“Caballero soy armado, que corre el mundo para desfacer agravios y enderezar entuertos, y no podría sin esta mi lanza, en cuya punta está el hierro de la justicia, y sin esta espada que me sirve, y la paz de Dios sea con todos”, les dice don Quijote a unos pastores que se asombraron al verlo forrado en su armadura, pasaje que resume en gran parte su pensamiento, retratado por Cervantes en su más célebre personaje.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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