Buena parte de los políticos además de poco cultos, muestran falencias para generar propuestas creativas y transformadoras. Es precisamente por ello que en tantos casos se atreven a presentar proyectos de ley absurdos, estrambóticos o populacheros. Allí está el caso de un licor folclórico del pacífico que desde la visión de la salud pública debería prohibirse o al menos no estimular su producción empírica y consumo humano, por los altos riesgos que ello implica. Pero al contrario el congreso se pavonea con semejante “logro”.
Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.
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