A propósito del desplome … de la vía

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Atravesamos tiempos difíciles: la guerra en Europa, las implicaciones que este acto bélico trae al mundo, la pos pandemia, la decadencia de competencias axiológicas, los comportamientos adversos, las adicciones al consumo de psicofármacos y de ingesta; pero en un universo, todo tiene solución.

Y a propósito del fenómeno natural que afectó la vía panamericana, que nos comunica no solo al sur occidente con el resto del país, sino que es la única vía con Sur América, es oportuno realizar un pequeño análisis.

Para este caso enunciare patologías psicológicas y definiré al desplome de la vía como un fenómeno natural que como la Crónica de una Muerte Anunciada de Gabo, era inminente: todos sabíamos de su presencia y del riesgo permanente para las comunidades del sector y todos los usuarios de la misma, pero no se tomaban decisiones a excepción de aquellas promesas de turno que se pronunciaban en tiempos de campañas electorales.

Hace mucho tiempo don Julián Bucheli le dio forma a un sueño. Siendo Gobernador del Departamento de Nariño asume la tarea de trabajar por el desarrollo y posicionamiento de la región en el país, a través de la construcción de una vía que mejore el intercambio comercial y relaciones con el interior del país y el exterior del país. Pero siempre han existido deficiencias que, con el paso del tiempo, han ido creciendo y afectando cada vez más.

Es así como a principios de este año, los medios de comunicación informaron sobre la emergencia presentada y el colapso de la vía.  El derrumbe dejo aislado a Nariño, realidad que no es nueva; basta recordar que en abril del año 2019 también se presentó un caso similar en esta zona, en aquella ocasión perdieron la vida 19 personas.

Ahora afortunadamente no se presentaron muertes, sin embargo, además de las afectaciones de todo tipo, el abandono histórico de la región traducido a inequidad social,  lleva a experimentar estadios psicológicos que afectan nuestra estabilidad de las personas; la Incertidumbre, la negación, la ira, el llanto y la frustración, son estadios mentales con los cuales  los habitantes de la periferia viven y por otro lado,  la escasez, el desorden social, el desabastecimiento, la inoperancia del sistema vial y la lejana, muy lejana solución definitiva son los detonantes comunes de estos sentires psicológicos sociales.

¿Qué nos queda? Resiliencia, hemos salido de peores situaciones, esta no es la excepción. La Constitución política de Colombia, contemplan la dignidad humana como un derecho, y justamente en este tipo de sucesos es donde debe ser reconocido; aprendizajes como los que estamos viviendo permitirán en un futuro, que nos reconciliemos con la naturaleza, la sociedad y el buen Dios, luz que brilla en la adversidad y nos llena de esperanza para una vez más resistir y  Nariño responde…Vencer. (Docente ESAP- Especialista Giovanny Delgado Meneses).

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