Cuando Juan Carlos Reyes habla de Cedro Café, no comienza hablando de una marca. Habla de Mallama, de sus montañas, de sus bosques, de su clima y de una tierra que le entrega al café unas características que difícilmente se pueden encontrar en otro lugar.
Hace cerca de tres años comenzó esta historia alrededor de los cafés especiales. Poco a poco, Cedro Café ha ido encontrando su identidad y, sobre todo, mostrando que desde municipios como Mallama también se producen cafés con sabores y aromas capaces de sorprender.
Juan Carlos lo explica desde lo que conoce y vive todos los días: la climatología, la topografía, los tipos de suelo, los bosques y hasta los cultivos que crecen alrededor de los cafetales terminan influyendo en la taza.
Por eso, cuando describe su café, aparecen sabores muy cercanos a nuestra tierra: panela y chocolate, acompañados de aromas intensos y notas hacia los frutos verdes. Pero hay dos características que, según cuenta, llaman especialmente la atención de quienes lo prueban: su suavidad y su aroma.
Y precisamente eso es lo que Juan Carlos ha podido comprobar durante La Mejor Taza de Nariño.
Esta no es su primera participación. Ya completa tres años consecutivos asistiendo al evento y reconoce que este espacio se ha convertido en una vitrina importante para productores y marcas que necesitan darse a conocer, conversar directamente con los consumidores y permitir que la gente descubra la enorme diversidad que existe detrás del café nariñense.
“Les encanta, sobre todo por la suavidad y el aroma que tiene”, cuenta Juan Carlos mientras comparte su café con quienes se acercan a conocerlo.
Detrás de esa taza también hay una historia de constancia. Una marca que apenas comienza su camino, que viene creciendo desde un municipio de Nariño y que encuentra en su propio territorio su mayor diferencial.
Hoy, Cedro Café también llega a Pasto, donde puede encontrarse en Taza 6C y Nariño Sucesos.
Historias como la de Juan Carlos permiten entender algo que hemos venido descubriendo en este recorrido: el café de Nariño no tiene un solo sabor. Cada municipio, cada montaña, cada clima y cada productor aporta algo diferente.
Esta vez, la taza nos llevó hasta Mallama. Y allí encontramos a Juan Carlos Reyes y a Cedro Café: una pequeña marca que quiere seguir creciendo sin perder aquello que la hace especial: el sabor de su tierra.




