Víctimas de nueve regiones del país viajaron a La Habana

Cinco víctimas de las FARC, dos de agentes del Estado (incluyendo desapariciones y falsos positivos), dos de paramilitares, una de desplazamiento y violencia de género, entre otras, completan la delegación que se desplazó  a Cuba.

 

Doce víctimas conforman el primero de los cinco grupos que se reunirán con las partes en conversación. Los integrantes fueron seleccionados bajo los criterios que la Mesa de Conversaciones presentó a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y al Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional de Colombia, con el acompañamiento y apoyo de la Conferencia Episcopal Colombiana.

 

Entre los principales criterios se encuentra el pluralismo, la sindéresis, la discreción y la consulta a víctimas y organizaciones.

 

Pero ante todo, cuenta Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la U.N., se tomó en cuenta como prioridad el equilibrio para que el proceso fuera lo más incluyente posible.

 

La selección buscó que la composición de estos grupos reflejara todas las modalidades de victimización, todos los tipos de afectación, todos los actores armados y todos los diversos territorios y sectores sociales victimizados.

 

Según el coordinador residente y humanitario de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, este es un proceso único no solo en el país sino en el mundo, ya que es la primera vez que en un proceso de paz se incluye la voz de las víctimas directas.

 

“Estamos conscientes de que con 60 víctimas (5 grupos de 12 personas) no se puede cubrir a las más de seis millones que han sufrido durante estos 50 años, pero de todas maneras es importante para avanzar en este proceso”, añadió durante la rueda de prensa realizada hoy en el edificio administrativo de la Aeronáutica Civil.

 

Además de las delegaciones que viajan a Cuba, el funcionario afirmó que han existido otros mecanismos de participación en las negociaciones de paz, como los foros regionales y el foro nacional, que albergaron a alrededor de 3.500 personas.

 

“Hay seriedad en el proceso, desde el comienzo de la selección. Esto es de vital importancia porque a las víctimas hay que protegerlas”, cuenta el sacerdote Darío Echeverry, representante de la Conferencia Episcopal Colombiana, quien sostuvo que además de acompañante, la iglesia católica fungirá como moderadora en el diálogo.

 

La selección de las 60 personas no fue dada completamente, sino que a medida que se vayan concretando los viajes, se irán difundiendo sus nombres.

 

Los 12 delegados

 

La lista es encabezada por Ángela María Giraldo, hermana de Francisco Javier Giraldo, diputado del Valle del Cauca secuestrado y asesinado por las FARC.

 

Alfonso Mora León, padre de un miliciano de las FARC secuestrado, torturado y asesinado en la masacre de Mondoñedo en 1996.

 

Constanza Turbay, integrante de la familia caqueteña Turbay Cote, la cual fue masacrada por esta guerrilla.

 

Débora Barros, indígena wayúu, líder de las víctimas de la masacre de Bahía Portete en 2004, perpetrada por paramilitares.

 

Jaime Peña, padre de uno de los jóvenes desaparecidos y asesinados en Barrancabermeja (Santander) por un grupo paramilitar en 1998.

 

Janeth Bautista, cuya hermana fue desaparecida por desconocidos en 1987 y en 1990 su cadáver fue encontrado gracias a la confesión de un suboficial del Ejército.

 

El exconcejal de Pitalito (Huila) Jorge Vásquez, desplazado por amenazas del frente 13 de las FARC.

 

José Antequera, hijo del asesinado dirigente de la Unión Patriótica (UP) José Antequera, estará en diálogo con la Mesa de Conversaciones junto a Leyner Palacios, líder de los familiares de víctimas de la masacre de Bojayá, donde las FARC lanzaron un cilindro bomba en un enfrentamiento con paramilitares que dejó 79 personas muertas.

 

La delegación la completan Luz Marina Bernal, madre de Fair Leonardo Porras, un joven con discapacidad mental víctima de los llamados falsos positivos; María Eugenia Cruz, víctima de violencia de género y desplazamiento forzado; y Nelly González, madre del teniente Alfonso Rodríguez González , asesinado por las FARC en Toribío (Cauca).

Comentarios

Comentarios