Un discurso memorable.

Quierase o no, petrista o no, lo cierto es que el discurso pronunciado por el presidente Gustavo Petro Urrego en la ONU, es memorable. Por varios factores. El primero de ellos relacionado con las políticas mundiales de la guerra contra las drogas, especialmente con la cocaina y el uso de glifosato para combatirla en las selvas amazónicas y en escenarios boscosos.
Ya era hora de un jalón de orejas de esta naturaleza; lo único que nos queda a los colombianos son ríos de sangre, desplazamiento, enfermedades, pobreza y muerte. Además, contaminación de fuentes de agua y deforestación. Los grandes capitales quedan en bancos extranjeros.
En segundo lugar Gustavo Petro Urrego tocó el tema de los hidrocarburos y el carbón. Grandes contaminantes del planeta y causantes de males como el calentamiento global, sequías, desaparición de especies y su preocupante desplazamiento hacia otros hábitats. Debemos dar un giro en el uso de estos combustibles si queremos sobrevivir como especie y evitar daños mayores. Estamos al borde del abismo. La búsqueda de energías alternativas deben constituirse en prioridad científico mundial.
Y en tercer lugar llama con vehemencia a una conciencia mundial e invita a que los países ricos y poderosos cobren deuda externa con preservación de la Amazonia, considerada el pulmón del mundo. Sensato llamado a los gobiernos del mundo entero.
Sin duda alguna que tenemos un presidente que se conecta con la ciencia, la ecología y el medio ambiente. Una voz que se hace escuchar por su contundencia y serenidad. Un llamado oportuno a asumir la gran responsabilidad de preservar la vida.
Tratado especial el referido sobre el capitalismo salvaje que domina una parte importante del planeta y que asfixia a millones de seres. Un llamado a ser solidarios con nuestros recursos y con la misma vida de cientos y miles de especies y culturas que se ven sofocadas por la acción irracional del hombre en procura de riquezas. Un basta a tanta ignominia y oprobiosa manera de concebir el desarrollo y el progreso.
No se trata de ser o no petrista, la consigna es defender la vida protegiendo nuestro planeta.

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