Hubo disidentes de las Farc en la reunión de Cepeda en Tumaco. El candidato alertó a la policía.

100 visitas
Fotografía: La Silla Vacía

Compartir artículo en:

Este lunes 23 de febrero, el senador y candidato presidencial Iván Cepeda encabezó un acto masivo en el segundo puerto más importante del Pacífico, buscando mostrarse fuerte en un territorio donde la política siempre camina con escoltas invisibles: el miedo, las economías ilegales y la presión de los armados.

Pero, en medio del gentío, hubo un detalle que encendió alarmas: varios asistentes portaron camisetas de la “Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (Cneb)”, una estructura armada disidente que hoy está sentada en diálogos con el Gobierno. La alerta fue revelada por La Silla Vacía, que conoció el hecho a partir de fotos enviadas por un asistente y confirmadas por un periodista que cubrió el evento.

“Estoy acá con la Policía”: la reacción del candidato

Según el reporte, la campaña fue contactada para saber si tenía conocimiento de esa presencia. La respuesta llegó del propio Cepeda: dijo que estaba acompañado por miembros de la Policía y que estaban intentando identificar a quienes aparecían en las imágenes, aunque advirtió que las fotos mostraban a las personas de espaldas y sin rostros visibles.

La escena —un candidato en tarima, y al tiempo hablando con Policía por presuntos infiltrados— dejó un mensaje político inmediato: Cepeda buscó marcar distancia pública de cualquier señal de apoyo o intervención de actores armados, en un año electoral que ya tiene a Nariño como punto rojo del mapa.

¿Quiénes son los de la camiseta? La Cneb y su lugar en la “Paz Total”

La Cneb aparece reseñada como una disidencia vinculada a la órbita de la Segunda Marquetalia, y en la conversación pública suele asociarse a estructuras como Comandos de la Frontera y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, con presencia en el suroccidente.

En paralelo, el Gobierno nacional informó recientemente que con esta estructura se acordó una ruta relacionada con sustitución/erradicación de 30.000 hectáreas de cultivos de uso ilícito, con un componente clave en el suroccidente del país.

Ese telón de fondo explica por qué una camiseta, en Tumaco, pesa más que en cualquier otro lugar. Es un símbolo de control territorial y de capacidad de intimidación, incluso si el portador no está armado.

La paz “relativa” y el riesgo electoral

El episodio ocurre mientras el país llega a 2026 con un deterioro de seguridad que ya no es solo percepción. Un análisis de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) advierte que el inicio del año electoral se da con más disputas territoriales y crecimiento de estructuras armadas; el informe citado en medios también habla de aumentos en integrantes y disputas frente a años previos.

En Nariño, esa dinámica se vive con nombre propio: corredores de narcotráfico, rentas ilegales, control de pasos, y una población civil que muchas veces termina en el medio de la foto sin haber pedido aparecer.

Qué significa políticamente lo de Tumaco

Lo ocurrido plantea, al menos, tres lecturas de alto impacto:

  1. Rechazo público como mensaje preventivo: al alertar a la Policía, Cepeda intentó blindarse frente a cualquier interpretación de cercanía o permisividad con armados.

  2. El riesgo de “apropiación” del evento: en zonas de disputa, a veces los grupos buscan aparecer cerca de campañas para proyectar poder, sembrar miedo o probar reacciones institucionales.

  3. Diferencia con episodios del pasado reciente: a cuatro años de las presidenciales anteriores, el país vuelve a una pregunta incómoda: ¿cómo hacer campaña en territorios donde la presencia estatal es intermitente y los armados compiten por el control?

Comentarios de Facebook

SOBRE EL AUTOR

Compartir en:

NOTICIAS RECIENTES