Profe Moncayo: guerrero por la dignidad de su familia

31 visitas

Compartir artículo en:

Inicios de enero de 1998.- “Las noches nos las pasamos pegados de los radionoticieros buscando una luz de esperanza. Mi esposa [Estela Cabrera] en una radiocadena y yo en otra. Así nos llega el alba. En el día, en medio de la frustración y el cansancio, hay que trabajar [ambos eran profesores -entonces- de un colegio de secundaria en Sandoná, mi pueblo, en el sureño Departamento de Nariño]. Así hemos pasado este año”, me contaba en 1998 mi amigo Gustavo Moncayo, “El Profe” como cariñosamente fue bautizado no sólo por los colombianos que nos solidarizamos con la tragedia de su familia -otra más en la historia de Colombia- sino por una inmensa audiencia mundial que, sorprendida y sorprendidos todos, no comprendíamos la indolencia tanto de la -en ese entonces- guerrilla de las Farc (o Farc-Ejército del pueblo, Farc-Ep, como se hacía llamar) quien había secuestrado a su hijo Pablo Emilio, entonces cabo del ejército colombiano, en el cerro de Patascoy, el 21 de diciembre de 1997, al sur del país, y la otra indolencia (cuando no de explícita animadversión de muchos compatriotas, incluidos los gobiernos colombianos, comenzando por el de Ernesto Samper -1994-1998- que finalizaba su escandaloso narcocuatrienio; continuado con el del fatuo, vanidoso, incompetente y débil mental Andrés Pastrana -1998-2002-; y finalizado con el tenebroso de Álvaro Uribe -2002-2010-, mandatario colombiano que la lucha de El Profe por la libertad de su hijo Pablo Emilio, la tomó como enfrentamiento personal y político contra él y contra su gobierno, por único el “crimen” de El Profe de pedir el Intercambio Humanitario en foros internacionales, de nuestro gobierno con los -estos sí- verdaderos criminales de la guerrilla de las Farc-Ep.

Esta nota es parte del archivo histórico de Página 10.

Desde $20.000 COP el día

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES