Una defensa necesaria ante las fake news: Manuel Cepeda, víctima y no victimario

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Por: Tirso Benavides Benavides

En la actual carrera por los votos hacia la presidencia, la infamia parece haberse convertido en el recurso predilecto de quienes carecen de propuestas. Recientemente, una narrativa fabricada en los laboratorios de la posverdad ha circulado en redes sociales intentando vincular a Manuel Cepeda Vargas, padre del hoy candidato de izquierda Iván Cepeda Castro, con el secuestro de los diputados del Valle en 2002. La calumnia es tan cínica que ignora un dato cronológico irrebatible, el acusado en esta noticia falsa fue asesinado ocho años antes de que aquel crimen ocurriera.

Hay que hacer memoria. Manuel Cepeda Vargas fue una víctima reconocida del exterminio de la Unión Patriótica. Su vida fue truncada violentamente el 9 de agosto de 1994 en Bogotá, en un atentado donde recibió siete impactos de bala, de los cuales dos fueron directo a su cabeza. Este crimen de Estado, ratificado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, silenció a un hombre que siempre apostó por la vía civilista. La existencia de un frente guerrillero con su nombre, una práctica común de la insurgencia para instrumentalizar figuras caídas, no borra su trayectoria democrática, ni mucho menos lo convierte en victimario.

Hoy, esa misma estrategia de estigmatización se vuelca contra su hijo, Iván Cepeda. Candidato presidencial cuya coherencia política se ha forjado lejos del estruendo de las armas y cerca del rigor intelectual. Ante las amenazas que marcaron su juventud, Iván consolidó su formación en el exterior: es filósofo de la Universidad de Sofía (Bulgaria) y magíster en Derecho Internacional Humanitario de la Universidad Católica de Lyon (Francia). Formación y convicciones que han hecho de el un destacado congresista.

En Nariño, el apellido Cepeda se relaciona con servicio y ciencia. La doctora Estella Cepeda Vargas, tía del hoy candidato, es un referente en el sector salud de nuestra región. Médica patóloga, con su labor como veedora ad honorem permanente de la salud ha dado un ejemplo de control ciudadano impecable.

Desmontar estas fake news es una obligación para todo periodista que crea y defienda la democracia. Heme aquí.

Cuando la competencia electoral recurre a resucitar víctimas para convertirlas falsamente en victimarios, lo que se hiere es la decencia del debate público. La verdad, aunque a veces camine más lento que el algoritmo de una red social, es el único antídoto contra la calumnia.

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