¿Un procurador engañador?

Lo que faltaba en el circo de la justicia y el control público de Colombia. La semana pasada con expectación, el falso Torquemada, entusiasta quemador de libros, en sus años de Bucaramanga, ahora resultó denunciado porque engañó a dos universidades en una.

Alejandro pretendió conquistar la academia, presentando un mismo libro de su autoría, a dos instituciones de educación superior, solo cambiándoles el título, y firmando con estas sendos contratos de exclusividad y originalidad, dicen los denunciantes.

 

¿Qué dirá el “presunto” implicado?

 

En esta semana lo sabrá el país, y no valdrán conciliábulos, ni el entusiasmo por los carruseles de la ciudad de hierro colado para ampararlo. Agarrado en esta mentira mayúscula, tendrá que “sacar sus cueros al sol”.

 

Tampoco Ordóñez podrá brindar con vino de sacristía como es costumbre, dicen las malas lenguas, incorporadas a su séquito en función de impartir lecciones de moral a esta república quebrada por la “faltonería” inmarcesible de sus dirigentes.

 

Por menos otros, garantes de la fe pública, ha salido de sus cargos como “pepa e guama”. Él debería dar un paso al costado, como tantos otros están en la fila, esperando turno para en verdad poder aclimatar la paz, y no incubar una farsa.

 

Una fórmula para salvar la nave encallada

 

Para ello tendrá que olvidarse de las trapisondas como las que nos tiene acostumbrado su carnal mayor, el ex AUV, quien como Pilatos se lavó las manos en público, en la tramoya de un congreso, infectado de corrupción.

 

Dizque dispuesto él, a responder por la para-política y el paramilitarismo mientras instruía a su bancada del CD, los 19 restantes senadores, para que se hundieran con él en la abyección de los crímenes cometidos, con los que han podrido todos sus “huevitos”. Llenando el olfato de los colombianos de “olor a azufre” y otra exquisiteces.

 

Ordóñez y AUV están casi “empelotitos” delante del país, pero, no hay garantía que nada les ocurra, porque la cobija de la corrupción arropa a demasiada gente, y pingües negociados, que pelechan de la guerra, y “comen de los muertos”.

 

Los dos compadres están rajados en materia moral y académica. La puesta en su sitio a la corrupción gobernante no da espera. Urge la reforma intelectual y moral de los de abajo,

 

¿Estarán preparados?

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