ética de lo colectivo, es decir, que utilicen la política institucional para hacer política, esto es, como medio para alcanzar determinado fines ideológicos. Así, es necesario denunciar al político que actúa con mala fe, haciendo de las actuaciones y decisiones publicas un asunto de interés privado, como el alcalde o concejal que avala contratos fraudulentos o puestos sin meritocracia para seguir tapando los amarres monetarios que desde secretaria de hacienda se financian. Todo esto es lo que nos tiene en crisis.

 

Desgraciadamente en mi Tumaco abundan mas las practicas mafiosas y sectarias que la política en si misma. Por todo ello insisto en la necesidad de defender la política en su sentido noble frente a aquellos que, aprovechándose de ella, la violan continuamente en beneficio privado.

 

O quizás querido lector le pase como me paso a mi en estas pasadas elecciones de alcalde y concejo. Tenía claro lo que mi candidato preferido planteaba, me gustaba parcialmente como hablaba, era el o la más popular, sus amigos hablaban bien de él o ella, hice un seguimiento histórico de su gestión, tenia confianza en sus proyectos, entre otras variables que me hicieron inclinarme mas por ellos que por otro. Pero, hoy en día me sigue rondando un interrogante: ¿alguna vez me puse a pensar en las implicaciones que tenía mi voto?

 

En fin, un año que viene y otro que se va! Tengo que volver a la realidad de la crisis hospitalaria de mi profesión, ese es otro tema que ahondare en otra columna.

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