-¡El Carchi! ¡Rumichaca! ¡El Cumbal y el Chiles! ¡Qué maravilla de paisajes! ¡Que profundidad de sus abismos! ¡Qué majestuosidad de sus montañas! ¡Esto asombroso! ¡Increíble! ¡Todo lo que estamos observando!- ha dicho de manera categórica el hombre de sayo vestido que monta un negro caballo y avanza adelante de la pequeña cabalgata. Es un fraile dominico de regular estatura y contextura. Tiene una luengua barba que contrasta con la tonsura de su corte de pelo en la cabeza. Es fray Pedro Bedón, gran predicador y pintor por afición que viene desde Quito, camino del destierro al tomar partido criticando el impuesto las alcabalas que implementara a partir del 15 de agosto de 1592, en esa jurisdicción, el corregidor, Diego López de Zúñiga.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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