Casi todos tenemos en el imaginario ver a los koalas tiernos, de ojos saltones y pasos lentos. A los koalas les gustan tanto estos árboles que casi nunca los abandonan. Además, gracias a sus extremidades y dedos oponibles se mantienen cómodamente sobre ellos, pudiendo dormir hasta 18 horas al día, sujetos en las horquetas y rincones de los árboles.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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